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Hoy viernes iniciaron las festividades religiosas más largas de Nicaragua en la ciudad de Masaya, en honor a San Jerónimo, el patrono de la ciudad.

Las celebraciones duran casi tres meses, pero desde la crisis de abril de 2018 se realizan en un ambiente más solemne. Este 2019, en comparación al año pasado, la imagen del patrono saldrá a las calles en su tradicional bajada, pero sin pólvora. Además, se ha cancelado el tradicional palo lucio.

El padre José Antonio Espinoza expresó en una entrevista para El Nuevo Diario que la situación que vive Nicaragua no permite que se continúen realizando celebraciones con alto grado de ruido, ya que se vive ambiente de pobreza, acecho, encarcelamiento y temor.

De hecho, mientras se celebraba la misa, patrullas policiales se apostaron en las afueras de la iglesia San Jerónimo.

En los dos extremos del altar mayor se colocó una bandera de Nicaragua de grandes dimensiones junto a la amarillo con blanco de la iglesia católica.

Así como en las fiestas tradicionales de Managua, la mayordomía en Masaya es tomada por el cura párroco, José Antonio Espinoza, quien también lo fue el año pasado.

Nuevamente la policía rodeó una iglesia de Masaya. Orlando Valenzuela/END

"El señor cardenal nos ha pedido un ambiente de sobriedad de acuerdo al ambiente del país; el desempleo, la pobreza y todas estas cosas que nos encontramos", dijo el padre Espinoza a El Nuevo Diario antes de dar inicio con la eucaristía de apertura.

Todos los cambios son sabidos por el cardenal Leopoldo José Brenes, quien ha hecho el llamado a todos los nicaragüenses a que en este mes de septiembre se ponga en cada una de las oraciones comunitarias y personales la paz, justicia y democracia de Nicaragua, dijo el párroco.

Brenes pidió que se evite toda actividad que exponga la vida de los fieles y que la austeridad y recogimiento, se convierta en una ofrenda de comunicación con las familias de las personas que han fallecido, están detenidas o desaparecidas.

El padre Boanerges Carballo, quien presidió la eucaristía expresó que "hay que enriquecer el cultivo de la confianza con la cultura del encuentro, no se trata solo de tolerar al que es indigno, sino, de celebrar con magnanimidad nuestras diferencias expresándolas con libertad, con diálogo y con respeto. Acompañar a la comunidad ha sido el propósito de la iglesia, debemos ser espacio de libertad y fraternidad".

"En el nombre de Cristo y de su iglesia, el arzobispo Brenes quisiera invitarles, a apreciar, a cuidar, a conservar y enriquecer las festividades patronales como expresión de piedad popular", subrayó el religioso.