• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Un grupo de médicos exiliados en Costa Rica solicitó este domingo “más colaboración” de la comunidad internacional, para seguir dando atención a nicaragüenses refugiados en ese país.

En total, son 20 médicos y 28 estudiantes de medicina y carreras afines, quienes se unieron desde agosto del año pasado para dar atención a los refugiados nicaragüenses.

Se hacen llamar Asociación de la Unidad Médica Nicaragüense en el Exilio y atienden a los refugiados únicamente los sábados, un promedio de 100 personas en cada día.

El cirujano Óscar González Arreaza explicó que estas atenciones solo las realizan los sábados, porque dependen de médicos nicas colegiados en Costa Rica.

“Nosotros no estamos colegiados, por lo que dependemos de los médicos colegiados para que ellos estén al frente de la jornada y ellos solo pueden los sábados”, agregó.

Nahúm Olivas, estudiante de medicina de tercer año. Cortesía/END

Enfermedades

Las enfermedades más recurrentes por las que los nicaragüenses buscan la atención de este grupo de médicos son causadas por secuelas o traumas, afirmó González.

“Hemos tenido muchos casos que son secuelas o traumas de todos los eventos desde abril (2018). Algunos tienen lesiones en los nervios, columnas y manos. Hay muchos pacientes con situaciones de estrés que les produce insomnio, muchos tienen trastornos de insomnio crónico, que son secuelas de un estrés postraumático”, detalló el cirujano.

Agregó que también han registrado casos de mujeres que sufrieron abusos en las cárceles de Nicaragua, personas que tuvieron algún accidente y adultos y niños con enfermedades comunes, como las respiratorias y parasitosis.

Pocos recursos

González señaló que parte de sus limitaciones para dar una atención completa a los nicaragüenses son la falta de instrumentos e insumos médicos y medicinas, en especial antibióticos, analgésicos y materiales de reposición periódica.

El médico lamentó que “la comunidad internacional nos ha ignorado; es cierto que en Costa Rica se nos abrieron las puertas para tener un lugar donde respirar, pero todo lo demás se nos ha negado o dificultado. En Costa Rica es difícil encontrar trabajo, educación o atención en salud. Los refugiados difícilmente tienen acceso a las necesidades básicas para vivir, no las tenemos”.

“Hemos buscado apoyo con organizaciones como Acnur (Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados), pero de Acnur hemos recibido muy poca ayuda. Otros que nos han ayudado son los de S.O.S., que nos han dado algunas cosas, la diáspora en San Francisco y en Florida, pero la demanda es permanente y nuestros recursos son pocos para ayudar a los nicas que demandan atención en salud”, dijo González, quien tiene 17 años de ejercer como cirujano.

González relató que se exilió el 25 de junio de 2018, al ser amenazado y hostigado en el Hospital Solidaridad, donde laboraba para el Estado de Nicaragua.

Médicos y estudiantes de Medicina exiliados atienden a sus compatriotas refugiados en Costa Rica. Cortesía/END

“Decidí irme de Nicaragua por el acoso laboral, por amenazas que me hicieron con mis hijos, que son universitarios; ambos estudiaban la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería, entonces. El que ellos fueran activos en las protestas y que yo haya participado de brigadas médicas que atendían a los manifestantes fue el principal elemento para que dirigieran un acoso laboral y las amenazas en mi contra y de mis hijos”, afirmó el cirujano.

Un estudiante

Nahúm Olivas, de 20 años, es estudiante de medicina de tercer año de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) y desde hace un mes está brindando atención con este grupo de médicos en Costa Rica.

“Lo que me anima cada sábado para dar atención gratuita es la necesidad que vive mi pueblo aquí en Costa Rica. He podido ver las ansias que tienen de ser atendidos y las urgencias de salud que presentan; además, hemos visto que hay una desatención de parte del sistema de salud de este país, la inconciencia que se tiene es tan grande que las personas llegan a las unidades de salud y no son atendidos, cuando en teoría tenemos derecho básico a la atención en salud y educación”, aseguró Olivas.

Dijo que las universidades de Costa Rica han puesto trabas a los universitarios nicaragüenses que buscan retomar sus estudios, sin comprender que en sus universidades de origen no les quieren entregar los certificados de notas.

“Los universitarios tenemos una limitante muy grande, porque aquí (en Costa Rica) las universidades no nos quieren hacer convalidaciones de las asignaturas o hacernos un examen de nivelación, nada; entonces, tenemos que empezar de cero, pero yo no me voy a dar por vencido y voy a cumplir mi sueño de graduarme como médico y pretendo hacer el examen de ingreso en la UCR (Universidad de Costa Rica) y así retomar mis estudios, aunque me toque iniciar de nuevo”, declaró el joven.

Este grupo de médicos inició las consultas gratuitas en el parque La Merced y luego en el dispensario María Auxiliadora en San José, Costa Rica.

Las últimas cifras de Acnur revelan que en Costa Rica hay más de 80,000 nicaragüenses buscando refugio o asilo.