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La cifra no deja margen de duda. En Nicaragua apenas 1 de cada 45 niñas obligadas a casarse o a una unión forzada logra llegar a la educación superior. El resto no sale del círculo de la pobreza y de la violencia, advierte la especialista Johana Chávez Alarcón.

Como coordinadora del proyecto de prevención de embarazos y matrimonios y asesora de género de Plan International Nicaragua, Chávez Alarcón está a cargo del estudio “Niñas Adolescentes en Matrimonios y Uniones Infantiles Tempranas y Forzadas en Nicaragua”, impulsado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

El análisis busca erradicar los matrimonios y uniones forzadas infantiles, que violentan los derechos de las niñas.

Chávez Alarcón explica que, según datos de las tres últimas encuestas nicaragüenses de Demografía y Salud (2001, 2006, 2011) se demostró que una de cada tres mujeres entre los 20 y 24 años de edad se unió antes de cumplir los 18.

“Niñas que se unieron o se casaron sin haber tenido relaciones antes dijeron que su primera relación sexual fue obligada”, alerta Chávez Alarcón.

¿Cuáles fueron las motivaciones para el estudio “Niñas Adolescentes en Matrimonios y Uniones Infantiles Tempranas y Forzadas en Nicaragua”?

Plan (Internacional) tiene un programa que se denomina “Arriba de los 18”, porque en el mundo hay niñas en matrimonio y teníamos que investigar cómo está América Latina y particularmente el caso de Nicaragua. Nos preocupa el matrimonio infantil y las uniones tempranas y forzadas, pero más nos preocupa que en otras regiones se ha reducido, pero en América Latina no.

¿Cómo está Nicaragua en cuanto a los matrimonios infantiles?

Nicaragua ocupa el segundo lugar a nivel de América Latina. El primer lugar lo lleva Brasil, junto con República Dominicana. Es una situación alarmante. Tradicionalmente ocurre que no vemos el matrimonio infantil como una problemática, sino que es una práctica normal. No nos escandaliza y no nos sorprende que una niña de 13 o 14 años se junte con una persona de mayor edad. Por eso no vemos el daño que implica en el cumplimiento de los derechos de una niña que entra en esta unión.

Explíqueme cómo se percibe esta situación entre las zonas urbanas y las rurales, principalmente en el Caribe nicaragüense.

La tendencia es de una naturalización de este problema en todo el país, tal como se está tomando con el embarazo (adolescente). Este tipo de matrimonio existe y desgraciadamente no nos asusta.

¿Cuáles son las causas de los matrimonios infantiles?

La pobreza. De acuerdo con lo que nosotros vimos en el estudio ocurre por condiciones de pobreza. Recordemos que Nicaragua es el segundo país con mayor nivel de pobreza en la región, solo superado por Haití (según el listado del Fondo Monetario Internacional 2019). Hay familias que siente que una niña se una o se case, por una parte es una boca menos para alimentar y por otra parte las mismas niñas sienten que encontrar un marido, especialmente uno mayor, creen que les va a proveer de lo que no tienen en su hogar. Algunas de estas muchachitas llegan a los matrimonios vírgenes, otras decían que porque ya perdieron la virginidad con su novio se iban a casar con él, pero otras dijeron que no, pues la pareja no prestaba las condiciones para huir de las malas condiciones de pobreza y esperaría a un señor que les pudieran proveer.

La especialista Johana Chávez Alarcón advierte que la sociedad nicaragüense ve como normal las uniones infantiles forzadas. Oscar Sánchez/END

¿Dónde queda el amor en estas uniones? ¿Existe?

Con los patrones de crianza en que se visualiza el amor como algo romántico y al hombre como un príncipe azul es ideal para rescatarla de las condiciones de pobreza, pero ellas después se encuentran que entre el entorno de su familia y el nuevo hogar al que llega, no son diferentes, porque regularmente viven en la misma condición de pobreza, el nivel de violencia se incrementa y ahora es una violencia de pareja (por las responsabilidades del rol en el hogar). Aquí la carga doméstica se les agudiza porque no están preparadas para asumir la administración de una casa, mientras tanto, se ven mucho más coartadas en el cumplimiento de sus derechos”.

