• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Web

La carta de renuncia de Apolonio Fargas Gómez al cargo de alcalde del municipio de Mulukukú está en un expediente en poder del Consejo Supremo Electoral (CSE).

Es parte de la documentación que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) entregó al CSE para solicitarle que reconozca y juramente al productor Francisco Obando como nuevo alcalde de esa localidad.

Esta entrevista que concede a El Nuevo Diario es la primera declaración pública que hace Fargas tras exiliarse, en un país que no quiso identificar.

Asegura que renunció al cargo para proteger su vida y califica como un “complot” la acusación de la Contraloría General de la República sobre una supuesta malversación de fondos.

El pasado 9 de agosto la Policía Nacional allanó la Alcaldía de Mulukukú y la casa de Fargas, como parte del inicio de una auditoría.

¿En qué condiciones está usted ahora?

Cuando uno anda fuera de su patria, fuera de su casa, de sus bienes, no es nada bueno. Es triste abandonar el país para buscar una sobrevivencia. Teniendo mi familia, mi casa, mi finquita para trabajar, ¿qué puedo andar haciendo en otro país, donde no sabés si el día de mañana comés o bebés, o te van a regalar algo?

Polémica por elección de alcalde de Mulukukú

Andás en una incertidumbre. Lo miramos en Costa Rica, son miles de nicaragüenses los que duermen en los parques, bajo de los puentes peatonales, en las afueras de las iglesias.

¿El gobierno de Costa Rica ya lo asiló?

No estoy en Costa Rica, estoy en otro lugar. Hacemos las gestiones necesarias para estar un poco mejor.

¿Usted presentó su carta de renuncia?

Prácticamente las fuerzas del régimen me obligaron a renunciar. Considerando la persecución, reflexioné que no puedo estarme exponiendo. No quiero poner en riesgo mi vida.

El exalcade de Mulukukú, Apolonio Fargas, dice que salió al exilio porque teme por su vida. Isidro Hernández\END

Pero en cuanto a mi salida de Nicaragua, solo es una renuncia temporal a estar en mi país.

Efectivamente ahora estoy pidiendo que el concejo municipal, la máxima autoridad en el municipio, haga uso de las leyes. Por la base de unidad del PLC con el partido Ciudadanos por la Libertad (CXL), se logró la mayoría de votos y se eligió a Francisco Obando como nuevo alcalde.

Francisco Obando es un productor responsable, ganadero, un hombre serio. Esperamos que el Consejo Supremo Electoral sea prudente, ojalá sea respetuoso de esta disposición y proceda a la juramentación del nuevo alcalde.

Si no se hubiese ido, ¿cree que ya estaría preso de nuevo?

Sufro persecución desde el año 2018, a partir de las protestas del pueblo contra el Gobierno. La persecución no fue solo para mí, sino para todos los manifestantes.

El año 2018 fue duro para mí y mi familia. El 24 de julio me hicieron prisionero político. Me imputaron un sinnúmero de delitos que nunca cometí, nunca fui responsable de esos delitos.

La Policía Nacional sabe quiénes son los compinches de los sucesos que se me imputan a mí. Los otros hombres que cayeron presos conmigo tampoco tienen nada que ver. La Policía es sabedora, pero no les interesa hacer justicia, su interés es perseguirme políticamente.

Estuve 11 meses en la cárcel. Fui liberado por una ley de amnistía por delitos que nunca cometí. Durante 11 meses nunca fui llevado a juicio, nunca se presentaron las pruebas para procesarme.

El exalcade de Mulukukú, Apolonio Fargas, dice que salió al exilio porque teme por su vida. Archivo\END

Me liberaron bajo la ley de amnistía, un proceso anómalo, porque nunca fui sancionado, ni procesado, lo que tenían que hacer era devolverme mi libertad. Nunca existió un juicio y ellos debían solo liberarme.

Entonces pensé: “Ahora no querían ya echarme preso, porque lo hicieron y no pudieron encontrar pruebas contra mí”. Definitivamente querían matarme. Era un plan demoniaco.

En 1987, cuando tenía 17 años, me echaron preso, bajo ese régimen estuve casi cuatro años preso, fui liberado por una amnistía cuando llegó doña Violeta Barrios al poder, han sido experiencias duras, pero ahora se trata, no de evitar la cárcel, sino de evitar la muerte.

¿Nunca vio un indicio de que las cosas podían mejorar?

El 11 de junio del año 2019 fui liberado con 56 hermanos, incluyendo a Medardo Mairena e Irlanda Jerez. Ese día la Cruz Roja me fue a dejar hasta mi casa, habían más de dos mil pobladores recibiéndome porque saben que soy inocente, hubo una gran algarabía y uno se siente bien al ver eso, porque quería trabajar por el pueblo en Mulukukú.

