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Con la mirada perdida, sosteniéndose con su mano derecha el abdomen, suspirando lentamente y haciendo movimientos de arriba hacia abajo con la cabeza para comunicarse con las demás personas: así llegó Seylit Parrales a su vivienda luego de pasar seis días hospitalizada al ser víctima de femicidio frustrado.

Seylit Parrales, de 26 años, tiene varias heridas en su cuerpo producto de los navajazos propinados por su expareja Yerol Álvarez, quien el pasado lunes 19 de agosto ingresó por la fuerza a su vivienda, ubicada en el barrio Recreo Norte de Managua con la intención de matarla.

La mujer que sobrevivió al brutal ataque por parte de su expareja aún tiene el cuello morado e inflamado y una herida en la vena yugular externa derecha.

Seylit Parrales se encontraba ingresada en el Hospital Fernando Vélez Paiz, donde ayer por la noche la dieron de alta, sin embargo debido a las heridas que tiene aún no puede hablar, pero sus familiares manifestaron que una vez las heridas hayan sanado, ella podrá hablar perfectamente.

Aunque a la joven le cuesta comunicarse, sus familiares manifestaron sentirse felices porque ya está en su casa.

“Yo me siento feliz que ella haya regresado. Ayer que vino yo estaba acostada porque todos estos días no había podido dormir, me dieron un medicamento y me hablaron (dijeron) que ya había venido y yo le dije a mi marido, ´levántame que voy a ir a ver a mi niña que acaba de nacer´”, expresó muy emocionada, Urania Selva, madre de la joven, quien es ciega e invalida.

La expareja de Seylit Parrales ingresó a su vivienda para agredirla / Oscar Sánchez Según la familia de Seylit Parrales durante el tiempo que estuvo internada no dejaba de pensar en sus hijos de cuatro y un año y medio de edad, ya que teme por su seguridad después de que su expareja atentara contra la vida de ella.

“Ya los vio, abrazó al niño grande y a la niña la vio de largo, no queremos que la niña la mire así con las heridas, además que va a querer que la chinee y la puede golpear, pero dice (Seylit) que se siente mejor estando en la casa”, detalló su hermana Ruth Parrales.

Al consultarle sobre si se sentía más segura en su casa, Seylit Parrales dijo que sí (haciendo movimientos con su cabeza), pero su familia asegura que la pesadilla vivida aún termina porque tienen temor que vuelvan atentar contra su vida y la de los niños aunque el agresor esté en la cárcel.

“Lo que pasa es que ella le tiene miedo a los familiares de Yerol, incluso a la mamá de él, pero nosotros la estamos cuidando, no la hemos dejado sola. Ayer que vinieron nuestros familiares a verla estábamos con el cuidado de quien entraba y salía de la casa”, expresó la hermana de la joven.

A Seylit Parrales sus padres la cambiaron de cuarto con el fin de que no recuerde los hechos sangrientos que vivió la mañana del lunes 19 de agosto a manos de su expareja en su propia habitación.

“Ahorita ella esta en el cuarto de mi otra hermana, mi papá dijo que ahí se iba a quedar porque le puede hacer mal volver a entrar ahí y recordar lo que pasó”, manifestó Ruth Parrales.