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Entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes llovió en dos horas el equivalente a tres días, afirmaron los especialistas del Centro Humboltd, en un análisis que realizaron de las fuertes precipitaciones que dejaron daños en Managua por desborde de cauces, destrucción en calles y anegación de casas.

Lester Morales, oficial de Cambio Climático, afirmó que el acumulado de lluvia fue extremo, pues el pluviómetro que tienen instalado en Managua registró 77 milímetros.

Morales precisó que lo normal que debe caer es de 10 a 39 milímetros y cuando supera los 40, son lluvias extremas.

Los expertos recomiendan a la población tener precaución, ya que no se descartan que vuelva ocurrir otro aguacero similar. Foto: Jorge Ortega/END

En Occidente se registraron acumulados de 70 milímetros y en Carazo una estación reportó hasta 90.

Por su parte, Mario Montoya, también del Centro Humboltd, indicó que estos aguaceros fueron provocados por una onda tropical que ingresó al país entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes.

En promedió, la lluvia fue descargada en aproximadamente dos horas, señaló Montoya.

MÁS FUERTE EN EL PACÍFICO

Las principales zonas donde ocurrió el aguacero fue en el Occidente y el Pacífico central. Montoya indicó que las lluvias fueron extremadamente fuertes. En la región central fueron moderadas.

Los expertos recomiendan a la población tener precaución, ya que no se descartan que vuelva ocurrir otro aguacero similar. Foto: Jorge Ortega/END

Pará este viernes se espera que continúen las lluvias. Los expertos recomiendan a la población tener precaución, ya que no se descartan que vuelva ocurrir otro aguacero similar.

Sobre las fuertes corrientes y la gran cantidad de sedimento que amaneció este viernes en las calle de Managua, los expertos mencionan que eso se debe a que el desnivel de las zonas altas de la capital en relación a las bajas, es muy pronunciado.

Managua está ubicado a 30 metros sobre el nivel del mar, mientras que las montañas a más de 300. Además, el proceso de deforestación en las montañas de la capital y el exceso de basura, plástico principalmente, favorece a las inundaciones.