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Los pobladores de las comarcas ubicadas en la carretera entre Sébaco y Matagalpa, pasaron de vender cuajadas a ofrecer especies silvestres en peligro de extinción, expresó José Luis García, Procurador Nacional Ambiental de la Procuraduría General de la República.

Este cambio en la actividad económica de muchas familias en ese sector, llevó a que esta semana la Procuraduría Nacional para la Defensa del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales, en coordinación con el Marena y la Policía, realizaran un operativo de regulación de la comercialización ilegal de la fauna silvestre.

En el operativo se logró recuperar cuatro pericos, una paloma, un armadillo, una ardilla, un cuyú o zorro de agua, dos conejos, nueve garrobos negros y dos pizotes de un mes de nacidos.

“Las especies de mamíferos se encontraban deshidratadas y en mal estado de salud. Las crías de pizotes estaban hasta con espuma en el hocico”, expresó Carlos Noguera, analista ambiental de la PGR.

Más daño

Según el procurador García, a las personas que se dedican a la venta ilegal de estas especies silvestres no les basta con extraerlas de su hábitat natural, sino que les aplican químicos para transportarlas y para darles mejor apariencia, y así venderlos más caros.

“Vimos un caso de 40 periquitos que los encontramos muertos, porque les administraron diazepán para dormirlos, y que no hicieran ruido al transportarlos en los buses y venirlos a comercializar a Managua, pero se pasaron de dosis y murieron. Es una falta total de conciencia, de cuido al ecosistema y a las especies animales”, dijo el procurador.

Otra forma de dañar a las aves es aplicándoles agua oxigenada para decolorar la pigmentación de su plumaje y hacerlas ver con diferentes tonos de color, afirmó García.

Algunas especies no soportan el estrés al que son sometidos en lugares pequeños y sin alimentación adecuada, y terminan muertos en las jaulas de su depredador humano.

“En Sébaco encontramos dos cadáveres de cuajipales, los cuales, según la dueña, Natasha Robinson, los tenía para criarlos y luego venderlos”, dijo Noguera.

Las personas a las que les decomisaron animales fueron denunciadas en la Policía Nacional y se les hizo ver el daño que causan al ambiente, al dedicarse a este tipo de actividad ilícita y penada en el artículo 381 del Código Penal.

Asimismo, se les advirtió que la próxima vez que se les encuentre comercializando especies silvestres se les procesará e irán a la cárcel.

La ventaja que tiene este tipo de delitos ambientales es que la PGR puede acusar sin necesidad de que lo haga el Ministerio Público, aseguró el procurador.

Los operativos se mantendrán en el país.

El procurador nacional ambiental, José Luis García, aseguró que está de acuerdo con el ambientalista Kamilo Lara, en cuanto a la necesidad de construir un centro de rescate de la fauna, ya que los animales que recuperan, los entregan al Zoológico Nacional y tienen un futuro incierto, porque muchas veces sólo les informan que se murieron.

También expresó que en coordinación con el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena y el Instituto Nacional Forestal, Inafor, se incluyó entre las especies protegidas a los almendros, para evitar la migración de las lapas verdes y rojas a Costa Rica, ya que es el único árbol donde anidan y los vecinos del sur se están aprovechando de la circunstancia.