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Antonio Tenorio es un joven de 32 años que conduce una mototaxi. En la guantera de su vehículo camina una caja de cigarrillos de una marca desconocida. Al preguntarle sobre el origen del producto, solo supo decir que lo están vendiendo en el mercado a la mitad del precio de la marca que consumía anteriormente y que desde hace meses no puede comprar porque no se ajusta a sus ingresos.

En la base de la cajetilla se advierte que es un producto de origen chino y al hacer un recorrido por diferentes mercados y comercios detallistas encontramos esa misma marca junto a otras poco conocidas que se venden a la par de las que comercializan los importadores formales. En algunas distribuidoras grandes, negaron brindar algún tipo de información del producto, no obstante doña Socorro Páramo, dueña de una pulpería, argumentó que esos cigarros se “están moviendo bastante porque están más baratos”.

Carmen Hilleprandt, presidenta de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua. Archivo/END

La entrada ilegal al país de fertilizantes, agroquímicos, jugos, licores , cigarrillos, pilas alcalinas y sopas, entre otros, está poniendo en riesgo a las empresas distribuidoras de estos productos, que fueron gravados con impuestos muy altos con la reforma a la Ley de Concertación Tributaria, afirma Carmen Hilleprandt, presidenta de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua.

Por su parte, Carolina Berríos, gerente general de la Asociación de Distribuidores de Productos de Consumo de Nicaragua, Adiprocnic, dijo que “el comercio ilícito, aquel que se realiza al margen de la ley, ha crecido en Nicaragua en los últimos meses. El contrabando, la venta de productos falsificados, la irregularidad a la hora de hacer la declaración de aduanas y la evasión de impuestos forman parte de la dinámica con que muchos productos de consumo son ingresados en el mercado local”.

Berríos apuntó que en general, entre los factores que originan el comercio ilícito están los excesivos y repentinos incrementos de impuestos, la diferencia de impuestos entre países, el crecimiento y mayor sofisticación en las redes de distribución ilegal, las bajas sanciones para el contrabando y la falsificación, la falta de conocimiento del impacto que este genera y los vacíos normativos en las zonas libres.

Mientras, Hilleprandt dijo que al mes siguiente de la aprobación de la reforma se empezó a ver un aumento del ilícito en todos los gremios.

“El consumidor busca que la reforma no le afecte tanto su bolsillo, porque hay un alto índice de desempleo y esto es una cadena, por eso ahora vemos que cigarrillos y licores fueron castigados, en el cigarrillo se aumentó 210%, supuestamente lo hicieron un tema de salud pública pero no advirtieron que las empresas que son formales y reguladas tienen que cumplir con ciertos estándares de etiquetado, registro sanitario, al final del día sabés que a esa empresa le podés reclamar por un tema de salud pública, en licores hubo un aumento porque en las importaciones están cobrando a licores, a jugos, gaseosas, bebidas energéticas casi el 300%”, prosiguió Hilleprandt.

Al respecto, Berríos argumenta que “el consumo de productos ilícitos o de contrabando, se relaciona con una necesidad de ahorro, gastar menos en un producto que consumo. En un problema de comportamiento que acarrea consecuencias desfavorables para la sociedad: promueve la delincuencia e la inseguridad, debilita industrias y empresas establecidas y aumenta el peligro de la mafia organizada”.

La presidenta de la CCSN recordó que en cuanto a los impuestos a licores y cigarrillos, la posición gubernamental fue que son de consumo masivo y que los van a seguir comprando, pero ella considera que para adquirirlos se necesita cierto nivel adquisitivo y “te dicen que son inelásticos porque supuestamente la gente lo va a seguir consumiendo, pero lo que pasa es que el consumidor deja de comprar el producto que entra por comercio formal y compra el que le llega de la informalidad que no paga impuesto y por ende es más barato”.

Hilleprandt ilustró diciendo que “algunas empresa de licores dicen que vienen importando de poquito en poquito, pero se quejan de que en el Mercado Oriental están saturados de contrabando de whisky, vodka, con lo que se está castigando a la formalidad”.

