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El comerciante Álvaro Martín Mayorquín, de 28 años, fue condenado a 9 meses de prisión por portación ilegal de armas y este viernes enfrentará un segundo juicio por robo agravado, en perjuicio de la cambista Ángela del Carmen Zeledón, quien lo señala de haberle quitado US$3,000, el pasado 14 de diciembre.

La familia alega que el caso es político.

Mayorquín y su esposa Yahoska Navarro participaron, entre mayo y junio de 2018, en el levantamiento de barricadas en la periferia del mercado Oriental para proteger sus vidas y sus negocios de los saqueos.

“Mi esposo sí tuvo un arma y la vendió meses antes de ser detenido, además, la acusación ni siquiera concuerda con el tipo de arma que tenía, ya que él tuvo una 9 milímetros que compró en 2017, tenía su portación y todos los papeles en regla, pero en 2018 decidió venderla luego que vio que la policía andaba decomisando armas y permisos”, relató.

“Nosotros y los chavalos de mi barrio levantamos los tranques por la inseguridad, en los tres tranques que levantamos no habían delincuentes, todos somos trabajadores, todos nos sentíamos seguros porque ya sabían que aquí no iban a entrar a agredirnos o robarnos”, aseguró la esposa de Mayorquín.

Navarro afirmó que levantaron esas barricadas porque las balaceras eran casi a diario durante la crisis, “lo que hicimos fue defender nuestras vidas, defender nuestro patrimonio, defender nuestros negocios, nuestros hijos”, aseguró la esposa de Mayorquín.

Los tranques en los que participó Mayorquín estaban ubicados cerca de la Curacao de Ciudad Jardín y ellos mismos los quitaron por temor a ser arrestados, porque consideraron que la amenaza de saqueos había disminuido.

Arresto y condena

Mayorquín fue detenido el 15 de diciembre de 2018 cuando fue a buscar a su esposa, Yahoska Navarro, a la Estación Uno de la Policía Nacional, donde había sido llevada por policías que ejecutaron un operativo en un local del Mercado Oriental, que sus parientes ocupan como estacionamiento.

“Mi esposo fue detenido cuando llegó a buscarme a la Estación Uno. Yo estuve retenida durante tres horas, pero a él lo dejaron ahí, y luego de siete días lo llevaron a los juzgados con una acusación de supuesta portación ilegal de armas. Creímos que era una confusión, que se podía demostrar que es inocente, pero luego de la condena nos enteramos que todo era político, porque él participó levantando tranques en el mercado Oriental”, denunció Navarro.

La esposa de Mayorquín explicó que su esposo fue condenado en la causa por portación ilegal de armas, a 9 meses de prisión, pese a que las pruebas periciales que se ejecutaron en las manos del comerciante y en el arma que supuestamente le decomisaron, daban negativo, no habían huellas de él en el arma y no tenía rastros de pólvora en sus manos.

Agregó que tienen el acta de compraventa que demuestra que cuando fue detenido ya no tenía ningún arma en su poder.

Nueva causa

Ahora la familia teme que al comerciante se le sumen más meses o años de prisión, pues el nuevo juicio por robo agravado inicia con varias inconsistencias, iguales a las del primer proceso judicial.

Las secuelas no solo han quedado en la familia de Mayorquín, ahora, en las cárceles los problemas de salud que padece el comerciante se han agudizado.Cortesía/END

El abogado Julio Montenegro explicó que esta segunda causa contra Mayorquín, en la que podría ser condenado a una pena máxima de 4 años de prisión, hay inconsistencias desde el testimonio de la supuesta víctima hasta los datos presentados por la Fiscalía.

“La Fiscalía señala que mi defendido estaba en Bolonia, ejecutando el robo el día 14 de diciembre de 2018 a la 1:30 de la tarde, pero tenemos videos y fotos que demuestran que estaba en su tramo en el mercado Oriental. Además, la supuesta víctima en el período de preguntas y respuestas, que se sostuvo hace 10 días, se contradijo”, explicó Montenegro.

Según la acusación se le robaron US$3,000, pero en las preguntas ella dijo US$30,000, además no supo describir el proceso de reconocimiento al que tuvo que ser sometida y tampoco atinó con la ropa que portaba mi defendido el día del supuesto robo”, pormenorizó Montenegro.

La familia de Mayorquín, comerciantes del mercado Oriental y la defensa del acusado señalan que el hombre es inocente, pues hay pruebas en video y fotos de que el comerciante se encontraba en su tramo, ubicado en el mercado más grande de Nicaragua en la fecha y hora en el que la Fiscalía lo ubica cometiendo el robo agravado.

Mataron a su padreMayorquín, quien también es bombero voluntario de la brigada del mercado Oriental desde 2015, padece de astigmatismo. Cortesía/END

“Nunca me lo esperé, aunque mi esposo fue amenazado por la policía en octubre de 2018, le dijeron que se anduviera con cuidado. Mi sufrimiento no ha empezado solo con la detención de mi esposo, esta crisis que enfrentamos también me quitó a mi papá, que fue asesinado en Altamira, el día de la marcha de ‘Las Flores’, le dispararon, denunciamos el asesinato y hasta la fecha la Policía no ha investigado nada, pero a mi esposo hasta me le inventan causas y los verdaderos delitos no los investigan”, denunció Navarro.

Mayorquín, además de ser comerciante, estudió 4 años la carrera de Arquitectura, pero desistió cuando nació su hijo, que ahora tiene 9 años y está recibiendo terapia para superar el shock que le ocasionó el allanamiento donde vio que se llevaban a su madre, el pasado 15 de diciembre, además, del trauma que le provocó ver que en la televisión presentaban a su padre como un delincuente.

Las secuelas no solo han quedado en la familia de Mayorquín, ahora, en las cárceles los problemas de salud que padece el comerciante se han agudizado.

Mayorquín, quien también es bombero voluntario de la brigada del mercado Oriental desde 2015, padece de astigmatismo, pero en las celdas no le permitieron usar lentes, por lo que su familia tuvo que pasar a escondidas los lentes que él necesitaba, para que no se agudizara el problema de visión.

Además, tiene cardiopatía, que si está sometido a mucho estrés puede llegar a tener una crisis que le ocasione el vómito de sangre, pero según sus familiares, “gracias a Dios no le ha dado ninguna crisis”. No obstante, el comerciante ahora presenta problemas en sus riñones y piel.