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Ante la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde el 18 de abril de 2018, que afectó la actividad económica, especialmente el turismo, la creación de huertos familiares está resolviendo, en parte, la necesidad de hortalizas, frutas y verduras que por la distancia y falta de transporte llegan a las comunidades a precios inaccesibles, por ejemplo, en la población de Papaturro, en el departamento de Río San Juan.

Cebolla, tomate, chiltoma, zanahoria, camote, pepino, malanga, rábano, melón, orégano y ayotes recién cosechados forman parte de la dieta alimenticia que 32 familias de productores agrícolas de las comunidades de Papaturro están disfrutando gracias al apoyo de Amigos de la Tierra que administra el Centro Ecológico Los Guatuzos, en el municipio de San Carlos.

En este municipio, El Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos fue el primer Sitio Ramsar de Nicaragua por constituir un humedal con ecosistemas de gran diversidad biológica, reguladores del ciclo del agua y del clima y generadores de recursos hídricos, de mucha importancia para la conservación de aves, mamíferos, insectos y otros animales silvestres. Está ubicado en el suroeste del lago Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua.

En el patio trasero de su casa, en Pueblo Nuevo 2, Ana Julia Guido Saavedra ve con esperanza el crecimiento de las zanahorias, pepinos, chiltomas, malanga y yuca que sembró hace 3 meses y de las que en varias ocasiones ya ha cosechado para el consumo de su familia.

“Uno se defiende de comprar estos productos, porque a veces no hay dinero, la cebolla es escasa y uno tiene que ir a Upala, en Costa Rica, y lo mejor es cultivar uno mismo las cosas que necesita”, cuenta Guido.

Los huertos familiares producen alimentos sanos.Orlando Valenzuela/END

Explica que ella no conocía nada de hortalizas, pero Henry Murillo, del Centro Ecológico la invitó a participar en las capacitaciones y ahora está disfrutando de verduras y hortalizas frescas cosechadas en su propio huerto. Un experto les dio todos los conocimientos de cómo preparar la tierra y hacer germinar las semillas que les proporcionaron, para después hacer los almácigos y luego trasladar las plantitas a las “camas”, donde van a desarrollarse hasta dar frutos.

“Aquí tengo sembrado camote, cebolla, melón, yuca, culantro, orégano, chile dulce (chiltoma), pepino, mora, frijol ocre y piña. Para mi familia esto ha sido una mejoría en lo económico y para una dieta sana, porque no usamos químicos, todos son productos orgánicos”, sostiene doña Ana Julia.

Por su parte, María Barrera Palacios, 29 años, habitante de la zona central de Papaturro y dueña del huerto La Guaira, dijo que ella empezó a sembrar hortalizas en julio del año pasado y que a la fecha su familia ya ha probado almíbares de las papayas que crecen en el patio de la casa, así como malangas, pipianes, ayotes y hasta refrescos de hojas de jamaica.

En el huerto de esta joven señora, también hay muchas plantas de flores, las que según le explicaron, tienen un objetivo: “Estas plantitas de flores, las sembré para que atraiga mariposas y abejas, porque ellas ayudan en la polinización de las otras plantas y también tengo plantas que huelen feo, para alejar algunos insectos dañinos que pudren las frutas, las abono con abono orgánico de composta para que los productos sean sanos y nutritivos”.

Cerca del muelle de Papaturro, Verónica Sánchez dice que escuchó hablar a Óscar Bermúdez, director de Amigos de la Tierra sobre la importancia de los huertos familiares y le pidió que la incluyera en el proyecto, fue aceptada y un día de tantos empezó la aventura de cosechar sus propios alimentos.

“Cortó varios galones vacíos de aceite, los lavó con jabón, luego secó y consiguió tierra negra para hacer almácigos donde hizo germinar las semillas de culantro, tomate, cebolla, naranjo, melón, chile dulce, pepino y otras hortalizas de rápida producción que le dieron durante la capacitación en el centro ecológico”, sostuvo.

Este proyecto biointensivo beneficia a 32 productores, 26 de ellos mujeres y el resto hombres que recibieron capacitación de parte de técnicos en hortalizas. Orlando Valenzuela/END

“La meta que tengo es que en 3 meses ya vamos a estar cosechando nuevamente todos estos productos, espero levantar unos 200 pepinos y una buena cantidad de remolacha, cebolla y tomate, así no ando corriendo buscando una chiltoma, hoja de culantro o un tomate. Esto es algo nuevo para mí, creo que me ha servido de mucho, hasta ahora he cosechado tres veces y espero seguir cultivando mis propios productos”, señalo Sánchez.

Henry Murillo, responsable del huerto del Centro Ecológico Los Guatuzos, explicó que este proyecto fue financiado por Amigos de la Tierra para ayudar a los productores agrícolas a elevar la calidad de vida a través del consumo de alimentos sanos, producidos con abono orgánico, libre de fertilizantes tóxicos y, sobre todo, producidos por los mismos comunitarios.

Este proyecto biointensivo beneficia a 32 productores, 26 de ellos mujeres y el resto hombres que recibieron capacitación de parte de técnicos en hortalizas para que se ayude la familia y “si hay una sobreproducción de algunos productos, la puedan comercializar internamente y así obtener nuevos ingresos”, concluyó Murillo.