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Seylit Parrales Selva, de 26 años, vivió 2 años con Yerol Álvarez, de 29, a quien conoció a través de la red social Facebook y entabló una relación que poco a poco se fue transformando en sometimiento y violencia.

Ahora, la joven habitante del barrio El Recreo y madre de dos menores de edad, se encuentra en cuidados intensivos, en el Hospital Fernando Vélez Paiz, luchando desde lunes por sobrevivir después de recibir 12 cuchilladas, cuatro de ellas de gravedad.

“Esta fue la última gota que derramó el vaso, no me explico cómo (Seylit) hacía para vivir con ese hombre (Yerol) si nunca fue amoroso con ella. Ese hombre la maltrató desde siempre”, reveló María Auxiliadora Parrales Selva, de 34 años, hermana mayor de Seylit.

Parrales agregó que desde que se fue a vivir con ella, la golpeaba, tanto a ella como a su hijo mayor, y por eso la familia le quitó al niño.

“Es un hombre violento, me caía mal y yo les decía a mi papá y a mi mamá por qué permitían a ese hombre, ni saludara cuando entraba a la casa”, relató María Parrales.

Las amenazas

Seylit tuvo un hijo de una relación anterior, pero nunca recibió maltrato físico. Tiempo después, la joven empezó una relación con el agresor (Yerol) y con este tuvo una niña, que tiene ahora 1 año y medio.

Sin embargo, hace 1 año decidió poner fin a la relación tormentosa, pero Yerol comenzó a amenazarla de muerte constantemente por teléfono, hasta que este lunes por la mañana esperó que el papá de Seylit saliera de la casa, saltó un muro y entró violentamente a la vivienda y la atacó con una navaja.

María Auxiliadora Parrales cuenta que hace algún tiempo estuvo viviendo en Diriamba, municipio de Carazo, y como de costumbre, fue a visitar a su mamá en Managua, quien es discapacitada y ciega, donde también estaba Seylit.

“Seylit le estaba dando el pecho a la niña, lo tenía todo aruñado (el pecho), aruñado en sangre sí, y apareció el hombre (Yerol) y ella salió corriendo a encerrarse por miedo, y todo eso lo miraba el niño”, recuerda.

No quería a la niña

Urania Selva, de 48 años, madre de Seylit, recuerda que en una ocasión la pareja salió al mercado a hacer compras y la joven regresó con el cuello marcado; y de tanto preguntarle qué le había pasado, la joven confesó que Yerol la había golpeado y la estaba ahorcando y que los comerciantes del centro de compras la auxiliaron.

Según la mamá de la joven, la violencia de Yerol aumentó después que Seylit tuvo a la niña, pues el hombre se quejaba ella que le daba más atención a la bebé que a él.

“No quería a la niña, no la quiere, desde que nació la rechazó, ni siquiera le daba dinero, todo lo que le regalaron cuando ella nació, él lo vendió”, aseguró María Parrales.

Fue denunciado

Ocho días antes que la expareja de Seylit ejecutara el femicidio frustrado, la joven había ido en compañía de sus hermanas a interponer una denuncia en contra de Yerol, quien días antes la había amenazado a través de mensajes de textos, pero las autoridades policiales no le dieron importancia.

“Mi hija tiene los mensajes donde él le dice que la va a matar, que compre la caja (ataúd), de ahí que mejor no, que él le va a regalar la caja; fueron a la Policía y solo le dijeron que cambiara el número (de teléfono) para que la dejará de molestar”, denunció Urania.

Seylit se presentó el 12 de agosto al Distrito III de la Policía Nacional para exponer su caso y el lunes 20 en la mañana, Yerol ingresó a la fuerza a su vivienda, la apuñaló en varias ocasiones y agredió también a sus hermanas y a la mamá.

Seylit se presentó el 12 de agosto al Distrito III de la Policía Nacional para exponer su caso y el lunes 20 en la mañana. Oscar Sanchez/ENDLuego, huyó del lugar, pero fue alcanzado por los vecinos y entregado a la Policía, que llegó una hora después del crimen.

Violencia contra mujeres

La experta en abuso sexual y violencia de género, Lorna Norori, considera que las redes sociales tienen un efecto que no es positivo para las mujeres, por lo que no es adecuado iniciar relaciones de parejas a través de Facebook.

Sin embargo, considera que es un elemento que está al margen de lo que están viviendo las mujeres, porque históricamente han sido sometidas a distintos tipos de violencia.

“La violencia de género es frecuente sin Internet de por medio, es una situación de violencia histórica que muchas veces las mujeres se quedan ahí porque están esperando que el hombre cambie, que vuelva a ser la persona que era antes que se juntaran”, explica la especialista.

Dijo que “el agresor las va a estar torturando siempre y no va a cambiar, pero que a ellas les cuesta mucho darse cuenta de eso; algunas logran romper la relación, como es el caso de esta muchacha, que yo tengo entendido que había roto la relación, pero otras no lo logran”.

Para la especialista, el caso de Seylit pertenece a historias realmente duras, y que no siempre al final de la relación el hombre resulta ser violento, pues el agresor puede instalar la violencia desde el inicio de la relación.

De acuerdo con Norori, Seylit vivió a manos de su expareja violencia física, que es la más directa y la más visible, y a su vez también estaba sometida a la violencia sicológica.

“Así como lo plantea la familia, probablemente estuvo sometida desde el inicio a la violencia sicológica, que tiene que ver cómo la descalifica, la humilla, la denigra, cómo la ofende, le grita y la amenaza”, señaló Norori.

Todos estos elementos son partes que van estableciendo un estado emocional en la persona hasta llegar a presentar un atrapamiento síquico, de tal manera que la víctima se siente inválida para poder salir de la situación en que se encuentra, dijo la especialista.

