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A más de siete meses de haber sido inaugurado el paso a desnivel de Las Piedrecitas, las paradas improvisadas de buses han empezado a surgir en distintos puntos de la obra, cuyo costo de construcción alcanzó los US$16.5 millones.

En el diseño aprobado, ejecutado y culminado con más de un año de retraso, no se estableció la instalación de una parada frente a la sede de la Contraloría General de la República (CGR), pero actualmente funciona una.

Los usuarios que están haciendo uso de esta parada son pacientes que asisten al nuevo hospital Fernando Vélez Paiz, inaugurado el 22 de enero pasado, es decir, 10 meses antes que el paso a desnivel.

La aglomeración de personas atrajo a vendedores y ahora en ambos extremos de la carretera se han instalado comerciantes.

Frente a la CGR, una familia con un rollo de plástico negro y una cuerda que atan a un poste de tendido eléctrico, han creado una especie de tramo y desde tempranas horas ofrecen tortillas y otra variedad de productos.

A más de 80 metros al oeste del “tramo”, sobre el trayecto de carretera que conduce al paso a desnivel, se ha creado otra parada. Antes que se construyera el paso a desnivel, en este mismo punto la gente se detenía para abordar los buses que viajan a Carazo y El Crucero.

Los usuarios que están haciendo uso de esta parada son pacientes que asisten al nuevo hospital Fernando Vélez Paiz. Jorge Ortega/END

Actualmente la gente continúa reuniéndose en ese punto con el mismo propósito. María Cárdenas, de 32 años, explicó a El Nuevo Diario que lo hace porque le resulta más conveniente.

“Me estoy bajando de la ruta que viene del lado del mercado Mayoreo, y para agarrar otro bus tendría que caminar hasta allá, por donde quedaba el antiguo Vélez Paiz. La distancia es mucha y no sé qué podría ocurrirme en el camino”, precisó Cárdenas.

Actualmente la gente continúa reuniéndose en ese punto con el mismo propósito. Jorge Ortega/END

La fuente señaló que no entendía por qué hay tanta distancia entre las paradas si el sector del 7 Sur se caracteriza por ser una zona donde convergen vehículos y buses de distintos puntos del país.

Largas distancias

“El tráfico pueda que esté más rápido, pero a nosotros los que usamos buses, no nos sale caminar tanto. Los puentes peatonales están lejos, si me tocara entrar al Banco Central, por ejemplo, tendría que caminar hasta donde quedaba el Vélez Paiz y subir al puente, y de ahí regresarme por el otro lado de la carretera para llegar al banco, y aunque hiciera eso, de qué me serviría si al llegar al paso a desnivel, no hay pasada, solo carros pasando por la rotonda”, manifestó Cárdenas, mientras esperaba un bus frente a la sede de BCN.

El tráfico pueda que esté más rápido, pero a nosotros los que usamos buses, no nos sale caminar tanto. Jorge Ortega/END

Rosa Figueroa, de 25 años, también considera necesario ubicar paradas en puntos estratégicos. Según su explicación, no tiene sentido construir una obra para agilizar el tráfico, si al final de cuentas la gente lo atrasa al cruzar la calle en distintos tramos del proyecto.

“Afortunadamente y no debería ser así, los buseros siguen siendo informales y donde uno hace parada, ellos se detienen. En este caso es bueno porque la gente se beneficia. ¿Cómo es posible que solo haya tres paradas del mercado Israel Lewites a las Piedrecitas? Estoy saliendo del hospital y si no fuera porque estos se detienen donde sea, me tocaría caminar cuadras. Y sí salís de noche es peligroso, esta zona no es sana”, indicó Figueroa.

Mejor trabajo

Para el ingeniero vial David Gaitán Fuentes, las autoridades debieron haber realizado un estudio y consultado a la población antes de ejecutar la obra. A su criterio, la ubicación actual de las paradas no va acorde con el diseño y pareciera que se enfocaron más en el diseño geométrico de la obra y dejaron a un lado la importancia de los peatones y pasajeros.

El ingeniero explicó que por el tipo de obra que se ejecutó, el flujo de vehículos así como la velocidad en la que circulan, es mayor. Jorge Ortega/END

“He observado circulando de norte a sur (de Linda Vista al Siete Sur) a peatones caminando sobre la carretera en vista que el puente peatonal está retirado. Esto generalmente lo hace la gente que habita en las inmediaciones de Batahola Sur (Managua). Como no le prestaron atención a las aceras, la gente se va sobre los carriles de circulación de los vehículos, hay un peligro latente”, precisó Gaitán.

El ingeniero explicó que por el tipo de obra que se ejecutó, el flujo de vehículos así como la velocidad en la que circulan, es mayor. Por lo tanto, la zona no solo debe estar despejada, sino que nada debe afectar la visión del conductor.

Por tal razón dijo, las actuales paradas aprobadas por la comuna están a largas distancias, tal como lo establecen las normas internacionales geométricas de construcción.

Para el ingeniero vial David Gaitán Fuentes, las autoridades debieron haber realizado un estudio y consultado a la población antes de ejecutar la obra. Jorge Ortega/END

Añadió que el trayecto que conduce del Siete Sur a los antiguos juzgados de Managua, se pudo haber hecho mejor.

“Lo que debieron haber hecho es un “by-pass” o calle marginal a esa vía. Esto daría acceso a los buses y los sacaría de la vía principal, ingresarían donde están los pasajeros, que es la zona donde sale la gente del hospital y los barrios como Tierra Prometida”, indicó Gaitán

Para el especialista, las paradas improvisadas, así como los tramos que podrían proliferar si no toman acciones las autoridades, son un peligro para la población ya la obra es para agilizar el tráfico, pero podrían presentarse accidentes.

“Ahí la Alcaldía tiene que poner freno a eso, no nos vengamos con sentimientos paternalistas de decir ¡pobrecitos, están vendiendo! Hay que ser objetivos, buscar la seguridad de toda las personas, no podemos sacrificar la vida de muchos por darle a gusto a personas que tienen negocios”, finalizó.