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Con parte del cuello y la espalda enrojecida, más las marcas moradas en los brazos por las esposas, salió este domingo de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) la abogada María del Socorro Oviedo Delgado, quien es parte del equipo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

La jurista denunció la agresión de la que fue objeto al ser detenida el viernes. Afirmó que al momento de la captura, oficiales de policía la tomaron del cuello, le hicieron una llave y la apretaron tanto que casi la asfixian.

“Yo sentí que me iba a morir. Luché y luché, tratando de quitarme el brazo del que me estaba asfixiando y así es que logré zafarme. En las muñecas las lesiones son por las esposas”, dijo la abogada.

Oviedo salió de prisión a eso de las 11:15 a.m. de este domingo, luego de ser acusada en un juzgado capitalino por supuesta obstrucción de funciones en la delegación policial de Masaya.

“El oficial (teniente Danilo López) que me acusa por obstrucción de funciones es la única persona que en mi vida me ha humillado. Hubo maltrato verbal y agresividad contra mi persona, solo por ser abogada y defensora de derechos humanos. Se nos trata como nada”, expresó.

Con voz entrecortada, agregó que también miró la forma en que estaban agrediendo a su representado, Cristian Fajardo, lo que la hizo sentirse impotente y frustrada.

Relató que los ataques comenzaron desde que ella y Fajardo entraron a la recepción de la delegación policial de Masaya, donde su representado había sido citado por el vencimiento de la portación de un arma de fuego que a él se le perdió desde el allanamiento policial del año pasado, por lo cual estaba aclarada la situación, pero las acusaciones seguían y le recomendó a su representado que se salieran.

“Los papeles se quedaron en la oficina del oficial y me regresé, y el oficial dijo que no sacaría nada de esa oficina y me gritó que me saliera. Le respondí que lo haría hasta que lo pidiera con decencia y en ese momento es que me empujó, por lo que reaccioné automáticamente y le propiné una cachetada”, apuntó.

María Oviedo es recibida por sus colegas de la CPDH en la salida de la DAJ, después de ser liberada. Isidro Hernández/END

Dijo que dio la vuelta y es entonces cuando la tomaron del cuello con lujo de violencia y la llevaron a una celda.

“Ahí no pude contener las lágrimas, pensando en mi familia y con la incertidumbre de lo que pasaría”, narró Oviedo.

Indicó que la delegación de Masaya es un lugar espantoso y a nadie le desea estar en sus cárceles.

Reiteró que esto no la amedrenta de continuar con su labor como defensora de derechos humanos y comentó que la experiencia le enseñó que uno debe defender su postura, pero tomar las cosas con más calma y prudencia, porque tienen que salvaguardar la vida y la libertad.

Oviedo tiene un año de laborar para la CPDH litigando a favor de los manifestantes encarcelados y procesados.

Leyla Prado, representante legal de Oviedo, dijo que la acusación fue presentada el sábado ante la jueza Nalia Úbeda Obando, y en la audiencia del domingo le otorgó medida alterna de presentación periódica al Complejo Judicial de Managua, por tanto fue liberada, pero deberá firmar un acta el martes de cada semana a partir del 30 de julio, hasta la audiencia inicial el 7 de agosto. Además, le aplicaron retención migratoria.

Prado dijo que la audiencia contra Oviedo se realizó a puertas cerradas en el Juzgado Tercero Local Penal de Managua, a cargo de la jueza Nalia Úbeda Obando, quien no tomó en cuenta las medidas provisionales que otorgó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en favor de todos los miembros de la CPDH.

"Estamos sorprendidos por la redacción o la imputación a nuestra compañera. Nuestro Código Penal dice que se sancionan los hechos, las acciones por amenazas, por intimidar. Según el argumento de la Fiscalía, ella al regresar por la portación, procede de forma violenta a darle una cachetada con la intención de obstruir las funciones policiales. Aquí vemos que el Ministerio Publico y la Policía se están excediendo, porque las intenciones no están castigadas por la ley", argumentó Prado.