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La madre del adolescente de iniciales B.J.P.P., de 15 años, denunció este miércoles que la Policía Nacional lo golpeó, interrogó, amenazó, además de lo que mantuvo detenido sin justificación durante cinco días, buscando conocer quiénes continúan lanzando bombas de contacto todas las noches en Masaya.

La mujer manifestó que a su hijo le daban manotazos en el pecho, le apretaban las esposas y lo sometían a constantes interrogatorios para saber sobre la explosión de bombas.

“Le decían ‘hablá chavalo’; ¿Quién te paga para que hagas las bombas? ¿Quién te paga para que tirés bombas? ¿Quién te financia? Todos los días lo interrogaban con lo mismo y le apretaban las chachas (esposas)”, denunció la madre del adolescente.

B.J.P.P. fue detenido a las 10:00 a.m. del pasado viernes 2 de agosto en el taller Los Bueyes, ubicado a cuadra y media de la iglesia Magdalena, en Masaya, donde el adolescente se encontraba laborando.

La madre del menor cuando conoció de la detención por el aviso de la empleadora de su hijo, fue a buscarlo a la estación policial de Masaya, pero no le permitieron verlo ni tampoco le dieron información.

La abogada Yonarquis Martínez explicó que la Policía se negaba a entregar al adolescente, pese a la orden que existía de entregar al menor si no había ninguna causa penal interpuesta luego de 24 horas de retención.Jorge Ortega/END

La mamá de B.J.P.P. explicó que aunque la Policía no dijo el porqué de la detención, ella está clara que es porque los seguidores del gobierno han dicho que tienen en la mira a su hijo.

Relató que en otras ocasiones el menor fue perseguido por civiles armados y vecinos para advertirle que se le señala como uno de los que lanzan bombas todas las noches en Masaya.

“La Policía anda buscando a un culpable, porque en Masaya todas las noches, tipo 9:00 p.m. o 12:00 de la madrugada, se escuchan explosiones, entonces quisieron inculpar a mi hijo, cuando seguramente son los parapolicías los que tiran eso para meter a los chavalos presos”, señaló la madre del adolescente.

Agregó que su hijo es inocente y que para él fue una experiencia “triste y dolorosa estar detenido. Me dijo que no se lo desea ni a su peor enemigo”.

Proceso arbitrario

Lo peor para el menor fue sentirse aislado, desprotegido y maltratado. Su madre cuenta que solo pudo ver a su hijo 36 horas después de la detención, en los juzgados de Masaya, donde la abogada Yonarqui Martínez interpuso dos recursos de exhibición personal.

Una jueza de Masaya ordenó a la Policía que exhibiera al adolescente, mostrara diligencias creadas en su contra y explicara los motivos para ordenar su detención

La abogada Yonarquis Martínez explicó que la Policía se negaba a entregar al adolescente, pese a la orden que existía de entregar al menor si no había ninguna causa penal interpuesta luego de 24 horas de retención.

“Cuando nosotros acabábamos de llegar a la casa y estábamos hablando con unas personas que llegaron a ver si nos habían dado a mi hijo, una sobrina me dijo:  ‘ahí viene mi primo’. Jorge Ortega/END

Algunas de las arbitrariedades enumeradas por Martínez en el caso del menor B.J.P.P. es que la Policía realizó un allanamiento de propiedad sin autorización u orden judicial, no convalidó allanamiento, detuvo a un menor de edad más de 24 horas, obligó a un menor a compartir celda con reos comunes, se esposó al menor, lo golpearon, lo interrogaron de forma agresiva y se negó a entregarlo, pese a que ya existía una orden del juez.

Liberación

El menor de edad fue liberado este 7 de agosto a eso de las 6:00 p.m., su madre afirma que ese día ya había perdido las esperanzas de que se lo entregaran, pues la Policía la hizo esperar desde las 8:00 a.m. hasta las 3:00 p.m. y, posteriormente, le dijeron que se fuera porque se lo entregarían hasta el 8 de agosto a las 8:00 a.m.

“Cuando nosotros acabábamos de llegar a la casa y estábamos hablando con unas personas que llegaron a ver si nos habían dado a mi hijo, una sobrina me dijo: ‘ahí viene mi primo’. No le creí, pero luego volteé y era mi hijo, el pobrecito venía corriendo, sudado y tembloroso. Me dijo que lo soltaron y empezó a correr hacia la casa, pero que sintió que nunca llegaba”, detalló la madre del menor.

Los parientes de B.J.P.P. lo abrazaron y besaron. Calmaron sus nervios y ahora afirman que cualquier cosa que le pase al menor es responsabilidad de la Policía y del Gobierno de Nicaragua, pues fueron amenazados por agentes, quienes les dijeron que “si dan declaraciones, les irá peor”.

“Yo no tengo temor de dar declaraciones, aunque mi hijo me ha pedido que no lo haga, porque no somos delincuentes, mi hijo no ha matado, no tiene ningún delito, se le buscó delitos y no se le encontró, solo lo detienen por suposiciones, solo porque no encuentran quiénes son los que tiran las bombas”, finalizó la madre de B.J.P.P.