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Tras las propuestas de mediación de parte de los familiares de Yerol Álvarez, quien atacó con una navaja a su expareja, Seylit Parrales, hace una semana, defensoras de los derechos de las mujeres manifiestan que la Ley 779 o Ley de Violencia contra las Mujeres, claramente indica que en circunstancias de intento de femicidio no hay mediación.

“No hay mediación, nunca. El reglamento dice que sí acepta la mediación, únicamente en situaciones de violencia leve y esto (el ataque contra Seylit) no fue leve”, explicó la sicóloga experta en abuso sexual y violencia de género, Lorna Norori.

La Ley 779 indica en el artículo 46, la prohibición de la mediación en este caso, al señalar: “que no procederá la mediación en los delitos graves sancionados con pena de 5 o más años de prisión en su límite máximo”.

La mediación solo procederá en los delitos menos graves, tales como: violencia física si se provocan lesiones leves, violencia sicológica, violencia patrimonial y económica, exceptuando la explotación económica de la mujer; intimidación o amenaza contra la mujer, sustracción de hijos, violencia laboral, violencia en el ejercicio de la función pública contra la mujer, omisión de denunciar, obligación de denunciar acto de acoso sexual.

La mediación en los delitos menos graves procederá únicamente ante el fiscal de la causa o ante el juez, una vez iniciado el proceso.

No obstante, Eveling Flores, de la Red de Mujeres Contra la Violencia (RMCV) considera que no debe existir mediación para ningún tipo de violencia.

“Ella (Seylit) sobrevivió porque la gente logró intervenir a tiempo, pero fue un ataque femicida para matarla, por lo tanto, no puede haber mediación”, expresó.

Lesiones graves

Según el artículo 152 de la Ley No. 779, si las lesiones produjeran un menoscabo persistente de la salud e integridad física, síquica de un sentido, órgano, miembro o función, hubiera puesto en peligro la vida o dejara una cicatriz visible y permanente en el rostro será sancionado con prisión de 2 a 5 años.

La ley considera lesión grave sicológica si se causa disfunción en cualquiera de las áreas; personal, laboral, escolar, familiar o social, que requiera un tratamiento especializado en salud mental, será sancionado con una pena de 2 a 5 años de prisión.

Diagnóstico de la víctima

De acuerdo con la epicrisis emitida por el médico Jason Alberto Dinarte Romero, del hospital Fernando Vélez Paiz, Seylit Parrales, de 26 años, ingresó con múltiples heridas por arma blanca en el cuello, tórax, abdomen y extremidades superiores.

Las cuchilladas provocaron 8 heridas en el cuello, en la zona 1, 2 y 3 con tamaños entre 1 a 2 centímetros y en las posteriores, una penetró hasta los cuerpos vertebrales cervicales, una herida en la vena yugular externa derecha, herida de intestino delgado, heridas del dorso escapular derecho con de 2 centímetros, en hombro izquierdo de 2 centímetros, en mano izquierda de 2 centímetros y en la mano derecha de 3 centímetros, entre otras lesiones.

A Seylit, se le brindó una atención multidisciplinaria, cirugía general, intensivos, infectología y medicina interna.

La víctima ya se encuentra en su casa recuperándose, pero ni siquiera puede hablar por su estado delicado debido a las heridas.

Temor a familiares de agresor

Sin embargo, Ruth Parrales, hermana de Seylit, teme por su seguridad y la de sus hijos. La sobreviviente dio a entender que tiene miedo que los familiares traten de hacerle daño en venganza por no aceptar una mediación.

“Lo que pasa es que ella les tiene miedo a los familiares de Yerol, incluso a la mamá de él, pero nosotros la estamos cuidando, no la hemos dejado sola”, manifestó Ruth, quien reveló que han estado enllavados todo el día porque están viviendo en un estado de terror en su propia casa.

“Ayer (sábado) que vinieron nuestros familiares a verla, estábamos con el cuidado de quién entraba y salía de la casa”, añadió.

Por su parte, Norori, especialista en violencia, recomienda a los familiares de Seylit, solicitar a la Fiscalía una orden de alejamiento para los familiares del femicida frustrado.

“Si están pidiendo una mediación después de lo que su familiar hizo, te podés imaginar cómo es esa familia. Quiere decir que es una familia violenta, una familia que intimida, no les importa el daño que le causaron a otra familia, por lo tanto, son cómplices también”, dijo Eveling Flores, de la Red de Mujeres Contra la Violencia.