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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) está enseñando en distintas organizaciones estatales y privadas, una metodología que puede mejorar los vínculos entre los niños y sus padres.

El objetivo de Unicef es que los Centros de Desarrollo Infantil (CDI), hospitales materno-infantiles, como el Bertha Calderón y organizaciones privadas como Los Pipitos, se apropien de unas técnicas para que los padres y los primeros cuidadores de niños, principalmente de 0 a 3 años, sepan cómo interactuar con ellos para estimular su desarrollo cerebral.

María Delia Espinoza, especialista en Desarrollo Infantil Temprano de la Unicef, afirmó que la salud emocional y mental de los niños depende del desarrollo infantil que alcance en los primeros años de su vida.

“De esto depende que ellos cursen con éxito prescolar, primaria, secundaria, la universidad. Los hallazgos científicos son contundentes; un niño que está en un entorno de protección, tiene altas probabilidades de tener éxito en su vida y hasta un 35% más de ingresos (económicos) que un niño que ha vivido en un entorno de violencia”, explicó Espínoza.

Básicamente esta tarea le corresponde a los padres en los primeros años de su vida, indicó la experta.

Los Pipitos es uno de los centros donde se está implementando la nueva metodología de Unicef. ARCHIVO/END

Sin embargo, la metodología que están enseñando en el país está dirigida al papá, la mamá o el cuidador principal de la niñez y le brindan los conocimientos para que estos brinden los cuidados que el niño necesita para alcanzar su pleno potencial.

Espinoza señaló que dicha interacción está basada en cuatro elementos; jugar, hablar, comunicarse y aprender.

En una sesión demostrativa que tuvieron el viernes en las instalaciones de Los Pipitos en Managua, las cesiones comenzaron preguntándole a las familias cómo juegan con los niños, cómo los hacen reír, ya que la risa crea un entorno de armonía entre el cuidador principal y el niño.

Después, cómo conversan con los niños y finalmente, se le pregunta a la familia cómo cree que el niño se siente o qué cree que necesitan los menores.

“Dejamos que la familia interactúe y algo importante es dejar que los niños jueguen, porque lo esencial es que los niños jueguen”, enfatizó.

Espinoza recomendó dejar jugar a los niños con los materiales que están en casa.

“La gente a veces se pone barreras porque no tiene un juguete”. Sin embargo, las cazuelas, pailas y cucharas son útiles para que los niños jueguen.

Los padres deben darle el mayor tiempo posible a sus hijos, según los especialista de Unicef. ARCHIVO/END

La experta indicó que también hicieron recomendación sobre la cantidad de tiempo de interacción con los hijos.

“Estamos promoviendo que se ocupe todo el espacio para que haya interacción. Por ejemplo, al momento de bañarlo o cuando los padres estén cocinado”, indicó.

Espinoza precisó que los padres o madres deben darle todo el tiempo que puedan a los hijos.

“Entre más tiempo le dedican, estamos promoviendo que se creen mayores vínculos”, subrayó.

MIRAR A LOS OJOS ES IMPORTANTE

Un dato interesante de esta metodología y que ha arrojado buenos resultados es la práctica del contacto visual, explicó Espinoza.

“El tema de la mirada es un fundamental. Eso crea una conexión intima”, dijo.

En la mayoría de los casos, los niños no miran a los ojos a los padres. “Hemos vistos esta semana muchos casos en que los niño miran por primera vez a los ojos a sus padres”, señaló.

El hecho de hacer contacto visual ayuda a los niños a que sus sinapsis neuronal (forma en que se conectan las neuronas) se fortalezca.

“El hecho de jugar, cantar y reírse, en los niños de 0 a 3 años produce entre 700,000 a 1,000,000 de neuronas por minuto, pero cuando se da esa mirada, esta acción se fija, fortaleciendo los vínculos”, explicó la experta, quien afirmó que de esta manera se crean cerebros fuertes.

De los 0 a 3 años se crean la base de la casa, es decir, las influencias del entorno. Si una mamá está recibiendo violencia, la sinapsis del niño puede no desarrollarse.

A los seis meses de embarazo, el bebé responde al estado emocional de la mamá.

“Si ella está contenta, ese niño reacciona y si la mama escucha gritos, el niño da sobresaltos. El niño empieza a responder al estímulo externo”, explicó.

La enseñanza es básica para el desarrollo del niño. ARCHIVO/END

A los tres años, el cerebro de un niño tiene el 80% del peso de un adulto, mencionó.

TESTIMONIOS

Imara Blandino es tía materna del niño Arash García, de un mes de nacido y con la condición de “Trisomia 21”, mejor conocido como Síndrome de Down.

Blandino indicó que en la práctica los expertos le enseñaron cómo hablarle, acariciarlo y estimularlo a interactuar.

El objetivo es para que él lo reconozca y se creen vinculares más fuertes.

“Esto es una gran ayuda para saber cómo tratar a los niños”, afirmó.

Sin embargo, indicó que sus prácticas de cuido siempre ha sido el cariño y el mimo. “Siempre he tratado con cariño a los niños que he cuidado”, aseguró.

Por su parte, Aminta Delgado afirmó que estas técnicas las usa en su casa con su niña, Ianaminta Quintanilla, quien tiene hiperactividad. Sin embargo, no sabía los beneficios que pueden llegar a tener.

“Nosotros no sabíamos lo que estamos haciendo y saber que estaba haciendo algo que muchos van a aprender”, afirmó.

Delgado reveló que su hija no tiene un diagnostico hasta el momento, pero es una niña con excesiva energía que no puede canalizar.

A pesar de eso, indicó que no tratan de perder la paciencia, ya que es importante por el bienestar de su niña.

LOS PIPITOS

Marielis Rodríguez, coordinadora del proyecto de atención Unicef-Los Pipitos, afirmó que esta metodología viene a complementar lo que hacen con las familias para desarrollar capacidades para atender a niños con discapacidad.

“Esta capacitación nos viene a reforzar en lo que ya creíamos, que es la familia la que debe apropiarse de todos los conocimientos para promover el conocimiento de sus hijos”, indicó.

Los resultados de esta metodología indican que se debe trabajar en el vínculo e interacción, entre sus principales cuidadores y el niño.

“El curso nos viene a dar evidencia que refuerzan el trabajo que ya hacemos y que debemos multiplicar”, dijo.