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El líder de las 24 personas que ayer todavía sostenían una huelga de hambre que ya alcanzó las dos semanas casi frente a la casa del presidente Daniel Ortega, llamó a los diferentes sectores de la sociedad nicaragüenses a apoyar la lucha de los campesinos que exigen el pago por servicios de “rezo y banderas” que prestaron al gobierno por varios meses en las rotondas de Managua.

Leopoldo Casiano Mendoza, líder de las personas que yacen tiradas sobre cartones en las cunetas y calles aledañas a la residencia presidencial, dijo que los médicos del Hospital “Lenín Fonseca” y técnicos de la Cruz Roja, recomendaron a los huelguistas a suspender el ayuno prolongado, descansar, vitaminarse, y tratarse enfermedades respiratorias adquiridas por la exposición a las lluvias.

Según el dirigente campesino, de 37 personas que iniciaron a finales de mayo la protesta, quedan “de pie” 24, todas ellas mayores de 50 años, ex trabajadores de las fincas bananeras de Occidente y enfermos por la exposición al pesticida Nemagón, sustancia prohibida en Estados Unidos, que se aplicaba indiscriminadamente en las plantaciones de frutas regidas por transnacionales norteamericanas.

“A siete de nuestra gente se les dio atención médica y fueron hospitalizados. La Cruz Roja los llevó en ambulancias y allá los atendieron, les dieron sueros y recetas de pastillas, no les dieron medicinas, pero les dijeron que si seguían así podrían complicarse y morirse en menos de dos semanas”, dijo Mendoza.

“Nos reclutaron en las champas”

Las personas que ahora permanecen acostadas sobre pedazos de cartón a orillas de la oficina del FSLN, casa familiar y despacho presidencial de Daniel Ortega, reclaman el pago de ocho meses de “servicios” prestados al gobierno, el cual, según ellos, los fue a reclutar al campamento frente a la Asamblea Nacional para que fueran a hacer proselitismo político a favor de los candidatos a alcaldes del FSLN.

“Estuvimos desde antes de julio y terminamos en febrero en las rotondas, aguantando vientos, fríos, sol, insultos y amenazas de la gente, y orando y agitando banderas para apoyar al FSLN, y nos ofrecieron a cambio el pago de 200 pesos diarios y una casa, pero nada nos han dado, y ahora nos han mandado a decir que aquí vamos a morir”, dijo Félix Flores, de 69 años, quien fue uno de los hospitalizados.

Sus demás compañeros, entre ellas 12 mujeres, llamaron a la solidaridad a estudiantes universitarios, a organismos de derechos humanos, a grupos feministas y a sectores religiosos, con el fin de que los apoyen con medicinas para soportar la huelga, con colchones para descansar y con plásticos para protegerse de las lluvias.