Pero ese mismo día, tres patrullas de la Policía Nacional y antimotines y paramilitares rodearon mi casa totalmente, pasaron semanas rodeándome la casa, de un lado a otro.

El día 27 del mes de junio, cuando la actual vicealcaldesa se dispuso a entregarme nuevamente el cargo de alcalde, por orden del concejo municipal, cantidades de patrullas de la Policía Nacional de Siuna, encabezadas por el comisionado mayor Róger José Torres Potosme, rodeaban la alcaldía con cantidad de antimotines y paramilitares, más de 100, así fue restituido mi derecho de ser alcalde el 27 de junio.

La situación política y de inseguridad siempre se mantuvo crítica.

Pero ahora lo señalan de huir para no enfrentar cargos por actos de corrupción.

Medios de información sandinista han dicho que me fui por malversación de fondos y enriquecimiento ilícito, pero toda esa información y la auditoría que mencionan obedece a un complot que forma parte de la persecución política.

Efectivamente así es, porque tengo las pruebas para demostrarlo (Fargas remitió documentos de la Contraloría). Detrás de todo esto también está la actual vicealcaldesa Silgia Gómez, que quiere seguir manejando a su gusto y antojo la alcaldía de Mulukukú. Ella quiere sacarme para quedarse en el puesto y hace un complot con la Policía Nacional.

Tengo la información de la Contraloría sobre toda esa denuncia y de la decisión de liberarme de esas acusaciones, porque ya demostré que no era culpable de nada. De lo que ahora me están acusando, yo ya había sido absuelto por la misma Contraloría General de la República.

Específicamente existe una resolución de la Contraloría, que se aprobó por unanimidad el 28 de agosto del año 2017. En esa ocasión, luego de examinar los documentos de la denuncia, la Contraloría desvaneció los hechos denunciados y ordenó archivar el caso (Fargas mostró ese documento).

Debo explicar que en ese año, 2017, querían inhibirme de participar como candidato a alcalde, entonces el 18 de mayo presentaron una denuncia en mi contra por una supuesta malversación de fondos en un proyecto de agua potable en el casco urbano y por una deuda a favor del Instituto de Seguridad Social, pero la Contraloría, como ya dije, me absolvió de esas acusaciones el 28 de agosto de ese mismo año.

Pero la Policía, con el testimonio del exalcalde Guillermo Dávila Lara, y de la actual vicealcaldesa, Silgia Lorena Gómez, desempolvó esas acusaciones que corresponden a proyectos del periodo 2009-2012, tiempo en el que fui alcalde de Mulukukú.

Francisco Obando, nombrado recientemente como alcalde de Mulukukú. Cortesía\END

Dice la ley que nadie puede ser acusado dos veces por la misma causa. Si yo fui juzgado por esos hechos y demostré inocencia, porque ahora vuelven a investigarme por lo mismo. Desde ahí se demuestra la mala intención de la Policía Nacional para que yo abandonara el cargo.

¿No le avisaron que harían una nueva auditoría?

El día 5 de agosto yo andaba fuera del municipio y recibí una llamada de la secretaria del concejo municipal, a ella le había llamado una persona de la Contraloría General de la República, aduciendo que iban hacer una auditoría.

Entonces yo llamé al jefe de auditoría municipal de la Contraloría y le expliqué que yo estaba recibiendo de nuevo la alcaldía y no tenía condiciones.

Yo ya había sido auditado en varias ocasiones y sé que deben avisar de ese proceso con 15 días de anticipación, de acuerdo con lo que dice la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República, que establece también que deben estar dadas las condiciones para proceder con ese trabajo.

Pero el jefe de auditorías me dijo que ya el equipo estaba compuesto por cinco personas y me orientó que cuando llegará el equipo a Mulukukú, que yo les presentará una carta diciendo que estaba asumiendo de nuevo el cargo y que necesitaba una prórroga para el inicio de la auditoría, así ha hecho con otras alcaldías.

El día cinco de agosto ellos aprobaron la auditoría y el viernes nueve ya la estaban haciendo, todo era un proceso dirigido, planificado.

¿Recibió al equipo, les entregó la carta pidiendo tiempo?

El 9 de agosto llegó el equipo de la Contraloría señalado. Yo los recibí y les dije “miren muchachos yo recibí el 29 de julio un primer informe de lo actuado durante el último año. Yo no había estado en el cargo por ser un preso político. Hoy es nueve de agosto, apuradamente tengo siete días de haber recibido la alcaldía”. Les dije no tengo condiciones, voy a fusionar y reducir las áreas para desocupar un espacio para ustedes.

