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El cálculo de tiempo y distancia traicionó al peatón. Camisa roja, jean, tenis y mochila, un hombre empieza a atravesar tres carriles en la vía que conecta con el paso a desnivel en Rubenia, Managua.

A medida que avanza este peatón sortea varios carros hasta que, ya pisando el tercer carril, empieza a trotar, nervioso, huyendo de lo inevitable.

Un motociclista que circula en su vía no puede frenar ni desviarse, por lo que termina impactando de frente al peatón. Ambos salen volando por los aires y terminan sobre el asfalto, inconscientes, separados por la motocicleta dañada.

El accidente de tránsito, captado por cámaras de seguridad, sucedió justo el lunes de la semana pasada, poco después de las 6:00 de la tarde.

Los lunes, reflejan estadísticas de la Policía Nacional, es cuando más accidentes de tránsito ocurren en Nicaragua, aunque es los viernes cuando se registran más muertes.

Así, el inicio y el final de la semana laboral en Nicaragua son los más peligrosos para todos: peatones y conductores.

Casos

Su caminar revela las secuelas del accidente de tránsito que sufrió Orlando Cabrera hace 2 años.

Cabrera da pasos lentos por la fractura en el fémur izquierdo que le provocó el accidente de tránsito y cuando se levanta la camisa, para mostrar su abdomen, queda al descubierto el drama que significa para él haber chocado su moto contra una camioneta, el viernes 4 de agosto de 2017.

El año pasado, entre sábados y domingos murieron 426 personas. Archivo/END

El accidente ocurrió entre la 9:00 y 10:00 de la noche.

Cabrera admite que desatendió una señal y “se tiró el alto” en una calle del barrio Monseñor Lezcano.

Una camioneta lo impactó, dejándole lesiones para toda su vida: perdió un riñón, los médicos le operaron el bazo y debieron reconstruirle los intestinos.

No siempre ha sido el lunes el día en que ocurren más colisiones en Nicaragua. Archivos/END

Cabrera estuvo tres días en coma en el Hospital Lenín Fonseca, donde permaneció más de 2 meses en recuperación.

“Visitaba a unos familiares en Monseñor Lezcano, cuando salí rumbo a mi casa a Batahola Norte. La señal de alto estaba visible, recuerdo que sentía un dolor de estómago, pero iba distraído, iba rápido y al cruzar, la camioneta me impactó”, relata Cabrera.

No guardar la distancia, invadir carril y desatender las señales representaron el 59% de las causas de los accidentes de tránsito en 2018, cuando se registraron 39,406 colisiones a nivel nacional, con 726 muertos y 2,751 lesionados, según el reporte anual divulgado por la Policía Nacional.

Si hay un grupo que se lleva la peor parte es el de los motorizados, quienes “pusieron” el 48.5% de los muertos.

Un total de 10,504 motociclistas colisionaron en 2018.

No guardar la distancia, invadir carril y desatender las señales representaron el 59% de las causas de los accidentes de tránsito. Archivo/END

El “umbral de la muerte”

Las estadísticas policiales reflejan que el 70% de los accidentes de Nicaragua ocurren en Managua, donde en 2018 se registraron 27,513 choques entre automotores, siendo el lunes el día de la semana con más ocurrencia, al reportarse 4,541.

“Hay que diferenciar lo que son los accidentes propiamente dicho y el accidente con víctimas”, precisa el experto en educación vial, Hugo Montalván.

El experto se refiere a lo que llama “umbral de la muerte”; es decir, los accidentes que dejan fallecidos y que ocurren, principalmente, entre sábados y domingos.

Los lunes, reflejan estadísticas de la Policía Nacional, es cuando más accidentes de tránsito ocurren en Nicaragua. Archivo/END

Son “días en los que se acumula más del 50% de víctimas mortales”, alerta Montalván.

El año pasado, entre sábados y domingos murieron 426 personas en las carreteras de Nicaragua a causa de los accidentes; es decir, el 58.6% del total de fallecidos.

El “umbral de la muerte” se concentra en solo esos dos días.

Independientemente del día, para Montalván aún falta que las personas asuman, interpreten y practiquen el sentido de la responsabilidad cuando están el volante.

