• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Web

Jobita Medrano y su hija, Lihia Urroz, de dos años y con Síndrome de Down, han tenido obstáculos para cumplir con las terapias de la niña, pues tuvieron que comenzar a pagar las atenciones que su hija recibía en Los Pipitos.

Las terapias de Lihia eran gratuitas, pero a raíz de la crisis que ha vivido el país, la organización ha experimentado dificultades que les han llevado a pedir apoyo económico a los padres de familia.

La señora Medrano asegura que su marido perdió el empleó y se vio obligado a migrar, lo que a ella la ha perjudicado, porque se turnaban para asistir a las terapias.

Asimismo, aseveró que “los niños que tienen Síndrome de Down son más costosos en manutención”.

En su caso particular, su hija toma leche especial y por ello “cada 10 días gasto 1,500 córdobas en leche”.

Además, debe comprar alimentos especiales y vitaminas, señaló.

Sonia Gutiérrez asegura que hay mucha discriminación para las personas con discapacidades. Isidro Hernández/END

Sin embargo, asegura que a pesar del gasto en el que incurre, continuará llevando a su hija a la clínica mientras puedan, porque la atención que le dan en Los Pipitos contribuye a su desarrollo.

Dificultades

Este sábado, la Asociación de Padres de Familia con Hijos con Discapacidad, Los Pipitos, celebró los 32 años de su fundación, en medio de los desafíos que la disminución de recursos representa para dar una respuesta a los niños con discapacidad.

Leonor Gutiérrez, presidenta de Los Pipitos, afirmó que están trabajando con menos recursos, sin embargo, evitó dar números.

Asimismo, aseguró que han logrado mantener todos los programas de atención, “juntando los recursos que la cooperación internacional, empresarios y los padres les entregan”.

“Hacemos muchas actividades para poder sufragar los gastos”, dijo brevemente.

Gutiérrez tampoco precisó la cantidad de dinero que se destinó para la rehabilitación del Instituto Médico Pedagógico de Los Pipitos, ubicado en Managua.

Entre las remodelaciones que hicieron está el cambio de la fachada, también pintaron todo el instituto, renovaron la sala de juegos de los niños y ampliaron algunas áreas de atención.

No obstante, durante su intervención en la tarima de celebración del aniversario, reveló que uno de los proyectos que tienen es construir una piscina.

Gutiérrez precisó que cada año pueden brindar entre 60,000 a 90,000 atenciones.

Discriminación

Sonia del Carmen Gutiérrez fue una de las madres que llegó a buscar atención a Los Pipitos en sus primeros años de fundación.

obita Medrano es madre de una niña con Síndrome de Down atendida en Los Pipitos. Isidro Hernández/ENDSu hija, Sonia Ramos, que tiene 32 años, nació con deficiencia intelectual y en ese momento no había ningún lugar que pudiera ayudarla.

Sin embargo, después se enteró de la existencia de Los Pipitos y aseguró que este lugar fue un refugio para ella y su hija.

“La discriminación que había afuera era tremenda y todavía lo es”, por lo que su hija ni siquiera terminó de estudiar.

“Le decían la muda, porque ella no habla bien y ella se ponía a llorar diciéndome ‘mamá, no quiero ir’”, compartió.

Desde los 9 años hasta los 15 la integró a Los Pipitos, ahora Ramos sabe manualidades y está trabajando en el departamento de Rivas, como niñera.

“Ella aprendió cómo desplazarse, manejo de dinero y siempre andaba yo detrás de ella”.

Pero decidió que su hija tenía que aprender a andar sola. “Para llegar a 32 años ha sido una lucha nada fácil”.

“En una ocasión ella iba en un bus y una señora llamó mongolito a un niño con Síndrome de Down. Se volteó y le dijo a esa señora que no era mongolito, que era un niño con discapacidad, como ella”.

Acciones

Por su parte, María Delia Espinoza, especialista en desarrollo infantil temprano de la Unicef, indicó que están haciendo un programa llamado “Habilitación a la Familia” para crear entornos protectores, cuido y estimulación en la familia.

Dicho programa está siendo implementado en cuatro departamentos.

El objetivo es trabajar en erradicar el estigma y la discriminación que hay entorno a la discapacidad.

“El primer paso es sensibilizar a la población y lo demás puede ser más fácil”, afirmó.

La experta afirmó que la exclusión de las personas con discapacidad inicia en los hogares.

Mejoras

Aída Castiblanco, directora del Instituto Médico Pedagógico de Los Pipitos, reveló que contrataron 5 profesionales para el área de estimulación temprana que atiende a niños de 0 a 6 años.

Indicó que a esta edad es muy importante para estimular a los niños en el lenguaje. “Si a esa edad los niños, por alguna causa, no son debidamente estimulados pueden tener repercusiones serias en su desarrollo cognitivo. Incluso niños que nacen sin discapacidad, sino se les estimula, pueden tener consecuencias cognitivas”, apuntó.