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Dos horas antes de terminar el turno, a eso de las 12 del mediodía del 16 de agosto, el taxista Mario García Roque observa con inquietud los dos costados de la calle, sin soltar el timón del vehículo que conduce buscando un pasajero en Managua.

Solo tiene en sus manos 750 córdobas, es decir, lo suficiente para cubrir el costo del combustible (400 córdobas) y del alquiler del taxi (350 córdobas). Por ahora, no le alcanza para la comida.

Al pasar el semáforo del Ministerio de Gobernación, en Managua, una mujer de aproximadamente 1.75 metros de estatura, cabello negro y de tez blanca hace con su brazo derecho una señal para que el angustiado taxista originario de la ciudad de Masaya se detenga.

García sonríe y le pregunta a su posible pasajera su lugar de destino. La mujer responde que va hacia el sector de Galerías Santo Domingo. Y aquí empieza el popular regateo de Managua.

Él le dice que la lleva en 100 córdobas. Ella le ofrece 80. Esos 80 serían la ganancia del día para este taxista.

“Yo, sinceramente, antes rondaba los 15 mil córdobas (de ganancia) al mes, solo en rumbos de recorrido, a raíz de la crisis (de 2018) todo cambió. Con dificultad sobrevivimos en este negocio”, explica García Roque, quien desde 1995 recorre las principales calles de Managua en busca de usuarios.

Según dice, el gremio de taxistas se tambalea.

El vehículo que conduce García Roque es parte de las 12 mil unidades que brindan este servicio en Managua.

Este año, agrega, sus ingresos han caído en un 50%.

“A mí me venían quedando entre 500 y 600 córdobas (al día), ahora con mucha dificultad 300 córdobas, como máximo”, dice.

Marcando el reloj la 1:45 p.m., García llega al sector de Galerías. La pasajera paga los 80 córdobas, se baja y este cadete termina su turno.

“Quizá eso me ajuste para dos libras de arroz, unos frijolitos y media libra de queso”, expresa con los 80 córdobas en mano.

Las noches son un peligro

La cantidad usuarios de taxis se ha reducido por múltiples razones. Una de ellas es la inseguridad que sienten los nicaragüenses para salir de noche.

Ese turno era el de mayor demanda por los taxistas hace poco más de un año.

“Ahora la gente no sale, tiene miedo. Un día venía con 4 pasajeros que estaban saliendo de una fiesta. Me detuvieron, les di todos los papeles en regla y aun así me bajaron junto a los pasajeros, nos tiraron al piso, nos señalaron con las armas y revisaron ahí por la Jean Paul Genie, solo porque mi identificación decía que era de Masaya. La gente por eso no sale, y no solo a mí me lo han hecho”, relata García a El Nuevo Diario.

Para los taxistas, el desvelo valía la pena por la buena ganancia que el turno nocturno les dejaba.

“Antes decía que me iba a desvelar porque iba a tener buena ganancia. Ya sabía que tenía algo fijo. Ahora agarrás unos tres rumbos, un día bueno te pueden llegar a quedar actualmente como 300 córdobas en el turno, pero hay días que te vas sin nada”, afirma.

En mayo pasado, durante las protestas, a García le robaron el taxi en el que trabajaba.

Freddy Merlo Díaz sostiene que antes “defendía” sus ingresos en el segundo turno: tarde-noche.

En Nicaragua los taxistas se dividen así el trabajo: un grupo trabaja de 6:00 a.m. a 2:00 p.m. Otro de 2:00 a.m. a 10:00 p.m. El período que va entre 10:00 p.m. y 6:a.m. queda libre para cualquier cadete.

“Me defendía con la vida nocturna, ahora ya no hay nada de eso, te vas a lugares y están vacíos, te vas a un centro comercial a eso de las 9:00 p.m. y está vacío. Antes yo me quedaba solo allí y agarraba clientes, ahora no”, recuerda Merlo, quien la noche del martes 13 de agosto espera clientes afuera de un centro comercial en Managua.

Vista águila, Merlo está atento a cada persona que sale del centro comercial. Pero esta no es su noche. Nadie contrata sus servicios.

Según Merlo, los taxistas tienen menos clientes porque muchos profesionales se han ido de Nicaragua, otros forman parte de los más de 150 mil despedidos y las universidades suspendieron las clases nocturnas.

El gremio de taxistas se tambalea. Oscar Sánchez/END

“Antes había clases en las universidades de noche, esos eran clientes fijos, muchas empresas despidieron a la gente. Tenía como 5 clientes fijos que se fueron del país, ahora me la rebusco y medio saco para la comida”, subraya el taxista.