“Nosotros como Cámara de Comercio y Servicio hemos promovido la formalidad, aquí tenemos capacitaciones para promover la formalidad, porque la informalidad es un flagelo que trae consigo crimen organizado y mafias, porque todo lo ilícito obviamente no te paga al final los tributos y recibís tributo como Estado porque incrementaste la tasa impositiva pero las empresas no están vendiendo más así que se premia la informalidad”, apuntó.

En el caso de los cigarrillos, en los comercios se venden libremente, a pesar de que entran al país de forma irregular. Cortesía/END

Las zonas más afectadas por el contrabando, según Adiprocnic, son occidente (Chinandega y León) y parte del norte (Ocotal y Jalapa). Sin embargo, los distribuidores ya han logrado identificar producto ilícito en Matagalpa, Boaco y Chontales.

Medición del crecimiento del comercio ilícito

Según la CCSN en el tema de los insumos agrícolas ha conocido que los fertilizantes e insecticidas, están entrando por contrabando de Honduras y “se sabe que es así porque las tapas de los productos son distintas.

“Hace un par de años, Nicaragua era el único país de Centroamérica donde el comercio ilícito de cigarrillos representaba menos del 5% del mercado. A finales del año pasado, revisando cobertura, el ilícito alcanzaba un 7% en distribución. Sin embargo, el último estudio realizado indica que el comercio ilícito ha crecido de manera descontrolada, llegando a una cobertura del 30% de los puntos de venta en el país. Tenemos más de 30 marcas de cigarrillos que no cumplen con la normativa y leyes del país para su comercialización y consumo, y que representan una competencia desleal para las marcas legalmente comercializadas”, apuntó Carolina Berríos, de Adiprocnic.

Carolina Berríos, gerente general de la Asociación de Distribuidores de Productos de Consumo de Nicaragua, Adiprocnic. Archivo/END

Berríos reconoció que en categorías como alimentos y cuidado personal, la medición del ilícito es una aproximación, ya que no existen estudios de monitoreo formales. “Las pastas dentales, sopas instantáneas, desodorantes, champús e incluso pilas alcalinas, han tenido una caída en ventas de hasta un 35% en promedio y en parte, el decrecimiento se atribuye al comercio ilícito. Los distribuidores estiman que el comercio ilícito ha crecido ente 20% y 25% en las categorías antes mencionadas. En el caso de talcos, se estima que el crecimiento ya es de un10%”, señala.

Además, recordó que las reformas a la Ley de Concertación Tributaria aprobadas el pasado 28 de febrero no solo sorprendieron a las categorías de licores, gravando con un impuesto de C$50.00 córdobas por litro de alcohol, y al cigarrillo triplicando el valor del impuesto selectivo al consumo del tabaco, sino también creó y aumentó el porcentaje de impuestos a aplicar a diversos productos, incluyendo productos de la canasta básica.

Gobierno

Carmen Hilleprandt apunta que desde la CCSN hacen “un llamado al gobierno porque la industria fiscal que le genera mucho en recaudo tiene que cuidarla, pues si la vas socando y socando llega a pasar que el contrabando se apodera y matás a la industria formal y disminuyen tu recaudo, porque el negocio deja de ser atractivo para las empresas”.

El clamor lo dirigen al gobierno porque asegura que “está en sus manos, puesto que es el único que puede hacer cambios en la política fiscal y coordinar con las autoridades pertinentes para la prevención del contrabando”.

Finalmente, Carolina Berríos considera que “se requiere del compromiso de las autoridades involucradas que deben unirse en un solo frente para atacar este problema, pero el aliado más importante en la lucha, es el consumidor final, quien termina siendo el más afectado. La integración entre los países en las áreas de inteligencia, diplomacia y represión es fundamental para combatir al contrabando. Los expertos opinan que equilibrar la carga tributaria entre los países de la región es una de las maneras más eficientes para combatir el contrabando”.