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La Diócesis de Jinotega denunció públicamente a agentes policiales de Pantasma por supuestamente golpear al ministro de la comunión en el municipio de Santa María, así como a su hijo menor de edad y por profanar las hostias.

La denuncia la hizo la Diócesis de Jinotega a través de un video que divulgaron en la su página de Facebook y la versión ha sido confirmada a El Nuevo Diario por Denis Uriel Alaniz, hermano de Danilo Alaniz, el ministro de la comunión golpeado, quien pertenece a la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, de Santa María de Pantasma.

Denis Alaniz explicó que todo comenzó cuando su hermano pasaba el jueves por el empalme El Charcón y vio que agentes antimotines estaban golpeando a su hijo, Eliézer Alaniz, de 15 años.

Según el relato, los policías empezaron a golpear al adolescente, lo esposaron y lo sentaron en un nido de hormigas, al parecer porque antes les había hecho fotos cuando detenían a conductores.

Luego, dos mujeres policías supuestamente golpearon al adolescente en la cara.

Según la versión de los afectados, un policía le preguntó al adolescente si las esposas estaban muy socadas, a lo que este respondió que sí y entonces las forzaron más, provocándole más daño.

Manifestó que al ver lo que ocurría, el padre del joven, quien llevaba las hostias consagradas porque iba a visitar a una enferma a la comunidad Las Cuatro Esquinas, preguntó a los policías por qué estaban golpeando al adolescente.

Los agentes habrían respondido que no se metiera porque no le importaba, a lo que Danilo Alaniz respondió que se trataba de su hijo.

“Mi hermano les dijo que era su hijo y los policías le comenzaron a dar una golpiza, le dieron una patada en los testículos y otra en la columna, lo tiraron al suelo y le sacaron el relicario donde llevaba la hostia consagrada. Mi hermano les dijo que por favor no se lo quitaran, pero ellos (los policías) le dijeron que no anduviera creyendo en eso”, relató Alaniz.

El hombre golpeado regresó a la parroquia donde estaba el padre Alfonso Soza, para exponerle el hecho y pedirle que intercediera para que dejaran libre a su hijo.

El cura se trasladó a la estación policial para pedir una explicación y solicitó que liberaran al menor, Eliezer Alaniz, a quien le dieron la golpiza porque le hizo fotos a los policías, quienes estaban reteniendo vehículos en el lugar.

Amenazas tras denuncia

La Diócesis de Jinotega denunció el hecho a través de un video en su página de Facebook, lo que provocó que familiares de los afectados comenzaran a recibir amenazas.

Denis Uriel Alaniz, hermano del ministro extraordinario de la comunión, dijo que las denuncias las han hecho policías y activistas políticos pro-Gobierno.

“El video se lo mandamos al obispo, monseñor Carlos Enrique Herrera (quien dirige la Diócesis) y él lo publicó en la página de la Diócesis de Jinotega. A raíz de eso, la policía ha estado amenazando a mi persona, por haber enviado el material y haber evidenciado la agresión”, dijo Denis Alaniz.

Agregó que agentes de la Policía de Pantasma le aseguraron que “tarde o temprano a mí me van a venir a llevar preso”.

La Diócesis de Jinotega publicó en sus redes sociales que es un hecho lamentable “y que pone al descubierto la grave situación religiosa que vivimos en el país”.

El padre José Antonio Espinoza, cura párroco de la iglesia San Jerónimo, de Masaya, también divulgó que el hecho de haber irrespetado la hostia consagrada es “una persecución religiosa, profanación de la Eucaristía”.

El padre Giovanni Herrera Blandón, párroco de la iglesia Nuestra Señora de los Dolores en Pantasma, dijo que es lamentable que continúe este tipo de hechos violentos hacia los pobladores en Pantasma, puesto que ello causa temor en la población.

“Estoy enterado de lo que sucedió, yo estaba fuera y vine hoy (sábado) a Pantasma, esperamos que no vuelva a suceder”, dijo el obispo Herrera.

El pasado 22 de junio el Departamento de Estado de Estados Unidos incluyó en su “Informe Internacional de Libertad Religiosa” las violaciones cometidas por el Gobierno de Nicaragua desde abril de 2018.

El informe menciona varios casos de ataques que han sufrido líderes de la iglesia Católica nicaragüense al mostrar apoyo a la ciudadanía en el contexto de la crisis.

En aquel momento, el embajador estadounidense para la Libertad Religiosa Internacional, Sam Brownback, dijo que en Nicaragua los líderes religiosos están constantemente bajo amenazas, intimidaciones y persecución.