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Agosto 7 de 2019. Una red de trata de personas, liderada por nicaragüenses y con víctimas nicaragüenses, es desarticulada en España.

De acuerdo con la investigación de la Guardia Civil Española, la red estaba integrada por siete nicaragüenses (cuatro mujeres y tres hombres), quienes se valían de familiares residentes en Nicaragua para buscar a mujeres jóvenes, con poca formación académica o madres solteras, a quienes ofrecían un empleo bien remunerado en España.

Las víctimas, una vez que llegaban a España, eran recluidas en casas, les retiraban sus pasaportes y las amenazaban para obligarlas a trabajar para “saldar la deuda” que habían adquirido con los explotadores, quienes habían pagado el viaje.

Una buena propuesta laboral, según especialistas consultados, informes oficiales e investigaciones, suele ser uno de los anzuelos empleados por los tratantes de personas para atraer a sus víctimas.

Harold Álvarez, integrante del área legal de la organización Casa Alianza-Nicaragua, explica que una vez que la víctima cae en la red, puede ser explotada no solo en el exterior, sino también a lo interno del país.

El experto identifica tres tipos de explotación: laboral, sexual y de mendicidad.

“Casa Alianza ha trabajado en algún momento con adolescentes que han sido vinculadas con características de este delito a nivel interno, jovencitas traídas del norte del país al centro, o bien, desde el Caribe Norte hacia el centro del Pacífico, para hacer actividades de explotación, ya sea de servidumbre, de explotación sexual o explotación laboral”, dice Álvarez.

Agrega que también han conocido casos de adolescentes que han sido llevadas a Guatemala y a Honduras bajo la promesa de darles un buen empleo.

Acciones limitadas

Pese a ser un grave flagelo, en años recientes las acciones de Nicaragua para combatir este delito han experimentado un aletargamiento, según un informe publicado en junio pasado por el Departamento de Estado de EE. UU.

El reporte, “Informe Anual sobre la Trata de Personas”, 2019 (TIP por sus siglas en inglés), señala que el año pasado las autoridades nicaragüenses no procesaron ni condenaron a ningún traficante.

El TIP alerta que en Nicaragua hay una tendencia a la baja en cuanto a procesar y condenar a personas por el delito de trata de personas.

“En 2018, el Gobierno no condenó a ningún sospechoso, en comparación con tres traficantes (dos por tráfico sexual y uno por mendicidad forzada) en 2017 y nueve traficantes sexuales condenados en 2016”, señala el reporte.

Agrega que tampoco se reportó ninguna investigación, enjuiciamiento o condena contra empleados gubernamentales que pudiesen ser cómplices del delito de trata, “a pesar de la corrupción oficial endémica y la complicidad generalizada”.

El reporte afirma —sin hacer señalamientos específicos— que funcionarios de al menos cuatro de los ministerios que integran la Coalición Nacional contra la Trata de Personas “cometieron, lideraron o autorizaron violaciones a los derechos humanos, creando un ambiente de impunidad y disminuyendo la probabilidad de que las víctimas denuncien la trata de personas”.

El Gobierno de Nicaragua, indica el TIP, no demostró mayores esfuerzos en la lucha contra la trata de personas, por lo que ha sido catalogado en la lista de países nivel 2, es decir, “bajo observación”.

Pero, ¿qué significa esta clasificación?

Álvarez explica que antes del año 2015 Nicaragua efectuaba no solo acciones de prevención del delito, sino que también enjuiciaba y condenaba a quienes se les vinculaba con casos de explotación.

Las personas que viven en zonas fronterizas forman parte del grupo más vulnerable a la trata de personas.Oscar Sánchez/END

Para la época, las organizaciones de la sociedad civil, como la propia Casa Alianza, aportaron a la elaboración de la Ley 896, Ley Contra la Trata de Personas.

Ahora, sin embargo, ya no hay procesos ni colaboración entre el Estado y las ONG.

“Después del 2015 hacia acá ha disminuido, ciertamente, la actividad de la lucha en contra de la trata de personas por parte del Gobierno, por eso es que lo clasifican en un nivel 2… que lo están haciendo (combatir la trata de personas), supongo que sí; pero nosotros, digamos, hemos bajado la participación porque no hemos tenido la invitación a los espacios que era en lo que antes participábamos”, señala Álvarez.

