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Obtener refugio en Honduras, Panamá o Costa Rica se ha tornado muy difícil para los exiliados nicaragüenses, quienes han encontrado una serie de obstáculos, revela un informe de la Red Internacional de Derechos Humanos (RIDH), con sede en Ginebra, Suiza, y con estatus consultivo ante la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Los problemas que más aquejan a los nicaragüenses en Honduras, Costa Rica y Panamá son el acceso a permisos de trabajo, salud, educación, vivienda, estatus legal y seguridad.

La RIDH señaló que en Honduras las autoridades tienen complicaciones para identificar a las personas que cruzan por razones políticas, porque muchas se quedan en zonas fronterizas.

Representantes de la RIDH afirmaron que con organismos hondureños supieron que en esta zona los exiliados se encuentran en situación de inseguridad, porque hay mucha presencia de armas y pandillas.

Aunque en Honduras el proceso de refugio es más ágil, una de las limitantes encontradas en la investigación es que los nicaragüenses que participaron de la contrarrevolución en los años 80, no pueden tener acceso al refugio.

 Obtener refugio en Honduras, Panamá o Costa Rica se ha tornado muy difícil para los exiliados nicaragüenses. Oscar Sánchez/END

En Honduras unas 90 personas tienen trámite de refugio, pero solo 15 han logrado una respuesta, precisaron.

Trámites tediosos

El informe preliminar de la RIDH también menciona los “largos procesos” de solicitud de refugio que agravan la situación de los desplazados nicaragüenses.

Panamá está entre los países donde más largos y tediosos son los procesos de regulación migratoria, indica.

En Panamá hay dos fases para solicitar refugio. La primera es ser admitido y, posteriormente, el caso es estudiado por la Comisión Nacional para los Refugiados, que decide si el migrante puede tener la condición de refugiado o no.

La RIDH resaltó que los procesos de legalización de estatus migratorios en Panamá pueden durar hasta 3 años, lo que consideraron “excesivamente largo”.

También señaló que el discurso político del gobierno es “xenofóbico y va orientado a endurecer las políticas migratorias”, lo cual ha generado zozobra entre los exiliados nicaragüenses que buscan ser acogidos por ese país.

Las respuestas

En Costa Rica, según los investigadores de la RIDH, no hay respuestas positivas a la mayoría de solicitudes de refugio; y aunque conocen que el Gobierno costarricense no va a deportar a nadie, queda la incertidumbre de qué va a pasar con quienes no reciben el refugio.

El informe preliminar, apoyado por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) de Nicaragua, revela que en Costa Rica se ha concentrado el 90% de los nicaragüenses desplazados. Las cifras oficiales reflejan que las autoridades costarricenses han recibido entre 2018-2019 a 68,638 solicitantes de refugio, pero el 44% están pendientes de atención y solo el 56% ha recibido el carné de solicitante.

Denis Darce, de la CPDH, dijo que el objetivo de la investigación es “conocer las dificultades, las vivencias y cómo los derechos humanos de los nicaragüenses han sido violentados, además de conocer el marco normativo de Costa Rica, Honduras y Panamá para acoger o rechazar las solicitudes de refugio que hacen los nicaragüenses”.

Empleo

El informe también revela que los nicaragüenses tienen “vulnerabilidad laboral” y se han sumergido en el “empleo informal”.

“Las personas están en situación de vulnerabilidad laboral, especialmente, a la explotación sexual laboral. En los tres países en general hay una situación de empleo informal”, aseguró Martha Jackson, una de las investigadoras.

En el documento se expone que del 56% de nicaragüenses que ya tiene su carné de solicitud de refugio en Costa Rica, solo el 37% ha recibido el carné de permiso laboral, es decir, unas 14,000 personas.

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También revela que en Honduras las personas no tienen permiso de trabajo, hasta que reciben el refugio.

En Costa Rica, aunque hay más acceso a un permiso laboral, algunos empleadores no reconocen el carné y en otras ocasiones no se reconocen los títulos de profesionales a los nicaragüenses, generando explotación laboral.

Algunos campos laborares, especialmente en Panamá, son reservados para nacionales, entonces, los migrantes se ven imposibilitados de trabajar en estos. Además, los refugiados no pueden acceder a un permiso de trabajo hasta haber sido aceptados en la primera instancia de solicitante de refugio.

La RIDH consideró que el reto de Costa Rica, Honduras y Panamá es crear respuestas duraderas para las personas que se encuentran exiliadas. El estudio fue presentado este lunes en Costa Rica, con la participación de Michell Langrand, Martha Jackson y Angélica Baltodano.