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Cada mañana, Adela Valentina Flores, de 82 años, despierta con la esperanza de volver a ver a su hijo, Douglas Edén Palma Flores, de quien desconoce su paradero desde hace 20 años.

A medida que transcurre el día y llega la noche, las posibilidades del ansiado rencuentro entre Adela Valentina Flores, originaria de Rivas y su hijo, se desvanecen.

Aunque desde que su hijo se fue de su casa no recibe noticias de él, doña Adela Valentina no pierde las esperanzas de volverlo abrazar, asegura que cuando llega la noche se acuesta con toda la seguridad de que podrá ver a su hijo antes de que se rinda a la muerte.

Cédula de identidad de Douglas Edén Palma Flores / Cortesía “Él es mi hijo menor, de los seis que traje al mundo. Se me fue de la casa en 1999, cuando tenía 19 años y desde entonces lo único que sé es que vive en Costa Rica, pero nunca más volvimos a vernos y también perdimos toda comunicación. No sé si está vivo, enfermo o que ha sucedido con él”, explica doña Adela Valentina mientras busca fotografías que recuerdan la adolescencia de su hijo.

Además de fotografías, doña Adela Valentina también guarda con mucho esmero la cédula de identidad que dejó su hijo cuando se marchó a Costa Rica, sin decirle que no regresaría a su casa de habitación, localizada en el barrio Ulises Colombia de la ciudad de Rivas.

A sus 82 años, doña Adela Valentina ya no tiene tan buena memoria y aunque recuerda muy pocas cosas, el día que su hijo partió lo tiene muy presente. Foto de Douglas Edén Palma Flores antes de desaparecer / Cortesía

“Lo que más ha quedado guardo en mi memoria es que se fue de madrugada y que su idea era irse a trabajar a Costa Rica, pero nunca me dijo que no regresaría”, expresa consternada la anciana.

Según su mamá, Douglas Edén Palma, quien dejó en Nicaragua un niño de un año, se fue hacia Costa Rica luego de culminar sus estudios de secundaria en el Instituto Rosendo López de Rivas.

“Al irse yo me quedé a cargo de su hijo que ahora tiene 21 años. Al pasar los días y meses, vimos extraño que Douglas no se pusiera en contacto conmigo y sus hermanos. Así hemos estado dos décadas (sin comunicación). No sé si es que se fue enojado de la casa, porque ni a través de las redes sociales hemos logrado hacer contacto con él”, explicó la señora.

Doña Adela Valentina recuerda que su hijo era amante de la música y según le han manifestado algunas personas ahora vive en Heredia, Costa Rica, donde es integrante de una agrupación musical.

“También conocí que se casó y tuvo una hija que lleva mi nombre, pero es lo único que sé. Cuando se aproxima el 26 de agosto es cuando más lo recuerdo porque es el día en que nació”, rememora doña Adela Valentina.

La señora asegura que la última vez que habló con su hijo fue en 1999, cuando Douglas la llamó por teléfono, para decirle que había llegado bien a Costa Rica y que necesitaba que le enviara un récord de policía y sus notas de secundaría.