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El desplazamiento forzoso de los nicaragüenses se ha desencadenado a “gran escala”, por la persecución política y las violaciones a los derechos humanos, denunció la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

En su más reciente informe sobre “El Desplazamiento en Centroamérica”, Acnur reveló que 80,000 nicaragüenses han solicitado refugio o asilo en todo el mundo.

El principal factor del desplazamiento forzado de los nicaragüenses, según el informe, es la crisis sociopolítica en Nicaragua, iniciada desde abril de 2018, que ha llevado a miles a tomar la decisión de huir de la violencia y las violaciones de los derechos humanos, la mayoría buscando un refugio seguro.

En los testimonios recogidos por Acnur, en su campaña “Con Amor desde Centroamérica”, un nicaragüense relata las dificultades que tuvo que atravesar mientras huía de la persecución en Nicaragua, de la cual era víctima por participar en las protestas antigubernamentales de 2018.

Enrique, seudónimo con el que Acnur decidió llamar al nicaragüense, de 69 años, denunció que lo secuestró un grupo de civiles armados progobierno, a quienes acusa de haberlo torturado antes de dejarlo libre.

Este nicaragüense tuvo que pasar ríos, selvas, se escondió en sacos de productos varios, pasó calor extremo, para encontrar un refugio en Costa Rica y dejar atrás la persecución de la que era objeto por participar en las protestas antigubernamentales, según su denuncia.

El año pasado la cantidad de solicitudes de refugio en Costa Rica sobrepasaron la capacidad de atención de las autoridades.  AFP/END

Los países donde los nicaragüenses, en su mayoría, han buscado acogida son Costa Rica, Panamá, México y EEUU, según Acnur.

Costa Rica, en un año de crisis, según Acnur, recibió más de 33,000 solicitudes de refugio o asilo, sin embargo, por la capacidad de recepción sobrecargada, 28,095 aún están esperando para formalizar sus solicitudes ante las autoridades costarricenses.

La familia de Enrique es una de las afortunadas que, actualmente, según lo publicado por Acnur, está reunida, puesto que el nicaragüense no se dio por vencido hasta traer a su esposa, dos hijas y un nieto a Costa Rica.

Sin embargo, Enrique y su familia tienen problemas financieros, pues solo sobreviven de empleos informales, pero afirman estar agradecidos de estar “juntos y a salvo”.

POSIBLE DESESTABILIZACIÓN

Acnur advierte que si la crisis sociopolítica de Nicaragua “degenera” el flujo adicional de nicaragüenses que se continúa registrando, en países como Costa Rica, México, Guatemala y Panamá, podría “desestabilizar significativamente la subregión”.

El organismo encargado de velar por la situación de los refugiados a nivel mundial estimó que en 2019 podría haber una cifra de 20,000 a 25,000 nuevos solicitantes de asilo de Nicaragua, principalmente en Costa Rica.

Marcha en solidaridad con los nicaragüenses que piden refugio en Costa Rica, realizada en agosto de 2018. AFP/END

Sumada a la presión que genera en la región el desplazamiento de nicaragüenses, según Acnur, el número de solicitantes en todo el mundo provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras creció en más del 20% en 2018, producto de la inestabilidad socioeconómica, la pobreza, violencia de las pandillas, amenazas, extorsiones, reclutamiento en pandillas o prostitución, violencia sexual y de género.

En general, más de 430,000 personas de América Central y de Nicaragua han sido desarraigadas de sus hogares, sostiene la agencia.

Los países y comunidades de acogida como Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá han estado haciendo todo lo posible para dar la bienvenida a los más de 128,000 obligados a huir solo en 2018, especifica el informe.

Acnur considera que este “aumento constante de personas en busca de un refugio seguro está excediendo la capacidad de sus anfitriones para hacer frente, forzando servicios limitados que también sirven a la población local”.

El Alto Comisionado para los Refugiados también estima que las deportaciones podrían llegar a 250,000 en 2019, de las cuales al menos 12,000 personas necesitarían protección a su regreso.