Datos

Un reporte sobre la situación de la trata de personas en Nicaragua, recopilado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) y divulgado en sus redes sociales, indica que el Gobierno reportó entre 2014 y 2017 un total de 30 casos vinculados a la trata de personas, con 73 víctimas (60 mujeres y 13 hombres).

Los 30 casos de trata de personas se dividen así: explotación sexual (26 casos), explotación laboral (1), mendicidad (2) y por actividad delictiva (1), indican las cifras oficiales.

Un elemento a tomar en cuenta es que de los 30 casos, 24 estaban referidos a trata interna de personas, ocurridos en los departamentos de Managua, Chinandega, Carazo, Masaya, Nueva Segovia, Matagalpa, Estelí, León y Bluefields.

Los otros seis casos reportados en ese período ocurrieron en el exterior: Guatemala, Panamá, El Salvador, Belice y Estados Unidos.

Para 2018, el número de casos reportados apenas llegó a seis, de los cuales cinco eran trata de personas en el exterior y uno a nivel interno.

Según los datos gubernamentales, ese año rescataron a 32 víctimas de este flagelo.

Las promesas

Las promesas de un buen trabajo son más comunes de lo que parece en un país que está en recesión.

Cecilia Pastorino, investigadora de ESET, advierte del peligro de las redes sociales. Cortesía/ENDUna encuesta sobre perfiles de migrante hecha por la OIM el año pasado entre 349 familias para conocer sobre los riesgos e incidencia de la trata de personas, refleja que 34.4% de los hogares recibieron promesas de viaje para obtener un empleo, un reencuentro familiar, estudios o protección.

“La mayoría de situaciones fueron reportadas en la zona norte del país, vinculada a la explotación laboral en zonas fronterizas con Honduras y también en Costa Rica. Después de abril se identificaron al menos 21 situaciones relacionadas a la trata de personas”, señala la investigación.

Las principales razones que pueden originar la trata de personas son el hecho de residir en zonas fronterizas (23.4%), la migración irregular (23.2%) y el desempleo (10.4%) agrega el estudio.

Recomendaciones

El informe TIP, elaborado por EE. UU., exhorta al Gobierno nicaragüense a aumentar los esfuerzos para investigar, procesar y condenar a los traficantes, incluidos los funcionarios cómplices.

Además, pide implementar la estrategia nacional para la atención integral a las víctimas de la trata de personas mediante la identificación de los afectados para remitirlos a los servicios apropiados.

También recomienda a las víctimas asociarse con ONG para recibir atención a largo plazo y servicios de reintegración.

Para EE. UU. es clave aumentar y crear un fondo de financiación para proteger a las víctimas, proporcionar servicios especializados y cumplir con el requisito de la Ley 896 de incluir a la Federación de Coordinación de ONG de Nicaragua que trabaja con niños y adolescentes (Codeni) en la Coalición Nacional contra la Trata de Personas.

Por su parte, Álvarez propone divulgar más alertas sobre el delito de trata de personas, especialmente entre mujeres, niños y adolescentes y pide fortalecer los elementos protectores para este grupo poblacional, que son la familia, amigos y maestros.

Harold Álvarez, del equipo legal de Casa Alianza- Nicaragua Humberto Galo/END

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Redes sociales son un peligro

Cecilia Pastorino, investigadora de la empresa especializada en seguridad digital ESET, explica que las redes sociales se han convertido en una herramienta que sirve a quienes se dedican a la trata de personas.

Explica que en las redes sociales se ofrece trabajo o viajes, y hasta sirven para extorsionar a las víctimas.

Pastorino dice que en América Latina la red social que tiene mayor crecimiento es Instagram, pero entre los jóvenes las más populares son Snapchat y Tinder, mientras que Facebook es muy usada por personas mayores de 20 años.

Muchas veces los tratantes utilizan perfiles falsos en las redes sociales para contactar a sus potenciales víctimas.

El proceso empieza creando empatía con sus víctimas hasta ganarse su confianza.

La especialista aconseja desconfiar de todo aquello que parezca demasiado bueno y que se ofrezca a través de las redes sociales.