“Las mujeres cuando sienten que no tienen posibilidades de darse respuestas a sí mismas y las descalifican, particularmente la humillación y la denigración viene generando en ellas ese estado de desvalorización personal, en donde ellas no sienten que son realmente capaces de salir adelante y que no vale la pena, entonces, también se sienten culpables por lo que están viviendo”, manifiesta.

En cuanto a la violencia económica, la experta explicó que “aunque ella lo haya echado a la calle, él tiene una responsabilidad con la niña y si no cumple con ella, lo que está haciendo es violentando los derechos de la niña”, dijo Norori.

Norori indicó que muchas veces las mujeres se separan y continúan siendo hostigadas, agredidas, presionadas, sobre todo, cuando son ellas quienes terminan la relación.

“El punto es que ellos asumen que ninguna mujer le puede decir a un hombre que se termina la relación, sino que son ellos quienes determinan cuándo es que la relación se termina, si es que va a terminar o es que no terminará nunca, y en todo caso no es porque él la ame o porque quiere permanecer con ella por más tiempo, sino porque le tiene que demostrar a ella que es de su propiedad y que es él el que manda, o está con él o se muere”, dijo Norori.

Para la especialista, la respuesta que recibió Seylit y sus hermanas de parte de las autoridades policiales cuando interpusieron la denuncia no es algo novedoso, considera que esta acción viene con más frecuencia desde el año pasado, con el estallido de la crisis social y política en el país.

“Las mujeres están desistiendo y no opinan por ir a poner una denuncia ni a la Policía, ni a la Fiscalía porque asumen que no van a encontrar ninguna respuesta, entonces, está exponiendo más a las mujeres, en tanto, los agresores se sienten en la impunidad, con el permiso de hacerlo, eso es muy triste, muy doloroso y muy grave”, dijo.

Impacto en niño

A pesar que fue difícil controlar el ataque de nervios que presentaba el hijo de 4 años de Seylit, luego de ver a su expadrastro apuñalar a su mamá, los abuelos aseguran que durmió tranquilo, sin embargo, no han podido hacer que coma.

Doña Urania teme que el niño presente problemas sicológicos por la agresión que presenció, ya que durante los hechos estaba muy alterado.

“El vio todo, corría para un lado y para el otro gritando: ‘Maldito Yerol, maldito mató a mi mamá’”, relató.

Pero no fue hasta después de mediodía que llegó su abuelo José Parrales que se calmó un poco.

De acuerdo con Norori, Seylit vivió a manos de su expareja violencia física, que es la más directa y la más visible, y a su vez también estaba sometida a la violencia sicológica.Oscar Sánchez/END“Se le ha dicho que su mamá ya va a venir y que está bien”, dijo María Parrales.

Según la especialista en violencia, Lorna Norori, las afectaciones en los menores se pueden producir por dos condiciones; la primera tiene que ver con lo que presenció; en este caso fue una agresión hacia su mamá.

“En ese sentido, para un niño o niña en edad pequeña, la mamá es como una base fundamental en su vida, es como su referente de protección y seguridad, entonces el niño al presenciar algo como esto, donde su referente de seguridad está siendo atacado, le impacta de una manera extraordinaria, obviamente esto genera muchísima confusión”, expuso.

Además, la especialista explicó que el miedo se exacerba aún más por el hecho de no tener claro qué ha pasado hasta el momento con su mamá, cómo está, pues han pasado tantas horas y el niño en este período no ha visto a su madre.

“Esto es otra parte del impacto que debe estar teniendo un efecto devastador en el niño, el hecho de que se niegue a comer tiene que ver con que realmente no está reaccionando, no tiene en este momento punto de reacción”, insistió.

Por otro lado, la especialista mencionó el factor familia. “Yo estoy clara que la familia no tiene elementos para tratar la situación del niño. Nadie está preparado para que nuestras hijas y nuestros hijos sufran una situación tan dura y entonces obviamente la familia se angustia”, expresó.

Sin embargo, indicó que la familia en medio de sus necesidades, también debe darle protección al niño, ya que el estado emocional de la familia, el niño lo está captando y eso también tiene un efecto en él.

“Lo primero será darle la garantía que de que su mamá en este momento está enferma, pero que va a volver, si es que ya dijeron los médicos que la joven se va a restablecer. La familia tiene que hacer un gran esfuerzo para que el niño pueda asumir su vida tranquila, normal, como un niño de 4 años que es”, recomendó Norori.

SE SUMA A OTROS CASOS

El sábado 10 de agosto en la fritanga Altamira, en Managua, en una habitación fue encontrada muerta Karla Rostrán Dávila, de 40 años, quien alquilaba el cuarto con su pareja.

Doña Urania teme que el niño presente problemas sicológicos por la agresión que presenció, ya que durante los hechos estaba muy alterado.Oscar Sánchez/END

La Policía no ha brindado hasta el momento información sobre la causa de su fallecimiento, aunque se manejó la versión de un supuesto suicidio.

Mientras el lunes 12 de agosto por la mañana, dos menores encontraron dos cuerpos ya sin vida; el de Martha Mairena Castillo, de 28 años y el de Tania María Ramos, de 15, quien trabajaba para Martha.

Según información de testigos, el sospechoso del crimen es Genaro Rayos González, expareja de Martha, quien fue capturado este martes.

Martha Flores, del organismo de Católicas por el Derecho a Decidir, afirmó que existe preocupación por la cantidad de mujeres que han muerto a manos de sus parejas, exparejas o desconocidos, en lo que va del año, hasta el martes 13 de agosto suman 44.

Mientras que la Red de Mujeres Contra la Violencia contabiliza hasta el 24 de julio de 2019, 33 casos de femicidios en grado de frustración.