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La familia afectada en León por el operativo policial que la semana pasada dejó un muerto y dos heridos, presento una denuncia en el Ministerio Público en contra de 10 oficiales que participaron en el allanamiento realizado a las 4:00 a.m. del 17 de julio pasado.

Este miércoles se cumple una semana desde que los policías de León ingresaron a una casa particular buscando al joven Bryan Murillo, a quien terminaron matando de dos disparos. Hirieron también a su hermano Kenner y a Javier Cortés, un pariente político.

Cortés se encuentra en el hospital fuera de peligro, a pesar de que recibió un disparo en el estómago.

Kenner Murillo sigue en cuidados intensivos. Una bala ingresó por un costado de su cuerpo, al lado derecho. Sus familiares explicaron que la bala rozó la columna vertebral y su estado de salud sigue siendo delicado.

Kenner está en cama y no ha vuelto a hablar, permanece con los ojos cerrados, informaron sus parientes.

La acusación

Marina López acusó ante el Ministerio Público al capitán José Pichardo Salazar por haber incurrido en los delitos de allanamiento ilegal, abuso de autoridad, asesinato agravado y asesinato agravado en grado de frustración.

A Pichardo lo señalan de dirigir el allanamiento. En la denuncia no establecen las identidades del resto de agentes, pero incorporaron el acta de defunción de Bryan Murillo, constancias de conducta emitidas por la institución policial el 18 de julio, un día después de la agresión, en las que precisa que Bryan y los dos heridos no poseen antecedentes penales.

Los familiares de las víctimas introdujeron un recurso de exhibición personal por amenazas de detención a favor de los sobrevivientes. Oscar Sánchez/END

Estos documentos los entregaron porque la versión oficial señala que los agentes ingresaron al inmueble de la víctima porque habían recibido denuncia de dos personas que lo acusaban de haberles robado.

La nota oficial enfatizó que los dos heridos, así como el difunto tienen antecedentes penales y esa noche atentaron contra los agentes, y por tal razón, un patrullero “ante el peligro inminente” disparó provocando la muerte de Bryan, y provocando heridas a Kenner Murillo y Javier Cortés.

Marina López, la mamá de Bryan y Kenner, dice que no logra conciliar el sueño. Al cerrar los ojos, recuerda los fuertes golpes que oficiales de la policía propinaban a la puerta de su casa el día que entraron y dispararon contra sus hijos.

Recuerda también los gritos, las detonaciones de armas y los tres cuerpos tirados sobre el corredor de concreto que da al patio de su propiedad.

“Cierro los ojos y recuerdo todo, entraron con violencia y dispararon a todos lados”, testificó en la Fiscalía. Mariela Cruz Murillo, abuela paterna de Bryan, tampoco ha dormido. La noche del allanamiento estaba en una habitación con dos menores de edad y escuchó todo, sobre todo, los disparos.

“No podemos conciliar el sueño, aquí ocurrió todo, eso fue horrible, yo estaba ese día aquí. Fue algo muy doloroso y no podemos dormir, los vecinos nos dicen que oremos por él (Kenner, el sobreviviente hospitalizado) y eso estamos haciendo”, dijo Cruz Murillo.

Temen los apresen

Además de la denuncia contra los policías, los familiares de las víctimas introdujeron un recurso de exhibición personal por amenazas de detención a favor de los sobrevivientes.

El recurso fue introducido por temor a que sean detenidos y procesados una vez que reciban el alta médica del centro hospitalario en el que se encuentran, explicaron.

“Estamos interponiendo un recurso por amenazas de detención porque hemos escuchados el comunicado de la Policía, que además de falso es incoherente. Han dicho que son delincuentes y no lo son, por eso estamos protegiéndolo de cualquier detención ilegal, arbitraria o cualquier delito que falsamente puedan imputarle”, expresó Frank Flores, asesor jurídico de la CPDH.

Marina López declaró que lo hacían porque desconfiaban de las autoridades. “La Policía es capaz de todo, ya ves que salió diciendo que eran delincuentes y nosotros mostramos que no tenían antecedentes. Ellos llegaron a disparar, no les importaba nada, pero los pueden acusar y nosotros lo que queremos es justicia”, declaró