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Un total de 8,122 peritajes por violencia sexual contra niños y adolescentes fueron efectuados por el Instituto de Medicina Legal (IML) en 2016 y 2017, según un informe publicado por esta institución y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Según el documento titulado Estudio sobre Violencia Física, Sexual y Psicológica en contra de Niñas, Niños y Adolescentes en Nicaragua, el IML llevó a cabo en total 29,599 pericias médico-legales a menores de edad en este período, la mayoría de ellas (11,682) por daño sicológico y en segundo lugar, por violencia sexual.

Es decir, cada día el IML realizó un promedio de 41 pericias médico-legales a niñas, niños y adolescentes, siendo el grupo de población más afectado el que está en edad de 7 a 12 años, según el estudio.

Iván Yerovi, representante de Unicef en Nicaragua, resaltó que las pericias médico-legales son los análisis que hace el IML por órdenes de la Policía Nacional, la Corte Suprema de Justicia o un juez para que al niño se le haga un estudio que demuestre si ha habido o no abuso sexual, maltrato físico o síquico.

Puede ser que 41 pericias médico-legales por día no sea llamativo, pero si comparamos estadísticas con otros países, el resultado es grave”, apuntó Yerovi. Imagen Referencial./Archivo/END

En cuanto a los resultados del informe, Yerovi explica que aunque los casos de violencia sicológica son mayores que los de violencia sexual, se sabe que “muchos casos de violencia sexual terminan en un problema sicológico para el niño”.

Dijo que puede ser que la consecuencia de que un niño termine bajo los efectos de una situación estresante puede ser derivada de la violencia sexual.

El hogar, el sitio más inseguro

En los casos de violencia sexual, el estudio refleja que “los niños y las niñas tenían principalmente entre 7 y 12 años de edad, con predominio del sexo femenino” y que los perpetradores de la violencia sexual son en la mayoría de los casos familiares y personas afines al niño (56.8%).

“Ante estas estadísticas, para nosotros es fundamental trabajar en dos ámbitos. El primero es de prevención, pues si los casos de abuso sexual se están dando mayormente en niñas de 7 a 12 años en el hogar y por una persona conocida es fundamental que se sepa esto en el país, que la niña o el niño aprendan a identificar los riesgos y actúen”, apuntó.

Agregó que es importante que los niños sepan gritar, llorar, llamar la atención, identificar los riesgos a los que puede exponerse si queda solo con un adulto, para que puedan evitar esa situación y alertar a los papás.

“Si el niño o la niña aprende a identificar los riesgos, si el padre, la madre o los cuidadores están conscientes de los riesgos y los peligros y toman medidas, se podrá prevenir de alguna manera el abuso sexual”, señaló el representante de Unicef.

El otro ámbito de trabajo fundamental para Unicef es que todos los casos que se presentan no queden en la impunidad.

“Lo primero es que los casos lleguen, muchos se desestiman porque la persona que presenta el caso es amenazada y decide no presentarlo, porque el perpetrador puede ser su expareja, familiar o conocido y en algunos casos arriesga el apoyo económico que puede estar recibiendo y finalmente los casos no son presentados”, explicó.

Añadió que tienen que haber mecanismos interinstitucionales para que el niño, la niña y la familia presenten los casos a la Policía, la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría, la Fiscalía y todas las instancias del Estado que tienen que intervenir para que los casos no queden impunes.

“Este no es un problema que se soluciona de la noche a la mañana. Puede ser que 41 pericias médico-legales por día no sea llamativo, pero si comparamos estadísticas con otros países, el resultado es grave”, apuntó Yerovi.