¿Cómo son las condiciones para una niña o adolescente en la Costa Caribe? He conocido de casos que por costumbres en comunidades indígenas, una violación (el delito de sostener relaciones sexuales con una menor de edad) es pagada al padre de la niña mancillada, sino pues para salvar responsabilidades hacen que se casen con su violador.

En esa zona (el Caribe de Nicaragua) las condiciones son diferentes en cuanto a condiciones de pobreza, donde son mayores. Pero eso no significa que en las áreas urbanas no existan situaciones similares. Sabemos de intercambio de niñas por condiciones económicas, sí existen arreglos entre el papá o la mamá con el perpetrador de la violencia. También hay matrimonios arreglados en que ella ni siquiera sabe que la van a casar. En ambos lugares se da y ese es uno de los hallazgos que plasmamos en el estudio, porque ocurre en la zona del Pacífico como en el Atlántico. Quizá pueda ser más común, o visible, allá (en la Costa Caribe) que aquí (en el Pacífico)”.

A esta corta edad en niñas y adolescentes ¿cómo son las relaciones sexuales?

Otro hallazgo que encontramos fue que niñas que se unieron o se casaron sin haber tenido relaciones antes, dijeron que su primera relación sexual fue obligada. En el caso de las que ya habían sostenido relaciones sexuales, alegaron que ellas decidieron.

Johana Chávez Alarcón Oscar Sánchez/END

Eso nos marca que hay diferencia en la toma de decisiones cuando una niña entra al matrimonio y ya no es de ella la capacidad para decidir sobre su cuerpo. Eso da una pauta para establecer que esa unión no es satisfactoria.

Sobre los embarazos, se dice que muchas niñas terminan uniéndose por estar en cinta, como demanda de la responsabilidad paterna ¿Es cierto esto?

Lo interesante del estudio es que necesariamente la unión no se da por embarazo, sino por las condiciones sociales, por la violencia en el hogar (de la niña o adolescente) y el control (de los padres sobre la hija). Cuando llegan a la pubertad, comienza un enorme control sobre su cuerpo y su sexualidad, por lo que quieren huir, ya que (en zonas rurales) les impiden socializar y en ocasiones como tienen que caminar largas distancias para ir a estudiar, hay padres que hasta las sacan de las escuelas. Por eso muchas deciden irse (cuando tienen un novio) aunque no estén embarazadas.

¿Cuánta es la diferencia de embarazadas en matrimonios o uniones infantiles forzadas con las no embarazadas?

En el estudio nos encontramos con que hay más niñas esposas, que niñas madres. El 60.8% de adolescentes de 15 a 17 años, en el 2011 que fue la última Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (Endesa), ellas estaban en unión sin embarazo. Esto significa que la unión sin maternidad se ha incrementado en un 16.2% entre 1995 (cuatro de cada nueve niñas unidas no eran madres) y 2011 (tres de cada cinco). No está mal poner un alto a las niñas madres, pero también tenemos que ver la existencia de estas relaciones de parejas con menores de edad.

¿Este tipo de relaciones de qué otras maneras afecta a la niña o la adolescente?

Su acceso a la educación se ve limitado, el acceso a un empleo también se ve limitado porque el marido comienza a ejercer el control sobre ella. No se ven libres de crear su propia vida. Con el simple hecho de estar en unión o en matrimonio, automáticamente queda atrás porque no va a poder seguir estudiando, no va poder encontrarse con otras personas, reduce su socialización y no se le permitirá tener un empleo. Estamos afectando los derechos de esa niña. Las niñas que se unen o se casan sin hijos disminuye en un 2.7% en las áreas rurales, mientras en las urbanas es de 2.6%. Por otra parte, el inicio de las relaciones sexuales sin hijos disminuye la probabilidad de acceder a la educación superior en un 2%; mientras para las que son madres solteras se reduce a la mitad la probabilidad de ir a una universidad; así que solo 1 de cada 45 alcanza la educación superior.

