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“El auténtico perdón va acompañado de la justicia”, afirmó el padre Raúl Zamora durante una misa de este sábado en la iglesia Divina Misericordia, en memoria de los dos jóvenes muertos a balazos hace un año a manos de parapolicías, después que desalojaron a los estudiantes de la UNAN-Managua y atacaron el templo donde se refugiaron los manifestantes.

La misa, que se realizó a la 3:00 de la tarde del sábado, contó con la presencia de estudiantes excarcelados que sobrevivieron al ataque de la noche del 13 y la madrugada del 14 de julio de 2018, miembros de la sociedad civil y familiares de los estudiantes fallecidos: Gerald Vásquez, de 20 años, y Francisco Flores, de 21.

“Como hombre de fe yo convoqué a toda la comunidad parroquial, para acompañarnos a dar gracias a Dios por su misericordia”, dijo el padre Zamora, párroco de la iglesia Divina Misericordia.

Jóvenes que escaparon de morir en el ataque a la iglesia hace un año y madres de los fallecidos piden justicia. Lester Arcia/END

El sacerdote consoló a los familiares de los jóvenes asesinados diciendo que espera que en el futuro exista paz sobre una base sólida, que será el amor, el perdón y la justicia.

“No puede haber paz sin justicia. No hemos venido a esta misa para vengarnos de nadie, ni para tener odio en el corazón contra cualquiera que nos haya hecho daños profundos, lo que queremos es que estos hermanos nuestros tampoco se pierdan”, dijo Zamora.

El sacerdote señaló que la misa estaba dedicada a las víctimas y también a quienes causaron el daño de los ataques a la iglesia.

“En esta misa no solo pedimos por las víctimas y sus familias, sino también por quienes causaron el daño, para que ellos tengan un sincero arrepentimiento”, dijo el padre.

Zamora exhortó que los cambios en la sociedad deben iniciar en cada individuo y explicó que se debe sanar el odio antes de pedir justicia.

“Los cambios no vienen con las personas ni con las estructuras, los cambios vienen de los corazones de cada uno de nosotros. Lo importante es cambiar el corazón ante Dios, porque solamente con una vida nueva, con un corazón nuevo, despojados de toda violencia, podremos formar una nueva Nicaragua”, dijo el sacerdote en la homilía.

Familiares piden justicia

Después de la misa, un grupo de personas realizó un plantón en el parqueo de la iglesia, para pedir justicia por los estudiantes universitarios que murieron cuando estuvieron atrincherados en la UNAN-Managua, entre ellos Chester Chavarría e Isaías Portocarrero.

En la actividad sobresalieron consignas de protestas, personas que levantaban banderas de Nicaragua y pancartas que pedía la liberación de los manifestantes.

En la actividad sobresalieron consignas de protestas, personas que levantaban banderas de Nicaragua y pancartas en las que pedían la liberación de los manifestantes. Isidro Hernández

Por su parte, el exrector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, afirmó que a lo largo de la historia la universidad ha tenido que pagar con una cuota de sangre y recordó los casos del 23 de julio de 1959, durante la dictadura somocista, y luego lo ocurrido el 13 de julio de 2018 en el recinto Rubén Darío.

“Ojalá que este sea el último episodio que le toque vivir a la universidad de Nicaragua en la que sus estudiantes deben derramar su sangre para que los escuchen y para que los tomen en cuenta en la búsqueda de soluciones para el país”, apuntó.

Por su parte, la estudiante de Medicina y excarcelada, Amaya Coppens, aseguró que la muerte de estos dos jóvenes impactó en su vida.

“Es muy duro porque eran chavalos que estaban comenzando sus vidas, dejaron al lado sus estudios por todo esto, por unirse a la lucha”, expresó.

Al finalizar la misa, los universitarios manifestantes realizaron un breve acto para honrar a los fallecidos, encendieron una vela y dedicaron un minuto de silencio.

Violeta Granera, miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), comentó que las marcas que aún permanecen en las paredes de la iglesia evidencian el dolor que ha sufrido el pueblo de Nicaragua.

“Siento que fue ayer, volviendo a revivir esa noche de terror que provocó el régimen. No puede haber ni paz, ni reconciliación sin justicia y reparación”, indicó Granera.