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Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, agradeció esta mañana a los feligreses de la comunidad La Joya, jurisdicción del municipio de Terrabona, por haberlo cuidado ante la supuesta presencia de personas altamente armadas que se ubicaron en la carretera cuando él salía de la comunidad, ayer a las cinco de la tarde.

El obispo dice que a esa hora concluía su visita pastoral y los feligreses le advirtieron que habían sujetos armados en la salida de la comunidad.

Álvarez narró a periodistas de Matagalpa que cuando se disponía a salir de la comunidad, algunos campesinos vinieron a su encuentro para decirle que en la carretera que va hacia Terrabona, se ubicaron un grupo de armados que estaban escondidos a ambos lados de la carretera.

“Estaba dispuesto a continuar ante la insistencia de los campesinos que querían acompañarme, porque ellos miraban un peligro, un riesgo inminente, quise dejar que ellos lo hicieran, toda la comunidad se vino prácticamente custodiándome junto al equipo de trabajo”, dijo Álvarez.

El obispo dijo que sus feligreses lo acompañaron hasta la salida de la comunidad y lo protegieron ante la presencia de los armados que andaban vestido del “pinto militar”.

Dijo que los habitantes de la zona, que son parte de la iglesia, lo dejaron sorprendido por su valentía “no tienen miedo, me quedé admirado, de la gente que expone su vida ante un grupo tan nutrido de gente armada, me sorprendió la gente con tanto armamento, andaban con típico pinto militar”, expresó el obispo en declaraciones a periodistas.

El obispo asegura que ese grupo de personas que estaban afuera de la comunidad tenían “fuerte armamento de AK 47 y hasta estaban hasta los dientes de municiones”.

Álvarez dijo que cuando los campesinos se acercaron al lugar los armados huyeron hacia los cerros cercanos.

“Ante la valentía del campesinado que se enfrentó con su propia humanidad y con sus manos limpias, (ellos) se desplazaron rápidamente, huyendo de los campesinos y comenzaron a subir en el cerrito que rodean la comunidad de La Joya”, detalló el obispo.

Monseñor dijo que lo sorprendió la cantidad de personas armadas pero no dio un número aproximado, también aseguró que ese grupo no andaban con los rostros cubiertos.

Álvarez dijo que el suceso que relata está documentado en videos y que muy pronto los va a divulgar en las redes sociales de la Diócesis de Matagalpa.

Rolando Álvarez agradeció a su feligresía por haberlo custodiado al salir de Terrabona. Archivo/ENDEl religioso dejó claro que en ningún momento esas personas armadas lo interceptaron ni lo ofendieron.

Dijo que sus feligreses se alarmaron porque nunca habían notado la presencia de grupos vestidos de militares “con armas tan pesadas y con municiones cubriéndoles todo el pecho”.

También detalló que los pobladores se alarmaron porque los armados estaban escondidos.

“Esto es grave, por eso digo que quienes lo hicieron no sé si están conscientes de la gravedad escandalosa, no por mí, sino por la población que estaba ahí molesta y que se enfrentó, sea del género que sea la gravedad es siempre fuertísima”, dijo el obispo.

Álvarez dijo no sentir miedo después de lo sucedido ayer porque él se mueve en su diócesis “con la libertad que le da el ser un hijo de Dios”.

Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa. Archivo/ENDMonseñor pide a los miembros de esas personas armadas que tengan seriedad porque se pueden salir de control.

“No podemos estar subestimando al pueblo, el pueblo ahí manifestó lo que vemos en muchas ocasiones, civismo, no hay que tocar la dignidad y la fe del pueblo por amor a Dios”, reaccionó indignado el obispo.

El religioso sugirió a las autoridades, en especial al Ejército de Nicaragua, hacer una auditoría militar en la zona.

Sobre el caso, el cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes dijo esta mañana en un comunicado de presa que lamenta y condena la situación que sufrió Monseñor Rolando Álvarez, con quién mostró su solidaridad.

El cardenal hizo un llamado a las autoridades para que investiguen sobre la presencia de personas armadas en Terrabona.