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Después de una semana de hechos de violencia por reclamos del precio de la libra de langosta, por fin se vuelve a respirar un clima de tranquilidad.

Ahora, los buzos podrán salir a buscar el pan de cada día después de su último viaje a finales de febrero, antes del inicio de la veda de la langosta.

En horas de la mañana, en una reunión convocada por las autoridades regionales, los empresarios realizaron una presentación de costos de operación a miembros del Consejo Pastoral, dejando claro que no es posible un reajuste en el precio que pagan a los buzos por cada libra de langosta que sacan del fondo del mar. El precio quedó, oficialmente, en 2.50 dólares.

Carlos Alemán, Presidente del Consejo Regional, explicó a los pastores que los empresarios el pasado sábado, después de los actos vandálicos provocados en las oficinas de Copescharle, habían decidido llevar a fondear sus embarcaciones a la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, no para trabajar, sino en busca de seguridad, y, de paso, cerrar la actividad pesquera en esta región.

Ante esta preocupación solicitaron una prórroga de tres días, hasta ayer lunes, para buscarle una solución al problema y evitar que más de tres mil personas queden desempleadas de forma directa, y más de diez mil de forma indirecta.

“Queremos que ustedes como pastores nos ayuden a ponerle fin a esta crisis, para que los buzos puedan salir a trabajar sin que se continúen presentando hechos de violencia”, dijo el presidente del Consejo Regional.

Para sentar posición y demostrar lo que había anunciado el secretario político del Frente Sandinista, Guillermo Espinoza, dirigió una marcha por las distintas calles de la ciudad, con la participación de los CPC y de empleados públicos, que gritaban consignas: “¡Fuera Wihta Tara! ¡No queremos Wihta Tara!”

En horas de la noche, los buzos que iban en las embarcaciones Hi Wea, Cap Leo y All Jone, gritaban de emoción desde los barcos, y decían: “¡Tómanos fotos y las sacas en el periódico, estamos alegres porque vamos a trabajar y nuestros hijos van a tener comida!”

Para evitar cualquier posible situación de violencia, el muelle fue custodiado por fuerzas especiales de la Policía y del Ejército de Nicaragua. También asistió a presenciar la salida de los buzos el director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca, Steadman Fagoth.