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El joven ambientalista, Ulises Josué Rivas Pérez, quien la semana pasada fue detenido por la Policía Nacional, había regresado del exilio para ver por última vez a su papá, quien murió una semana después de su regreso a causa de cáncer.

Ulises Rivas tenía nueve meses de haberse exiliado en Costa Rica debido a las amenazas que recibió por haber participado en las protestas antigubernamentales que estallaron en abril del año pasado, pero represó a Nicaragua hace dos meses para cuidar a su papá en sus últimos días de vida.

Según Julio Montenegro, miembro del grupo de abogados Defensores del Pueblo, el joven regresó al país confiado en que sería amparado por la Ley de Amnistía, la cual establece "amplia amnistía a todas las personas que han participado en los sucesos acaecidos en todo el territorio nacional a partir del 18 de abril de 2018 hasta la fecha".

Desde que regresó de Costa Rica a Ulises Rivas empezaron a asediarlo hasta el pasado domingo que fue arrestado en un estadio de beisbol cuando asistía con su familia para ver un partido.

Zayda Urbina, tía de Ulises Rivas denunció que al joven lo llevaron este martes a audiencia preliminar y que después le informaron familiares de otros reos que lo había sido golpeado dentro de la cárcel.

Julio Montenegro manifestó que se han puesto en contacto con la Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC), para que este organismo realice las gestiones pertinentes que les permita constatar el estado de salud del detenido.

A Ulises Rivas se le acusa de cometer un robo y lesiones leves en perjuicio de Martha Lorena Marín Rocha 51, Elsa María Díaz Vargas 33, Pedro López Ramírez 51 y Genaro Rito Suárez Miranda de 53 años.

De acuerdo con la acusación mostrada en los tribunales de Chontales, el supuesto delito ocurrió el 29 de abril de 2018, sin embargo la acusación se presenta hasta ahora.

Junto a Ulises Rivas también son acusados sus hermanos Lázaro y José Luis Rivera, de 37 y 34 años, respectivamente, quienes aún no han sido detenidos.

A los hermanos Rivas se les acusa de sustraer de una tienda ubicada en el barrio Chester Obando, en el municipio Santo Domingo, Chontales un sombrero supuestamente valorado en 10,800 córdobas, un termo valorado en 5,500 córdobas y un amplificador de sonido valorado en 28 mil córdobas.

Zayda Urbina asegura que la acusación contra su sobrino es una represalia por haber participado en las protestas y por liderar un grupo que ayudaba a nicaragüenses exiliados en Costa Rica.