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La laguna de Tiscapa actualmente se encuentra cubierta por una sábana de desechos, principalmente plástico. Este cuerpo de agua recibe las aguas de un cauce que todos los años también le aporta sedimentos y un cantidad no precisada de desperdicios sólidos que se ven flotando.

Luego de las lluvias que han caído en los últimos días, la laguna ha quedado cubierta por capas flotantes de basura. La principal acumulación de desechos se ve en la caída del cauce.

En las costas del lago de Managua también se aprecia una fuerte cantidad de desperdicios de todo tipo. En la desembocadura del cauce del barrio Las Torres se aprecian muchos desechos que al final son arrastrados por las fuerza de las corrientes dentro del lago.

A criterio de Denis Meléndez, director de la Mesa Nacional para la Gestión del Riesgo (MNGR), siempre puede caer mucha agua en pocas horas sobre la capital, como ocurrió en 2017, cuando en el centro de la ciudad cayeron alrededor de 100 milímetros de lluvias, causando daños en las vías y arrastrando algunos autos.

Sin embargo, uno de los factores que favorecen al desastre, es la acumulación de basura, principalmente plástico.

A raíz de la fuerte lluvia que afectó Managua la madrugada del viernes 20 de septiembre, quedó una vez más en evidencia el grave problema que la capital enfrenta debido a la acumulación de basura en las calles y cauces.

Basura acumulada en una calle de Managua.Isidro Hernández/END

En la ciudad no se ha resuelto este problema, señaló Meléndez, debido a que la basura plástica indeseable, como las bolsas y el poroplast, material con el que se fabrican vasos y platos descartables, de uso masivo en los comedores y está por todo lados.

“Hay una cantidad impresionante e incalculable de este material que se arroja en las cunetas, en las calles y cuando llueve, las corrientes lo arrastran”, señaló.

Meléndez ejemplificó esta situación con lo que sucede en el cauce ubicado en los semáforos de El Dorado, donde todos los años se presentan problemas debido a la acumulación de desechos sólidos o basura.

Explicó que este cauce, que atraviesa barrios muy poblados al sureste de la capital, recibe una cantidad indeterminada de basura por parte de la población.

Dicho desperdicios son arrastrados desde la parte superior y al llegar a los puntos bajos, con una gran velocidad, se atascan en sectores angostos y provoca desbordes.

Tomando en cuenta la profundidad de este cauce, que el punto más hondo puede llegar a los 10 metros, el hecho de que el agua alcance la superficie es algo preocupante, señaló Meléndez.

Los centros de transferencia o popularmente conocidos como botaderos legales, muchas veces están a la par de un cauce, indicó el experto, quien mencionó el caso de los que están situados a la par del canal que pasa detrás del hospital Manolo Morales y cerca del mercado Roberto Huembes.

Según Meléndez, este cauce recibe una gran cantidad de basura de barrios aledaños.

“Tener botaderos legales autorizados, cercano a los cauces, significa la construcción de un escenario de riesgo”, subrayó.

Advirtió que con estos últimos acontecimientos de inundaciones, quedó más que evidenciado que un huracán o tormenta tropical causarían un daño inimaginable en la capital.

¿DE QUIÉN ES LA CULPA?

Para el docente y consultor en temáticas de medioambiente, Eduardo Mayorga, los desechos sólidos, principalmente los plásticos, andan por todos lados en la capital y en el país. Sin embargo, es complejo encontrar un solo culpable a este problema.

A su criterio, el exceso de plástico en las ciudades es un tema de interés económico, ya que es muy barato y se produce de forma masiva. Sin embargo, si se dejara de producir, la demanda de otras materias como el papel podría aumentar.

“Entonces también podría ser un tema de cambio de mentalidad de la gente y dejar de usar el plástico de forma exagerada, al pedir muchas bolsas plásticas en el mercado o supermercado”, recomendó el experto.

Mayorga resaltó que para frenar el problema con los desechos sólidos como el plástico y poroplast, también debe haber un cambio en el modelo de producción y consumo.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2018 expresó que en países en desarrollo como Nicaragua, existe una paradoja, entre más desarrollo más residuos se generan, principalmente el plástico.

Un tercio de todos los residuos urbanos en América Latina y el Caribe terminan en basurales a cielo abierto o el medio ambiente, algo que afecta la salud de los propios habitantes, señala la ONU.

Cada habitante de América Latina genera aproximadamente 1 kilo de basura al día, es decir 2.2 libras, por lo que el principal problema con los desechos sólidos en la región, es la gestión, es decir, separar la basura, reciclarla y ponerla en su lugar, según datos de Naciones Unidas.

A inicios de año, la Alcaldía de Managua informó que limpiaría 80 kilómetros de canaletas y tuberías en el sistema de drenaje, además, de los tragantes. Se había estimado extraer de las 24 micropresas 95,849 metros cúbicos de desechos.

Mayorga resaltó que para frenar el problema con los desechos sólidos como el plástico y poroplast, también debe haber un cambio en el modelo de producción y consumo.Archivo/END

La limpieza de cauces revestidos abarca 65.6 kilómetros de los que se extraerían 6,382 toneladas de tierra y basura. El plan también cubre la limpieza de 15 kilómetros de cauces no revestidos.