Johana Chávez Alarcón. Oscar Sánchez/END

En el caso que tenga acceso para buscar trabajo ¿cuáles son las posibilidades?

Cuando una niña se une antes de los 18 años, se le reducen estas posibilidades y si logra uno regularmente (es) en el área de servicio, en el cual se reduce la probabilidad de tener prestaciones sociales, como seguridad social, atención médica o una jubilación.

¿De qué manera influye la educación formal en la niñez?

La escolaridad da posibilidad a las niñas y adolescentes de desarrollar planes de vida, se crea metas y visualiza a futuro para salir de las condiciones de pobreza, quedando atrás el matrimonio. Para eso hay que facilitar el acceso a la educación y a tener información”.

¿Cuáles son las recomendaciones para reducir estos índices de niñas y adolescentes en matrimonios infantiles?

Recordemos que este no es un problema de las niñas o solo de las mujeres, sino un problema de toda la sociedad. De lo contrario, nos involucramos en círculos de pobreza de los que no vamos a salir. Las recomendaciones es que volvamos a ver cómo está el cumplimiento de los derechos de la niñez para generar entornos de protección. Esta es tarea, no solo de las instituciones del Estado, sino de la sociedad en su conjunto. Debemos prestar las condiciones para que ellas puedan tener acceso a la escuela, a la educación superior, a tomar un método anticonceptivo, acceso a que tengan la opción de decidir si quieren o no tener relaciones sexuales; a decidir si quieren o no casarse; acceso a que ellas puedan tomar todas las decisiones que conciernen a su vida. Nuestra teoría es que si tienen todos esos accesos, van a postergar los matrimonios y las uniones.

¿Qué se necesita para hacer un cambio efectivo contra esta práctica?

Se necesita primero cambiar las normas de género, esas normas donde visualizamos diferente a las niñas, donde hay poca valoración para ellas, los patrones de ver a las niñas como un objeto, eso hay que cambiarlo desde la familia, pero también la legislación tiene que modificarse y ajustarse a salvaguardar los derechos de las niñas.

El análisis busca erradicar los matrimonios y uniones forzadas infantiles, que violentan los derechos de las niñas. Oscar Sánchez/END

¿Qué consideraciones tiene sobre los medios de comunicación y el tipo de programas que consume la niñez?

Cambien en la familia, es importante, pero también hay actitudes de reproducción, de lo que aprenden en los medios de comunicación y sus programas, donde muchas veces se aprende que la mujer es un objeto sexual, bajo el dominio masculino y lo que se refleja son niñas cosificadas. Se refuerza la imagen de la mujer que se casa por interés, de la mujer ama de casa que viene de los patrones de crianza, en eso están las telenovelas, muchas películas e inclusive, los videos musicales, que son un negocio lucrativo… pero ¿a qué precio? Esto perpetúa la pobreza. A nivel global hay que cambiar esos conceptos negativos. Para eso hay que trabajar con el Estado, con los medios de comunicación, con los docentes, los líderes comunitarios, los trabajadores de la salud, religiosos. Son factores claves para el cambio.

¿En qué período se hizo este estudio?

Fue en 8 países (por su mayor prevalencia) entre el 2017 y el 2018, en Nicaragua la muestra es un análisis cuantitativo que se implementó en El Viejo, departamento de Chinandega; Totogalpa y Telpaneca, de Madriz; San José de los Remates y Teustepe, en el departamento de Boaco; Puerto Cabezas, en el Caribe Norte; y Bluefields, en el Caribe Sur. En total participaron 300 personas y el levantado de información se hizo en 4 o 5 meses.