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“Qué iba a pensar yo que un mosquito nos iba a complicar así”. La frase pertenece a Ruth Morales, mamá de la menor Tiara Sarai Ortega Morales, quien está recuperándose después de haber pasado casi una semana hospitalizada a consecuencia del dengue.

En sus manos la pequeña aún tiene visibles los puntos por donde le colocaron las canalizaciones del suero con el que la trataron y su semblante conserva un poco de palidez.

Pese a ello, la menor de 8 años afirmó estarse “sintiendo mejor desde el miércoles”, mientras su madre da un largo suspiro y agradece a Dios la posibilidad de poder abrazar y cuidar a su hija en casa.

Morales narra que el martes, 13 de agosto, la llamaron de la escuela donde la pequeña cursa el tercer grado de primaria y le informaron que tenía fiebre y dolor de estómago.

Ya de regreso en casa, le dio a Tiara Sarai un poco de suero para el malestar estomacal, acetaminofén para bajar la temperatura y permaneció acostada durante el día.

Miércoles y jueves, 14 y 15 de agosto, Morales decidió no enviar a su niña a la escuela porque la notabn alicaída.

El viernes 16 de agosto la temperatura corporal de la niña volvió a subir y la mamá se movilizó al Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”.

Insistía que fuera atendida

En ese lugar le explicaron que debido a que la pequeña solo presentaba temperatura y no vómitos, ni dolores musculares (síntomas asociados al dengue), podía ser tratada en el centro de salud “Carlos Rugama”, en donde la valoraron y le explicaron que le realizarían pruebas sanguíneas hasta el lunes.

“Yo les pregunté el por qué no se las hacían y me dijeron que era debido a que la niña no presentaba los síntomas asociados al dengue, pero yo miré que era demasiado tiempo, si yo dejaba correr hasta el lunes mi niña se hubiera muerto”, refiere Morales.

Por ello decidió regresar a “La Mascota” el día sábado (17 de agosto) y dejaron ingresada a la pequeña.

“Me le mandaron a hacer todos los exámenes y desde ese día ahí se libró una batalla dura para sobrevivir, porque solo se escuchaba decir tal niño va para cuidados intensivos”, cuenta entre lágrimas Morales.

El domingo por la mañana, 18 de agosto, la niña experimentó los cuadros febriles más fuertes, ya que la temperatura llego a estar en 38 grados y los análisis de laboratorio mostraban que el nivel de plaquetas de Tiara Sarai comenzaba a bajar.

Ese día los médicos del hospital comenzaron a aplicar un tratamiento metódico para mitigar los efectos de la enfermedad en la menor: ingesta de acetaminofén cada seis horas para combatir la temperatura y suero intravenoso (o preparado) para evitar la deshidratación.

Cada hora se valoraban los signos vitales de la menor, la presión arterial, también se le tomaban muestras sanguíneas para analizar los niveles de plaquetas y muestras de orina.

“Las plaquetas siempre me le salían bajas y la calentura era bien fuerte en los primeros dos días; luego, como al cuarto día de estar internada, le brotó una especie de alergia en las piernas y pantorrillas, pero gracias a Dios la niña y todos los niños que estaban con ella tuvieron una buena asistencia”, señaló Morales.

Salas y pasillos llenos

Desde finales de julio, el Ministerio de Salud emitió una alerta epidemiológica en Nicaragua debido al dengue, que ha adquirido tintes epidémicos y ha causado la muerte de 12 personas, incluidos nueve menores de edad.

Según las últimas cifras oficiales, en los centros de salud pública se han atendido 74,383 casos sospechosos de dengue, de los cuales se han confirmado 3,552 casos con este padecimiento.

Sobre cuál es la situación que se vive en el hospital de infantes, Morales refirió que hay muchas personas demandando atención y que cuando uno de estos presenta síntomas como fiebre alta, vómitos o dolores (cuadros asociados al dengue), el personal médico toma todas las previsiones.

En el caso de su pequeña, la internaron en un cuarto compartido con otros tres menores que también tenían dengue, pero pudo observar que una buena cantidad de personas sospechosas de estar contagiadas con el virus permanecían en los pasillos y otras salas, recibiendo tratamiento.

“Había muchos niños, en cada cuarto había cuatro. Niños de todas las edades y afuera también estaban saturados los pasillos de niños que llegaban con fiebre, vómitos, bastantes enfermeros habían allí atendiendo a los niños; el hospital estaba demasiado lleno”, afirmó Morales.

La madre agregó que en los días que permaneció en el sitio con su hija pudo enterarse que algunos de los menores internados provenían de sitios lejanos, como la ciudad caribeña de Bluefields.

“Es horrible ver cómo este animal (se refiere al mosquito), tan invasor que es, cómo ataca y destruye, solamente deja dolor a los padres que han perdido a sus hijos, allí verdaderamente solo la misericordia de Dios es la que nos puede ayudar”, dijo Morales.

Cuidados pos hospitalización

El miércoles 21 de agosto era el quinto día que Tiara Sarai estuvo hospitalizada. Esa mañana el cuadro de la niña mejoró, los niveles de las plaquetas se estabilizaron y no tuvo fiebre, por tal motivo los médicos le dieron de alta, pero le brindaron a la mamá una serie de recomendaciones que tiene que poner en práctica en casa por las próximas semanas.

Dichos consejos incluyen la valoración diaria de la menor en el centro de salud del barrio. Además, la niña debe guardar reposo y permanecer de pie únicamente lo estrictamente necesario: para ir al baño o ducharse.

Además, no puede consumir todavía muchos alimentos sólidos, solamente suero.

También tiene que cepillar sus dientes con precaución, debido a que al haber bajado su nivel de plaquetas, podría correr el riesgo de sufrir hemorragias y ante el menor indicio de temperatura, debe acudir inmediatamente al puesto de salud.

En el hogar debe de dormir con mosquitero, para evitar que un zancudo pueda picarla nuevamente, usar repelente y la vivienda debe mantenerse bajo limpieza constante.