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San Pedro, que está hacia el oeste, Santiago que está hacia el este, Nindirí, que está en medio de los dos primeros y el Masaya a la derecha de los tres anteriores, son los cráteres que conforman una sola maravilla geológica del país: el volcán Masaya.

Todos forman parte de una estructura conocida como “caldera volcánica”, que desde el aire es una gran depresión u hondonada, explicó el geólogo y geofísico Eduardo Mayorga.

Dentro de esa estructura hay muchos cráteres volcánicos, algunos sin nombres, que se han formado a lo largo de miles de años.

A raíz de la exhalación de gases del cráter Santiago, ocurrida el pasado domingo por la tarde, Mayorga explicó a El Nuevo Diario que el complejo volcánico es del tipo escudo, que genera diferentes tipos de erupciones, como las hawaianas, en las que grandes flujos de lava salen, pero también hay evidencia que se han generado explosiones plinianas y subplinianas, es decir, con alto grado de explosividad.

La evidencia de antiguas erupciones plinianas y subplinianas de la caldera de Masaya, son las capas de escoria negra conocidas como hormigón negro que se encuentran en las comunidades alrededor del coloso, precisó el experto.

El geólogo afirmó que esta caldera apareció entre el período terciario y cuaternario; es decir, aproximadamente hace 3,000 años o más.

“Por el tipo de erupción este complejo volcánico es único, no tenemos ningún otro volcán que tenga esta característica”, subrayó.

A su criterio, es impredecible saber si la reciente exhalación de gases en el cráter Santiago, influirá en la dinámica del lago de lava, ya que no hay actividad significativa.

“Los parámetros de vigilancia ante una posible erupción son sismicidad, acumulación de emisión de gases, temperatura, composición físico-químicas de las aguas y deformación”, todo eso hasta el momento está en los niveles normales, subrayó.

Los cráteres funcionan con un solo conducto que está debajo de una cámara magmática, explicó Mayorga, sin embargo, los volcanes no solo se manifiestan a través de las típicas estructuras en forma de cono y escudo, también lo hacen por túneles de lavas y mediante erupciones fisurales (que se originan a lo largo de una rotura de la corteza terrestre).

“No sería raro que hayan erupciones fuera de la caldera o el complejo volcánico, de hecho hay señales en donde el magma logró salir por una estructura a lo largo de la falla de Cofradía”.

Mayorga aseguró que a ciencia cierta no se sabe cuál de los cráteres que conforman la caldera volcánica es el más antiguo, pero considera que debería ser el Masaya, que presenta menos flujos de lava.

Indicó que la laguna de Masaya posiblemente ocupaba más área de la que tiene ahora, ya que al nacer cada uno de los cráteres que hoy existen, los flujos de lava que emanaban iban sepultando el agua y arrinconándola.

“Desde el punto de vista técnico, hay más cráteres, pero no se pueden observar claramente como los otros”, uno de ellos es el San Fernando, muy pequeño, difícil de distinguir, según el especialista.

Los flujos de lava

El tipo de coloración es la manera más fácil de identificar los flujos nuevos de los viejos.

“Los negros son los más recientes y los cubiertos con vegetación son lava más antigua”, mencionó.

El flujo de lava más largo expulsado por el volcán Masaya llegó a 7 kilómetros del lago de Managua.Cortesía/END

En su historia, la caldera del Masaya ha arrojado muchos flujos de lava, los más antiguos están debajo de otros flujos con menor tiempo, difíciles de notar, afirmó Mayorga.

La mayor erupción ocurrió en 1752, cuando se formó la famosa zona de “Piedra Quemada”, sobre la carretera a Masaya.

El flujo de lava más largo expulsado por el complejo volcánico llegó a 7 kilómetros del lago de Managua, precisó el experto.

Dicho flujo alcanzó esa dimensión debido a la erupción de fisura que ocurrió en el cerro Mosintepe, una estructura volcánica asociada a la caldera del volcán Masaya y la falla de Cofradía.

Mayorga indicó que los flujos de lava tienden a ir hacia las partes más bajas, en este caso, dirección hacia el lago de Managua. La parte más baja de Managua, es el sector ubicado entre Las Mercedes y la falla de Cofradía.

“Para que pase algo así, la lava debe rellenar todo el cráter y derramarse para empezar a escurrir en la parte más baja”, explicó el geólogo, quien indicó que una parte de esa lava cogió hacia la laguna de Masaya y la otra fue a parar hacia el punto de Piedra Quemada y avanzó hacia el lago, cerca de la fisura de Mosintepe.

En las zonas por donde pasó la lava ahora hay poblaciones o asentamientos.

¿Hay peligro?

Mayorga precisó que cuatro estaciones monitorean la caldera de Masaya y que lo que ocurrió el domingo fue una simple exhalación y no explosión, ya que no hubo señal sísmica.

Dijo que también se pudo haber dado expulsión de fragmentos de rocas, pero no hay evidencia de eso.

Lo que ocurrió fue una exhalación (salida de gases de forma continua por una posible obstrucción) un poco intensa que levantó partículas de cenizas”, explicó.

“En Nicaragua tenemos problemas con la planificación y el ordenamiento del territorio. El conocimiento no priva la ciencia, los intereses económicos sí, no debería ser así, debería haber un balance entre objetivos económicos y planificación del territorio, de otra manera construimos poblaciones en lugares expuestos a ciertos peligros volcánicos”, aseveró el experto