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Reynaldo Martínez es una de las personas detenida en Masaya el viernes último, junto a unos adolescentes, por supuestamente tirar bombas de contacto, artefactos que suelen explotan en diversos puntos de la ciudad por las noches, según las denuncias.

Martínez salió de su casa rumbo a su trabajo el viernes, cuando lo detuvo una patrulla. Su esposa afirma que él sufrió golpes y ahora lo señalan de lanzar bombas de contacto.

El detenido, quien labora en Managua como ebanista, es cuñado de Denis Javier Palacios, quien se encuentra en proceso penal por presuntamente también tirar bombas de contacto en Masaya.

El abogado Julio Montenegro, de la organización Defensores del Pueblo, aseguró que ellos llevan los casos de cuatro personas encarceladas por supuestamente tirar bombas de contacto en esa ciudad.

La abogada Karla Sequeira, directora del área de Asesoría Legal de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), dijo que tienen registros de al menos tres casos de detenidos por las bombas de contacto.

“Los casos no son específicamente acusaciones por tirar las famosas bombas. Cuando a ellos los detienen, les preguntan si saben quién es el que está tirando las bombas o quién las fabrica”, señaló Sequeira.

Uno de los casos mencionados por el abogado Montenegro es el de Sergio Antonio Putoy, de 41 años, quien está detenido y ahora acusan de tirar bombas de contacto.

El caso más emblemático, según Montenegro, es el de Denis Javier Palacios, quien está acusado penalmente por supuestamente arrojar bombas de contacto, proceso que inició el pasado 6 de agosto, pero no hay pruebas sustanciales.

“Los testigos no acreditan la acusación, ya que la Fiscalía señala que el acusado con su mano izquierda tiró una bomba de contacto hecha con un vaso de vidrio con elementos químicos. Pero los testigos dicen que escucharon un bombazo, salieron a ver y miraron a una persona que se iba del lugar. De tal manera que no hay congruencia. Ninguno de ellos sostiene que vio al acusado tirar la bomba”, explicó Montenegro.

En el caso de Palacios, el Ministerio Público está ofreciendo como prueba un peritaje de productos nitrados (pólvora) que, según la Fiscalía, se le realizó al acusado y dio positivo, pero su abogado dice que es lógico que diera positivo, pues el acusado trabaja en un taller de pólvora.

Un menor de edad

Otro caso es el del menor de edad que pasó varios días encarcelado bajo investigación de la Policía Nacional, también señalado de tirar bombas en Masaya.

Denis Palacios Hernández fue acusado por la Fiscalía de tirar bombas en Masaya. Cortesía/ENDA este lo liberaron el pasado 7 de agosto y, según denunció, los interrogatorios a los que estuvo sometido estaban dirigidos a saber quién financia la fabricación de bombas y quién le pagaba por tirarlas.

“La Policía anda buscando a un culpable, porque en Masaya todas las noches, tipo 9:00 p.m. o 12:00 de la madrugada, se escuchan explosiones. Entonces quisieron inculpar a mi hijo, cuando seguramente son los parapolicías los que tiran eso para meter a los chavalos presos”, dijo la madre del adolescente tras su liberación.

Gabriel Ramírez Somarriba, quien está en la lista de reos que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia demanda sean liberados, está siendo procesado por fabricación y tenencias de explosivos.

El Ministerio Público le señala de haber lanzado una bomba de contacto sobre el techo de una casa en el barrio San Jerónimo, el 13 de juniopasado.

El 13 de julio, Justin Enmanuel Zamora, un jovencito de 16 años, lo detuvieron civiles armados y encapuchados en Masaya, denunció su mamá, Karen Romero, quien aseguró que la Policía posteriormente lo señaló de andar tirando bombas en la ciudad.

Por la explosión de las bombas artesanales en Masaya, también arrestaron a Raúl Páramo Flores, en junio pasado.

¿Para frenar protestas?

Roberto Cajina, especialista en temas de seguridad, dijo que detener a las personas bajo el señalamiento de tirar bombas puede deberse a una estrategia para frenar las expresiones de protesta en Masaya.

“Puede ser una acción prefabricada para responsabilizar” a cualquier persona, advirtió Cajina.

Cajina destacó que en Masaya hay una cultura del trabajo de la pólvora, que se transmite por generaciones y eso implica que las capturas a veces sean en cadenas familiares, como el caso de Palacios y Martínez, ambos señalados de tirar bombas de contacto.