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El estruendo y desprendimiento de rocas en la cumbre del Mombacho, que el pasado viernes se prolongó por más de una hora, continúa manteniendo en alerta a los habitantes de la comunidad rural Las Colinas, localizada en la parte suroeste del coloso.

Líderes del sector manifestaron que actividad similar se produjo el fin de semana, ocasionando la apertura de una trocha de casi un kilómetro de largo por cien metros de ancho, en una zona tradicionalmente boscosa.

La población de Las Colinas, ubicada a sólo tres kilómetros de donde se están originando los derrumbes, está conformada por 150 niños, 156 mujeres y 136 hombres, que viven en 42 casas que han sido declaradas por la Defensa Civil y la Alcaldía de Granada como zonas de riesgo. Esa situación obligó a los padres de familia a solicitarle al edil, Eulogio Mejía Marenco, un sitio seguro  para la reubicación.

“Nosotros habíamos visto deslaves cuando el huracán Mitch y cuando el Juana, porque la lluvia y la corriente eran fuertes, pero ahora estamos preocupados, porque el invierno apenas está empezando y ya estamos viendo cosas como ésas. Quisiéramos vivir en otro lugar”, manifestó don José Domingo Solís.

La gran cantidad de tierra y piedras que se desprendieron durante los últimos dos deslaves siguieron por una ruta que llega a la comunidad, pero por fortuna quedaron detenidas un kilómetro antes de tocar las humildes viviendas, cerca de un lugar conocido como La Presa. Según Emiliano Ramírez, de la comuna granadina, el derrumbe se produjo en La Fe, a 300 metros del punto en referencia, exactamente detrás del volcán.

Cerca de La Fe habita  don Genaro Alvarado. En la finca El Cráter, las cinco personas que viven además de él, están expuestas al peligro. Un hermoso árbol de níspero que había permanecido durante varios años en el lugar, fue arrastrado junto a unos 26 tubos de agua potable que estaban instalados en la Hacienda San Joaquín.

Contaminan río
Pero el derrumbe no es la única preocupación de estas familias, la contaminación del agua está causando enfermedades en los niños, y es que según ellos, el propietario de la finca Santa Elisa está arrojando basura al río de donde obtienen el líquido para el consumo. Uno de los líderes comunales explicó que, durante el invierno, el dueño de la finca sacrifica la limpieza del río a cambio de la salubridad de las pilas para dar agua a su ganado.

Recomendaciones
Durante una visita, los miembros de la Defensa Civil, la Policía Nacional y los Bomberos Unidos sin Fronteras, recomendaron a los habitantes de las 42 casas prepararse para salir del lugar al momento de la emergencia. “No esperemos que haya retumbos para salir; cuando sientan algo extraño, váyanse para las casas más seguras”, exhortó el jefe de la Defensa Civil en Granada, teniente coronel Abel Zapata.

El teniente enumeró siete casas ubicadas en una parte alta de la comunidad, adonde podrán trasladarse en caso que un deslave los sorprenda durante la noche. Solicitó también no intentar cruzar el río El Brujo; prepararse con focos, y priorizar la vida antes que los bienes materiales.