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Los últimos momentos de Bryan Murillo, víctima de un operativo policial ejecutado en su propia casa la madruga del miércoles en León, estuvieron marcados por los cumpleaños.

Un día antes de su muerte, Murillo cocinó para toda la familia durante el cumpleaños de su sobrina.

El joven, de 22 años, también alistaba el cumpleaños de su único hijo, para el 20 de julio, pero su vida se acabó tres días antes.

Tras su muerte, la Policía Nacional dijo que Murillo era un delincuente, pero su familia pronto demostró lo contrario, al tramitar sigilosamente su record policial, el cual demuestra que no poseía antecedentes de ningún tipo.

Su familia ahora precisa quién era Murillo, el joven al que un grupo de policías despertó el miércoles en su propia casa y lo mató a balazos.

Murillo era egresado de la carrera de albañilería en la Escuela Taller Pepe Escudero, trabajaba en el área de construcción y en su tiempo libre, los fines de semana, jugaba futbol con sus amigos en las ligas municipales que se desarrollan en León.

La familia de Bryan Murillo aún no sabe qué motivó a la policía a disparar en su casa. Oscar Sánchez/END

Durante las protestas, añaden sus familiares, Murillo participó distribuyendo alimentos, agua y víveres a los autoconvocados en uno de los tranques que se instaló en el empalme León-Managua.

El joven tenía una relación con una mujer de su misma edad, con quien procreó un niño que justo este 20 de julio cumplió 4 años de vida, ya sin su padre.

Un día antes de morir a balazos, el 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen, sus familiares compartieron con el joven un día inolvidable. Nadie se imaginaba que menos de 24 horas después Murillo ya no los podría acompañar en vida.

“A como pocas veces, Bryan se ofreció a cocinar el almuerzo y la cena; además, departió con la familia el cumpleaños de mi hija, que se llama Carmen. La pasamos muy alegre, en unión familiar, siempre fue un hermano atento, cariñoso y servicial. Nadie en la cuadra o en el barrio podría decir lo contrario”, dice Karina Guadalupe López, hermana mayor de Bryan Murillo.

López, de 31 años, agregó que su hermano, como a los 18 años, concluyó la carrera técnica de albañilería, aunque también sabía y se dedicaba a soldar y pintar propiedades.

Murillo siempre manifestó deseos de superación, le gustaba trabajar en cualquier área, explica su hermana.

Luto y dolor embarga a la familia en cuya vivienda los agentes policiales dispararon contra tres habitantes de la casa. Oscar Sánchez/END

Atento a su hijo

“A pesar de las limitaciones económicas, siempre estuvo atento a su hijo, sus sobrinos y, en fin, de toda la familia. Nunca fue señalado de ningún tipo de fechoría, a como lo quiso señalar la Policía. Nos quitaron a una persona muy importante de nuestra familia, porque era una persona muy linda, que ocupaba un lugar muy especial para todos, incluso para sus amigos en el barrio”, recordó Karen López.

Bryan Murillo no es el único afectado en el operativo policial de la madrugada del miércoles en el barrio Guadalupe.

También resultó con un impacto de bala en la pelvis su hermano mayor, Kener, de 26 años, quien aún está en condición crítica en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra).

Durante el allanamiento de la Policía en la casa de los Murillo, hubo un tercer lesionado a balazos: Javier Feliciano Cortés, de 32 años, primo político de los hermanos Murillo y quien tiene una herida en la pierna.

Cortés recibió el alta médica este viernes y está en una casa no identificada, para evitar el asedio y el acoso policial y parapolicial.

Según López, hasta este momento aún no tienen una explicación clara de lo que sucedió, mientras que Cortés se pregunta por qué a ellos y en su propia casa, pues él desconoce qué motivó el operativo policial.