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Una lapa roja (Ara macao) de tres meses, es el primero de esta especie que nace en una incubadora en el Zoológico de Nicaragua. El novedoso hecho ocurrió el 10 de junio, pero hasta ahora el zoológico presentó la cría a la que bautizaron como Milagro.

Según Eduardo Sacasa, veterinario y miembro directivo del zoológico, este es el primer ejemplar que nace en incubadora, debido a que la madre, una lapa que mantienen en una finca de reproducción, puso tres huevos, de los cuales quebró dos.

“Antes que quebrara el tercero, se lo quité y lo metí a la incubadora”, afirmó Sacasa.

Indicó que tiene alrededor de seis parejas de lapas y que las que son primerizas, en algunas ocasiones quiebran los huevos al entrar y salir del nido.

Milagro permaneció en la incubadora aproximadamente 21 días, lo que generalmente dura este proceso en las aves como las lapas. Al momento que nació, tuvo que ayudarla a salir del huevo, ya que al nacer, su pico no es suficiente para romper el cascarón.

El huevo del que nació Milagro fue puesto en incubadora de huevos para gallinas, ya que no cuentan con una especial para esta especie de ave.

Una lapa nacida en cautiverio es más fácil de capturar, afirmó Eduardo Sacasa, director del Zoolótico Nacional. NAYIRA VALENZUELA/END

“Ahí estaba junto con los huevos de faisán, gallinas y otras especies de aves”, subrayó.

Ahora con tres meses, Milagro acostumbra a agitar sus alas a manera de ejercicio, ya que en la naturaleza, a la edad que tiene, se mantiene en su nido, porque aún no puede volar.

En su cola posee varios cañones de plumas, es decir, plumas que recién le ha salido y que está desarrollando.

20 NACIDAS EN 15 AÑOS

Además de Milagro, Sacasa afirmó que este año han nacido cinco lapas rojas y que tiene aproximadamente 15 años reproduciendo esta especie de ave, período en el cual han nacido 20.

Estos ejemplares se mantienen en una finca de crianza y reproducción ubicada en el municipio de Diriomo, en el departamento de Granada.

Sacasa precisó que las lapas, para poder reproducirse, deben pasar emparejadas al menos 7 años.

De igual forma, las lapas rojas son monógamas, es decir, solo tienen una pareja en toda su vida. Esta condición hace muy vulnerable las poblaciones de este tipo de aves.

Milagro tiene tres opciones; o la llevan al centro de Diriomo, la trasladan al municipio de Cárdenas, en Rivas, donde tienen un área de reproducción de lora o la deja en el zoológico, precisó Sacasa.

El veterinario descartó dejarla libre, ya que ha tenido malas experiencias liberando loras.

“Liberé algunas hace tres años en la zona de Cárdenas, agarraron una pareja que estaba anillada. Denuncié al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) al hombre que se las había llevado y cuando llegó el Marena, el hombre se las llevó a otro lado y se perdió el rastro”, relató.

“Mientras no haya seguridad de que va a haber completo orden y seguridad, es difícil liberar a Milagro”, señaló Sacasa, quien agregó que una lapa nacida en cautiverio es más fácil de capturar.

Por una lapa roja, lo cazadores pueden cobrar hasta 700 dólares, según el director del zoológico.

Al nacer, Milagro pesó 24 gramos, actualmente pesa más de 1,000 gramos y debe darle una comida especial para aves cada cuatro horas.

“Es difícil criar lapas a mano, día y noche tener que darle comida”, aseguró.

TAMBIÉN LORAS

Además de las lapas rojas, Sacasa precisó que han nacido nueve loras nuca amarilla en el centro de Cárdenas.

“Lamentablemente en el mercado Oriental se ven canastos llenos de loras y en las carreteras”, apuntó.

Sacasa reveló que no ha podido reproducir en cautiverio cuatro parejas de lapas verdes, lo que le preocupa, ya que al igual que la roja, también está desapareciendo de los bosques. Detalló que las lapas verdes se aparean pero no ponen huevos.

Milagro nació en una incubadora para gallinas y otras aves que tienen en el Zoológico Nacional. NAYIRA VALENZUELA/END

Según la Lista Roja de Especies Vertebradas en Peligro de Extinción de Nicaragua, avalada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), las lapas rojas y verdes prácticamente han desaparecido en el Pacífico y Centro de Nicaragua.

Los únicos lugares donde aun posiblemente estén distribuidas son los bosques de las reservas naturales de Bosawás e Indio Maíz, en la Costa Caribe Norte y Sur y Río San Juan. El número de especímenes no es determinado para ambas especies de aves.

La UICN reconoce a nivel mundial que la lapa verde está en peligro de extinción y que la roja en un estado de preocupación menor.

Sin embargo, la extracción de estas aves aún continúa. De acuerdo con Sacasa, hace un mes una persona llegó con una pareja de lapas verdes que habían sido sacadas de su hábitat natural en Río San Juan.

Indicó que el hombre que las llevó, le aseguró que se las había comprado a otro sujeto.

“Me aseguró que solo las compró para no verlas encerradas”, afirmó.