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La sobreviviente de femicidio, Seylit Parrales, de 26 años, afirmó que está viviendo una pesadilla en su propia casa, lugar donde su expareja Yerol Álvarez, de 29 intentó arrebatarle la vida y por eso siente miedo de usar nuevamente un teléfono celular o ingresar a las redes sociales, porque por dichos medios conoció a quien intentó quitarle la vida.

La sobreviviente tampoco desea ver el video que circuló cuando este la atacó.

“Tengo miedo que (Yerol) le diga a alguien que se contacte conmigo o de volver a encontrarme en mi vida a alguien como él otra vez”, reveló Seylit.

La mujer tiene 15 días de haber sido dada de alta del hospital y a pesar de que manifiesta sentirse bien, cree que en cualquier momento volverá su verdugo o enviará a alguien a hacerle daño a ella, a sus hijos y demás familiares.

“Porque después de que me hizo esto (el ataque con una navaja) a mí, él (Yerol) me dijo que se lo iba a hacer a la niña y a mi mamá”, reveló Parrales.

“No sé si en su mente tendrá planeado mandar a alguien a hacerle algo a mis hijos. Tengo miedo”, expresó.

Levantan muro por seguridad

La familia de Seylit pretende la seguridad de la vivienda y que su hija se sienta un poco más tranquila, por lo cual decidieron construir un muro en el frente de la vivienda.

“A veces estoy comiendo y escucho que la puerta por donde se metió él (Yerol) se mueve o si suena algo de ese lado, yo me pongo nerviosa. Me imagino que viene otra vez”, expresó Seylit.

“Él me amenazaba por llamadas (telefónicas) y mensajes y me dijo que ya había pensado en meterme un cuchillo en la garganta. Con solo recordarlo me pongo nerviosa, por eso le digo a mi mamá que no me deje sola”, contó.

Organismos defensores de mujeres han manifestado su preocupación ante esta situación, pues las estadísticas indican que 96 mujeres han vivido violencia a manos de hombres entre enero y agosto en Nicaragua, 44 de estas han muerto y 52 han sido víctimas de femicidio frustrado.

“Es un drama muy fuerte para la vida de ella (Seylit), sus hijos y de todos los que están alrededor de ella. Claro que es más duro para quien lo vivió en carne propia y para los hijos que fueron testigos”, comentó Eveling Flores, de la Red de Mujeres contra la Violencia.

Agregó que este trauma lo viven todas las mujeres que han sobrevivido a un femicidio. La mayoría de estas víctimas, manifiesta, han denunciado ante las autoridades los distintos tipos de violencias con anticipación al ataque.

Dicho proceso debe de enfrentarse con un seguimiento especializado, recomendó Flores.