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La ampliación de la pista Juan Pablo II, que abarca 9.6 kilómetros de extensión, eliminaría unos 1,800 árboles, estimó el biólogo ambiental Julio Sánchez, quien sugirió reubicarlos en algunas zonas de la vía.

Solo en la primera etapa del proyecto, que abarca 2.6 kilómetros, que afectará 315 propiedades, la municipalidad deberá eliminar al menos 450 árboles de todo tipo, por lo que se necesita tomar medidas ambientales para reducir el impacto.

Sánchez señaló que es lamentable la pérdida de tal cantidad de árboles en la zona, lo cual implicará un ligero cambio en el microclima de toda la vía.

La primera etapa de la ampliación abarca desde el paso a desnivel del 7 sur hasta el semáforo del barrio René Cisneros, a la altura de la antigua plaza Julio Martínez.

Entre los tipos árboles que serán afectados están; eucalipto, mangos, acacia, chilamate, hasta acetuno, entre otros.

Los árboles están sembrados en gran parte de la pista Juan Pablo II, pero serán eliminados con la ampliación. Isidro Hernández /END

El especialista explicó que los árboles tienen gran importancia, en especial en zonas de tráfico concurrido, pues no sólo producen oxígeno, sino que también absorben la contaminación expedida por los motores vehiculares, a la vez que filtran las partículas contaminantes del aire, atrapándolas en sus hojas y corteza, algo que con la desaparición de la cobertura verde ya no ocurrirá.

“También es necesario saber que, para garantizar la calidad del aire a una persona, se necesitan 22 árboles”, comentó Sánchez.

Esto significa que con la desaparición de estos 450 árboles se reducirá la calidad del aire que antes se producía para un equivalente de 200 personas.

Destacó que, contrario a hacer desaparece árboles en una zona tan transitada como la pista Juan Pablo II, lo que se necesita es mayor cantidad de cobertura vegetal.

“No sé cómo está la evaluación para este tipo de infraestructuras, pero regularmente lo que hacen es reforestar y el defecto de esto es que nunca se da seguimiento a estas matas (que terminan secándose). Tampoco se hace la selección más adecuada y siembran cualquier cantidad de especies en cualquier lugar, pero cada especie tiene su propio ecosistema”, explicó el especialista.

Agregó que lamentablemente si estos árboles desaparecen, en la zona habrá más calor, incremento de contaminación vehicular, así como una alteración de lo que llamamos microclima en esa área.

La ampliación de la pista Juan Pablo II abarcará 9.6 kilómetros. Archivo/END

Entre los puntos afectados por las ampliaciones de vías están la pista Solidaridad, que abarca del cruce de Rubenia hasta el mercado Roberto Huembes, además de los pasos a desnivel de Las Piedrecitas y 7 Sur.

En el caso de la pista Solidaridad, los árboles fueron extraídos pero enviados al parque campestre al frente del Paseo Xolotlán, por lo que el jardín bajo el paso a desnivel no equivale a la pérdida.

Igualmente, en el trayecto Las Piedrecitas -7 Sur, en la parte central, antes de la subida del puente, lo que hay son trozos de grama artificial.

El biólogo dijo que los proyectos de infraestructura son necesarios para la movilidad dentro de la ciudad y las obras grises no tienen que ser enemigos del medioambiente, por el contrario la tendencia a nivel mundial es que las obras de infraestructura se adapten y confluyan con el entorno ambiental.

“Mi recomendación es que lo ideal es no eliminar los árboles, sino que los trasladen y reubiquen en las cercanías o que sean parte de las obras, para mantener las condiciones de la zona”, dijo

En los objetivos de desarrollo sostenible se están promoviendo las ciudades verdes y ambientalmente sostenibles, por lo que no se puede construir y deteriorar el ambiente, afirmó Sánchez.

Deforestación, grave problema

Para Denis Meléndez, de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo, la deforestación es un grave problema de la ciudad, por las escorrentías y el exceso de calor.

Especialistas en Medioambiente proponen buscar espacio para los árboles en la pista Juan Pablo II ampliada. Archivo/END

Además, está el desborde de los cauces y las inundaciones de Managua. Esto porque cada día la ciudad está más impermeabilizada y los árboles han desaparecido, en especial en la zona alta, por lo cual no hay nada que detenga las escorrentías.

La concejal Ileana García, jefa de bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), dijo que es una lástima que parte de la obra se lleve todo el parqueo del Centro Cívico, y con esto el centenar de árboles que en estos momentos reducen el golpe de los rayos solares y proveen de frescura a los alrededores.

García señaló que el proyecto de la Alcaldía de Managua es necesario para la ciudad capital, cuyas vías principales no dan abasto para la cantidad de tráfico vehicular, pero considera que también es necesario exigir que en estas obras se implementen acciones que reduzcan el impacto ambiental.

Según los datos de la Alcaldía de Managua, por la pista Juan Pablo II transitan diariamente 62 mil vehículos.

La obra ampliará 60 metros el derecho de vía en 9.6 kilómetros, desde el 7 Sur hasta la Carretera Norte, pasando de cuatro a ocho y 10 carriles en algunos tramos.