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RIVAS

La jueza del Juzgado de Distrito Civil de Rivas, Jennie Chávez Zapata, revocó un fallo judicial que ella misma emitió el cinco de mayo, y con el cual favorecía a la Procuraduría General de la República, ya que a solicitud de dicha institución estatal, ordenó cancelar las cuentas registrales de una valiosa propiedad de 65 manzanas que están ubicadas en las costas de San Martín, de la comarca El Astillero, en el municipio de Tola.

Sin embargo, aparentes órdenes superiores obligaron a la judicial a dejar sin efecto su propio fallo, y ordenó al registrador público de Rivas, Pedro Muñoz, restituir la inscripción de la propiedad, favoreciendo de esa manera a los inversionistas del hotel Punta Teonoste, quienes poseen 19 manzanas con 5 mil 191 varas cuadradas de las 65 que ahora reclama el Estado.

El auto dictado por la judicial fue presentado en el Registro Público de Rivas al día siguiente, por lo que desde ese día, los socios de Punta Teonoste recobraron la calma.

EL NUEVO DIARIO buscó en reiteradas ocasiones a la judicial, pero al menos hasta el mediodía de ayer no había llegado a su despacho.

Por su parte, el registrador público explicó que la juez dejó sin efecto la sentencia del cinco de mayo, porque en el proceso omitió “un requisito esencial; mandar a oír a las partes involucradas”.

Las 65 manzanas son reclamadas por la PGR, porque supuestamente fueron adquiridas de mala fe, como el resto de propiedades aledañas, y que según la historia registral, pertenecieron a Cornelio Hüeck.

Hüeck había adquirido esas propiedades de El Astillero por compra-venta que le hizo a Rodolfo García Medal, mediante la cual obtuvo 2 mil 141 manzanas por el precio de 50 mil córdobas.

La propiedad estaba inscrita bajo la cuenta registral número 17,204 y aparecía a nombre de Agropecuaria San Martín, que pertenecía a Hüeck, e incluía otras tierras.

Con el triunfo de la Revolución, el Ejército mantuvo el dominio de las propiedades de San Martín, y en el caso específico de estas 65 manzanas, la institución castrense las donó en julio de 1999 a Edgar Ramón Hernández Cruz, y éste, doce días después, las vendió al suizo Walter Ignacio Bühler Molina. En un cuarto asiento registral, aparece como dueño la sociedad Invesstissments Suisses de Tourismo S.A.

Posteriormente, dicha sociedad desmembró 19 manzanas con 5,191 varas cuadradas para venderlas por la suma de 20 mil dólares a los socios del hotel Punta Teonoste, quienes estuvieron un mes y cuatro días en apuros, luego de que la jueza les había cancelado la inscripción de la propiedad.