“Yo trabajé con una empresa mucho tiempo haciendo recorridos de madrugada, pero desde que me robaron un carro, en mayo de 2018, me retiré. Luego regresé en agosto, traté de recuperar a los clientes del lugar, pero no era igual, ya habían despedido y todo; después me dijeron que me iban a pagar menos que antes por llevar a unos 4”, recuerda Mario García.

Más transporte pirata

El servicio de transporte selectivo aportó a la inflación económica de Nicaragua el 3.58%, según el informe de julio del Banco Central. Para abril de 2018, la cifra era de 2.74%.

Reynaldo José Bermúdez Zelaya, presidente de la cooperativa de taxis Urrecotranma y Tesorero de Fenicotaxi (Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxi), afirma que también una de las razones que afecta al gremio es la gran cantidad de unidades de transporte pirata en casi todo el país.

“En Managua hemos identificado 98 puntos donde hay ilegalidad de transporte, en centros comerciales, en hospitales, centros de salud y solo en el mercado Oriental hay 37 puntos ilegales. Eso viene a perjudicar el ingreso de los taxistas. Solo en Managua andan alrededor de 2,000, eso no deja que los ingresos sean buenos”, analiza Bermúdez.

Granada tiene más más de 1,000 unidades ilegales y tan solo 270 legales, dicen los taxistas.

Para el asociado de la Fenicotaxi es preocupante que las municipalidades no controle la situación.

“Las alcaldías no hacen nada por regular las concesiones a los ilegales para que trabajen organizados. Eso es una causa de quiebra para el sector, hay una competencia desleal al gremio, las autoridades reguladores deben preocuparse por eliminar la ilegalidad, aquí hay dificultades y el gremio debe ser atendido, si no vamos a irnos al fracaso”, advierte.

En Nicaragua existen 25 mil unidades de taxis, de las cuales 12 mil están en Managua. Bermúdez dijo a El Nuevo Diario que el desempleo, el cierre de empresas y el aislamiento turístico han afectado a los taxistas.

Explica que “para que un transportista pueda suplir sus necesidades diarias, debe tener un ingreso de alrededor de 1,300 córdobas, pero no los está haciendo, apenas llega a 700 quizá, la Constitución es clara y dice que el nicaragüense debe tener una vida decente y eso se traduce en un salario digno”.

Demanda de taxis cae en Rivas

En Rivas y San Juan del Sur, el taxista Santiago Selva indica que el servicio de taxi ha caído en un 70%. Según afirma, ahora pasan parqueados, esperando clientes que nunca llegan.

Selva manifiesta que los pasajeros que hacían uso del transporte selectivo ahora viajan en buses, para ahorrar dinero.

“Por ejemplo, ahora hay usuarios que se vienen de San Juan del Sur a Rivas en taxis y una vez que realizan sus diligencias retornan en bus o viceversa, y tenemos que permanecer estacionados por horas a la espera de clientes y el respectivo turno de salida que nos corresponde”, detalla Selva.

Carlos Dávila, quien cubre la ruta entre Rivas y Peñas Blancas explica que la caída registrada en el servicio de transporte selectivo no se había visto nunca antes en este corredor.

“Antes, como mínimo, eran tres viajes porque había buena demanda de nacionales y extranjeros, pero se han desaparecido y esto hizo perder el dinamismo que tenía este gremio y las alternativas de ofertas también se han visto reducidas, porque en el casco urbano de Rivas hemos sido desplazados por triciclos, pese a que nuestro servicio es más barato y seguro”, refiere.

Granada tiene más más de 1,000 unidades ilegales y tan solo 270 legales, dicen los taxistas. Oscar Sánchez/END

Por su parte, el taxista Cristian Reyes dice que además de la recesión económica, se han visto afectados por el incremento de taxis piratas.

De Rivas a San Jorge los taxistas mantienen una tarifa de 20 córdobas, mientras que quienes viajan de Rivas a San Juan del Sur y a Peñas Blancas pagan por el viaje colectivo en taxi 70 y 100 córdobas, respectivamente.

Tarifas aumentan en Estelí

En Estelí circulan 240 unidades de taxis. Varios conductores dicen que antes de la crisis en una jornada de turno matutino ganaban de 400 a 500 córdobas, pero ahora hacen 150.

Es el caso de Ricardo González, quien explica que en un buen día de fin de semana se queda con 250 córdobas.

“Nosotros quisiéramos incrementar el precio por la tarifa, pero hay pocos pasajeros, están ralos, los fines de semana, que es cuando entran los universitarios que estudian sabatino y dominical, es que se mira más gente”, comenta el cadete Salvador Hernández.

En Estelí la tarifa valía 15 córdobas por un viaje sobre calles adoquinadas, pero ahora el precio es de 20 córdobas. En otro tipo de vías, los taxistas cobran entre 25 y 30 córdobas.

(Con la colaboración de Lésber Quintero y Máximo Rugama)