La actual vicealcaldesa había contratado a la contadora, la financiera, abogada de asesoría legal, al de informática, al de adquisiciones, la de recursos humanos, pero todas estas personas, cuando yo vine el 29 de junio, ya no estaban en la alcaldía, no hallé a ninguna de estas personas, de manera que no tengo la información a mano, le mencioné.

Les dije: “déjenme contratar a este personal y (denme) 15 días a un mes para tener la información que ustedes requieren y la que no exista, buscarla”. Hice la carta y se las entregué, ese mismo día 9 de agosto salí hacia Managua, porque estaba en (malas) condiciones de salud, un poco enfermo y porque pensé entregar la misma carta solicitando la prórroga en las oficinas centrales del Consejo Superior de la Contraloría, pero ese mismo día que sesionó el consejo superior de la Contraloría, la Policía de Mulukukú, de Siuna y de Managua, allanaron mi casa, allanaron la alcaldía y se llevaron todo.

Saquearon mi casa, se llevaron hasta perfumes, ropa, zapatos.

La Ley Orgánica de la Contraloría General de la República dice que las auditorías deberán de hacerse en el mismo lugar donde está toda la documentación y que nadie puede extraer documentos para llevárselo a otro lugar.

Sin embargo, la Policía no mostró, ni llevó resolución alguna en la que la Controlaría autorizara de que se hiciera la auditoría de esa manera. La Policía hizo todo eso de forma arbitraria, en conjunto con la vicealcaldesa porque ella andaba ahí, Silgia Lorena Gómez, dándole acompañamiento a la Policía Nacional, ella llegó con ellos.

¿Usted estaba en su casa cuando la policía llegó?

Efectivamente, llegaron, me golpearon a mí y a una niña de tres años que estaba con nosotros, también a un muchacho lisiado. Nos tuvieron amarrados.

Quebraron puertas, vidrios, se robaron todo. En la alcaldía los trabajadores pasaron más de seis horas boca abajo y se llevaron todo de la alcaldía, golpearon a los trabajadores, a unas muchachas las estuvieron manoseando, fue una violación completa de los derechos humanos.

El día 15 de agosto del año 2019 viajaba a Managua y tres patrullas de la Policía Nacional me interceptaron, fui bajado de la camioneta, fui desnudado, fui revisado, amenazado con ametralladoras, fusiles AK, sentí temor porque mi libertad y mi vida estaban en juego. Debido a esa situación decidí salir del país.

¿El nuevo alcalde enfrenta una situación difícil?

El contexto político sigue muy complicado y cuando a los recursos financieros, estos están muy limitados.

Las transferencias del presupuesto de la República a la municipalidad se calcularon en unos C$34 millones en el año 2018 para inversiones, pero Mulukukú solo recibió unos C$25 millones en el 2018.

Mulukukú es un municipío del Caribe Norte de Nicaragua. Archivo\END

Se esperaban C$25 millones para el año 2019, pero hasta en el mes de agosto no había caído ningún centavo de eso fondo de transferencia para inversiones. De C$6 millones que correspondían a fondos para cubrir gasto corriente para pago de planilla, solo dieron C$1.4 millones.

El pueblo de Mulukukú está dejando de percibir C$25 millones que necesita de los impuestos de todos los nicaragüenses.

La alcaldía está sobreviviendo solo con los ingresos de la población. Para el año 2018 y 2019 estaba planificada una recaudación entre los C$15 millones y C$ 17 millones.

Lamentablemente, el día de 29 de julio el informe de ingresos decía que solo se había recogido el 21.5% de lo que se pretendía haber recaudado al mes de julio, cuando el plan era que, en los primeros seis meses del año, se recaudara un 45% o 50% de lo proyectado. Esto significa que no hay certeza, quién sabe si se logran recaudar los C$17 millones planificados para el año.

¿Cree que con las nuevas acciones en la OEA pueda forzarse un cambio en Nicaragua?

Lamentablemente la situación de los nicaragüenses se pone más difícil. Creo que la OEA (Organización de Estados Americanos) ha dado demasiadas largas al asunto. Miles de exiliados, personas que continúan presas, amerita que haya más presión para el gobierno, las sanciones hasta hoy son muy débiles. Hay que presionar más para que el Gobierno actúe coherentemente.

Se necesitan sanciones más fuertes, es verdad que los nicaragüenses podríamos sufrir más, pero si no sufrimos, no nos vamos a liberar. No podemos quedarnos callados y no podemos exiliarnos todos.

El Gobierno quiere que nos vayamos acostumbrando a su tipo de dictadura, como la que hay en Venezuela o Cuba, pero no debemos permitirlo.