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Los padres de la niña Ana Gabriel Castañeda, quien murió por dengue el 13 de agosto en Managua, afirman que la llevaron con los síntomas de esa enfermedad a una clínica filial del Hospital Carlos Roberto Huembes, donde en dos ocasiones solo le recetaron acetaminofén.

“A mi hija me la mataron, eso a mí nadie me lo va a sacar de la cabeza. Yo llevé a mi hija el viernes, me la regresaron y dijeron que tenía solo una fiebre; me le recetaron unas acetaminofén y unas antigripales”, afirmó Daniel Castañeda, el padre de la menor de 9 años.

Dice que regresó al día siguiente a la clínica, cerca de la iglesia El Carmen, y tras una segunda evaluación le cambiaron el diagnóstico, afirmando los médicos que la niña tenía una fuerte infección y le inyectaron antibióticos.

A pesar que una prueba de laboratorio mostraba una baja en las plaquetas, los médicos decidieron que la pequeña podía salir del hospital.

Médicos especialistas de otros centros asistencias, han dicho a El Nuevo Diario que el uso de antibióticos es perjudicial para quienes padecen dengue, porque el virus reduce la cantidad de plaquetas y esos fármacos también.

“Nuevamente la llevé el domingo y la doctora me dice que mi hija tiene una infección fuerte y me le ponen una inyección de 1,200 unidades. El viernes, la niña tenía las plaquetas en 2,360, después que la inyectan y realizan otros exámenes (sangre y orina), las plaquetas marcan 1,360. El lunes que la vuelvo a llevar, las plaquetas ya están en 99; hasta entonces me dicen que me la van a ingresar por tener la plaquetas bajas”, afirmó Castañeda.

El padre relató a El Nuevo Diario que la menor permaneció hospitalizada durante el día domingo y a las 7:00 p.m. del lunes le comunicaron que sería trasladada a la sede central del Hospital Carlos Roberto Huembes.

“Mi hija ya llega con las plaquetas en 66, me la mandan a observación y no la ingresan inmediatamente en cuidados intensivos. Esperaron que a mi hija le bajaran sus plaquetas a 34 para ingresarla a cuidados intensivos. Hasta que a mi hija le dio un ataque en la cama fue que corrieron todos los internos a atenderla, no médicos con experiencia, sino estudiantes. Ellos me la mataron. Después se lavaron las manos diciendo: ‘Disculpe, pero es que su hija estaba bien complicada’. Pero, por qué, si yo la llevé desde el viernes, no hicieron nada para mejorarla, por qué dejaron que se complicara”, cuestionó Castañeda.

Sin respuesta oficial

El Nuevo Diario buscó una explicación oficial sobre la denuncia de la familia Castañeda, en la clínica donde atendieron primero a Ana Gabriel, y la respuesta fue que la información debía ser gestionada con la dirección general del hospital en la sede central, el cual es administrado por la Policía Nacional.

Al presentarnos al hospital y explicar el motivo de la visita, una recepcionista de la dirección tomó los datos de la denuncia y del periodista. Luego, una persona que se identificó como Domingo Mejía, responsable de la seguridad del hospital, explicó que la solicitud de entrevista debía tramitarse en Relaciones Públicas de la Policía Nacional, en el Complejo Faustino Ruiz.

En ese lugar se nos dijo que debíamos enviar un correo a la dirección de Relaciones Públicas, lo cual se hizo, sin embargo, hasta el cierre de esta nota aún no recibíamos respuesta.

El virus del dengue ha causado en Nicaragua 11 muertes, de ellas, cuatro son niñas y fallecieron en las últimas seis semanas, según reportes del Ministerio de Salud.

Otras irregularidades

Karla Patricia Masís, mamá de Ana Gabriel Castañeda, afirmó que cuando atendieron a la niña los médicos tampoco les informaban de los resultados de los exámenes que le realizaban, y hasta que la niña sufrió un ataque en la camilla, le colocaron aparatos para medir el ritmo cardíaco y la presión.

“Aunque un médico había dicho que no había que moverla, una enfermera le retiró todos los aparatos y la ubicó en otra camilla. Solo la trasladó para que a mi niña le diera un infarto, la entubaron y media hora después dijeron que había muerto, fue una negligencia médica, me dejaron morir a mi niña”, aseguró Masís.

Daniel Castañeda agregó que fue durante el tramo final de la emergencia que a la menor la entubaron sin su autorización y fue posteriormente que le pidieron que firmara un documento avalándolo.

En el acta de defunción entregada a los padres, se indica que la hora del fallecimiento fue las 6:30 a.m. del martes y fue catalogada como “sospechosa de dengue”.

“Entonces si ellos tenían la sospecha de que era dengue, ¿por qué no actuaron?”, lamentó Castañeda.