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M. L. F.,
Barcelona /El País

Por primera vez en el mundo, la Fundación Puigvert de Barcelona ha trasplantado con éxito un riñón por laparoscopia a una mujer de unos treinta años que sufría una insuficiencia renal crónica. La paciente fue dada de alta hace tres semanas.

El riñón provenía de un donante vivo, su marido. Para ponerle el órgano los médicos practicaron una incisión de apenas 7 centímetros en la parte superior del pubis, como si se tratase de una cesárea. En las intervenciones habituales, la herida alcanza entre 15 y 20 centímetros, y abarca una franja situada entre la cadera y la cintura.

“Se trata de una cirugía mínimamente invasiva, que reduce el dolor postoperatorio, requiere menos medicación y la recuperación es más rápida”, explicó Antonio Rosales, coordinador del equipo quirúrgico.

La mujer permaneció ingresada durante dos semanas, lo mismo que en un trasplante convencional, aunque se recuperó antes. “Es un tiempo igualmente necesario para ajustar la medicación con inmunosupresores. En un futuro, esperamos reducir también el tiempo de ingreso”, precisó el especialista.

La Fundación Puigvert ya ha practicado una segunda intervención a otra mujer de 50 años, aún ingresada. De momento, los candidatos son personas en fase de prediálisis y delgadas, aunque en un futuro se espera ampliarlo.