Orlando Cabrera recuerda que él estuvo cerca de ese “umbral” fatídico.

“Sin duda, fue un día viernes cuando ese accidente cambió mi vida”, sostiene este joven de 20 años, quien ya no puede manejar motos, aunque debe convivir con ellas por su trabajo de comerciante de accesorios y repuestos para motocicletas y bicicletas.

No siempre ha sido el lunes el día en que ocurren más colisiones en Nicaragua.

En 2017, año en que Cabrera chocó contra una camioneta, los viernes era cuando había más accidentes. En ese entonces registraron 4,794 colisiones.

Cabrera es una de las víctimas de los viernes mortales en las vías.

“Todavía acompaño a mi hijo a los chequeos que debe hacerse en el Hospital Lenín Fonseca. Cuando lo ven, las enfermeras y los doctores, aún se expresan asustados, porque no le daban esperanzas de vida cuando llegó accidentado. Lo que le pasó fue una barbaridad”, expresa Tania Vargas, madre de Cabrera.

Vargas considera un milagro que su hijo esté vivo y que haya vencido al “umbral de la muerte”.

“Creo en mi Dios, que me dio la bendición de seguir teniendo a mi hijo conmigo”, sostiene.

Las estadísticas policiales reflejan que el 70% de los accidentes de Nicaragua ocurren en Managua. Archivo/END

En agradecimiento, esta mujer prepara comida para regalar en las festividades de Santo Domingo.

La resaca

El experto en educación vial, Hugo Montalván, señala que en las pistas de Nicaragua circulan unas 400,000 motos, que pertenecen a un parque vehicular que él calcula cerca del millón de unidades.

Consideró que los lunes la accidentalidad se da con mayor porcentaje porque “es probable que los conductores tengan limitada la operatividad, por la resaca o (por) el cansancio por un viaje largo y (por) la misma confianza que da desplazarse en carreteras mejoradas”.

Para Montalván al existir una mayor circulación en pistas que están en mejor estado tiene sus consecuencias, puesto que los lunes hay personas que se trasladan a Managua desde los departamentos para ir a sus puestos laborales o para estudiar, aumentando la posibilidad de que ocurran accidentes de tránsito por el estrés y los apuros.

“La amplitud de la carretera, que ya no son solo de dos carriles, entonces la gente combina la velocidad con el desvelo o el cansancio, la condición física parece no ser la mejor para conducir el día lunes”, recalcó.

De hecho, Montalván remarca una ironía: los lunes, cuando hay más concentración de vehículos y accidentes de tránsito, es justo cuando están reunidas las autoridades de tránsito.

“La misma autoridad policial muchas veces se reúne los lunes por la mañana y el conductor sabe que los lunes es cuando menos los están cuidando, o porque salen más tarde los policías de tránsito, porque quizás están revisando sus planes operativos”, dice Montalván.

Educación avanza, pero hay temas pendientes

Este especialista destaca que la educación vial en los colegios era un plan que comprendía incluir esta enseñanza como una materia en los planes curriculares, en la Primaria, para aplicarla en la Secundaria, pero “todavía hay mucho trabajo que hacer en ese sentido”.

Para el caso de Managua, Montalván observa que hubo iniciativas que no dieron resultado, “como el caso de los semáforos inteligentes que no resolvieron (los embotellamientos)”.

“Las rotondas ayudaron mucho por el parque vehicular en determinado momento, pero luego la capacidad de las rotondas fue superada y son situaciones que aumentan la posibilidad de accidentes”, agregó.

Pero Montalván es optimista al analizar un punto de las estadísticas: los accidentes y los muertos, porcentualmente, no han aumentado con la misma rapidez que lo ha hecho el parque vehicular.

“¿Cuántos muertos hay por cada 10,000 conductores? Si se planteara de esa manera, se podría demostrar que hay una disminución más notable de accidentes. No es lo mismo decir que hay 20,000 accidentes al año con 400,000 vehículos, que decir que son 39,000 accidentes con un millón de vehículos”, dice.

Por tal motivo, Montalván cree que las campañas de educación vial han tenido su efecto positivo.

“De no insistir con la educación, quizás hubiese más accidentes, porque el parque automotor ha crecido”, enfatiza.