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Madrid / El País 

Han pasado 10 meses del accidente que le iba a dejar sin manos para toda la vida. Un hombre de 29 años cayó accidentalmente a las vías del Cercanías, en Villaverde (Madrid), en agosto pasado, y quedó atrapado por las ruedas del tren.

Era de noche, pasadas las diez. Los sanitarios del Samur que le atendieron escribieron en su informe: estado ‘grave’ y ‘amputación de ambas manos’. Lo trasladaron al Hospital 12 de Octubre, donde un equipo de 15 personas --cirujanos plásticos, anestesistas, traumatólogos, enfermeros-- le operó de urgencia a la una de la madrugada. Iban a intentar salvarle una mano mediante un procedimiento infrecuente: reimplantando parte de la derecha en la izquierda.

Pasados 10 meses, el hombre puede usar el móvil, beber por sí mismo y sujetar objetos, como un bolígrafo. El reto, ahora, es escribir, explicó el lunes el cirujano plástico Antonio Díaz Gutiérrez, coordinador del equipo que realizó la intervención. Se trata del primer reimplante inverso agudo de mano --éste es el nombre técnico-- que se lleva a cabo en España y el quinto en el mundo (uno en China, dos en Estados Unidos y el último en Turquía). Lo que hace especial la operación es que se realizó sobre la marcha, sin estar programada. Los médicos sólo disponían de seis horas para intentar el reimplante.

El hombre llegó al hospital con la mano izquierda prácticamente destrozada. Sólo conservaba el pulgar. La derecha, aunque seccionada desde el antebrazo, estaba completa. Así que los cirujanos decidieron reconstruir la mano izquierda con parte de la derecha (palma y cuatro dedos, descartando el pulgar).

Trabajo de ingeniería médica

La intervención se prolongó durante toda la madrugada, casi ocho horas, y se hizo en cuatro fases. Primero se reconstruyeron los huesos; después, las venas y arterias; en tercer lugar, los tendones y, finalmente, los nervios.

Al reimplantar parte de la mano derecha en la izquierda, los dedos quedaron situados al revés, es decir, que el meñique pasó a ocupar la posición del índice, y viceversa. Díaz Gutiérrez explicó que era imposible reimplantar la mano derecha seccionada en el antebrazo derecho, porque en el accidente se habían perdido casi 15 centímetros de tejidos y eso impedía recuperar el movimiento de los dedos.

Los cirujanos volvieron a intervenir al hombre hace mes y medio. Mediante una remodelación ósea y de los tendones consiguieron mejorar su capacidad prensil y el aspecto estético de la mano, en la que el nuevo dedo índice es mucho más pequeño de lo normal. ‘Le acortamos los huesos metacarpianos y les dimos rotación para que los dedos mejoraran su orientación, porque estaban al revés’, explicó Díaz Gutiérrez.

Al paciente todavía le queda mucha rehabilitación por delante --unos dos años--, aunque ya ha recuperado la funcionalidad básica de la mano. Realiza movimientos de presión y pinza, lo que le permite agarrar objetos y desenvolverse en muchas tareas cotidianas.

El paciente, aseguró el cirujano, está ‘muy motivado’ para hacer la rehabilitación. ‘Si este procedimiento urgente no se hubiera llevado a cabo, hoy presentaría amputación de ambas manos’, subrayó Díaz Gutiérrez.

La misma operación, aunque de forma programada, se hizo recientemente en Valencia.