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Luego de haber dado a luz, Yesenia Lira Mora, de 21 años de edad y originaria del municipio de Rosita, perdió la vida en enero durante un parto de muchas complicaciones, convirtiéndose en la segunda víctima de mortalidad materna del 2019.

Cuando falleció Lira, el Gobierno en ese momento no reveló cuáles fueron las causas, pero según especialistas, las mujeres menores de 18 años y las originarias de comunidades rurales son las principales víctimas de las muertes maternas, al no contar con sistemas de salud adecuados antes y después del parto.

La primera víctima fue una chinandegana de 19 años, de la que el Gobierno no reveló su nombre.

Las parteras, aunque estén capa-citadas, a veces no cuentan con  medica- mentos o los equipos hospitala- rios que requiere una paciente, dice el ginecólogo Bismarck Somarriba. Archivo/END

A esas dos mujeres se suman otras 29 que cerraron sus ojos al intentar ser madres en lo que va del 2019.

En los meses de julio, agosto y la mitad de septiembre, se contabilizan 13 muertes maternas, sumadas a las 18 que perdieron la vida al intentar dar a luz en el primer semestre del año 2019.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud (Minsa), en el departamento de Jinotega es donde se ha reportado la mayor cantidad de casos de mortalidad materna.

En todo el 2018 Jinotega contabilizó 12 casos de muertes maternas, en lo que va de 2019 lleva tres, igualando las cifras de Puerto Cabezas y otras zonas del Caribe nicaragüense.

Escasa presencia de sistemas de salud

El ginecólogo Bismark Alberto Somarriba Martínez afirmó que las mujeres de las zonas rurales de Nicaragua son las más vulnerables cuando están embarazadas, por la escasa presencia de sistemas de salud de calidad.

“En Managua hay más hospitales, la gente acude más rápido. En las comunidades quienes atienden partos son las populares parteras, no el personal de salud. Puede que estén capacitadas, pero a veces llegan muy tarde; las mujeres son propensas a la mortalidad por todas las condiciones que están en el entorno de la paciente”, señaló el especialista.

Agregó que dificultades como hemorragias posparto, es una de las principales causas de muerte materna después del parto, cuando el útero se afloja y comienza a sangrar.

“La partera no tiene el medicamento para que el útero se vuelva a contraer o bien llegan pacientes con niños en malas posiciones o con las presiones arteriales fortísimas, por lo cual la paciente convulsiona y se muere”, explicó el especialista.

Esos elementos, según Somarriba, bien pueden atenderse a nivel de hospitales, pero en las comunidades rurales son universos que contribuyen a que los riesgos de mortalidad sean mayores.

Según el Boletín Epidemiológico del Minsa, en el 2018 la cifra de muertes maternas quedó en 37, siendo Chinandega, Boaco, Jinotega, Matagalpa y el Caribe, las zonas con más fallecimientos.

Las mujeres son más propensas a ser víctimas de la mortalidad materna, especificó que son las menores de 18 años. Orlando Valenzuela/END

En lo que va del año no aparece Managua con registro de mortalidad materna, sin embargo, en 2018 fallecieron tres mujeres después del parto en las salas de los hospitales.

“La mortalidad materna debe prevenirse desde el sima de prevención durante el control prenatal”, dijo el ginecólogo Martínez.

Otras causas

El Ministerio de Salud, en el mapa de mortalidad, indica que las principales causas aluden a hemorragias, causas obstétricas indirectas; es decir muertes a causa de una enfermedad existente desde antes del embarazo, como enfermedades del corazón, diabetes, enfermedades infecciosas y del sistema digestivo; embolias de líquido amniótico y rupturas del útero durante el parto.

“La embolia de líquido amniótico es una muerte inevitable que ocurre en el momento del parto y eso le puede pasar a cualquier paciente, eso es inevitable”, dijo Somarriba.

Mencionó la existencia de pacientes hipertensas, con las que hay que tener mucho cuidado y tratarlas con regularidad.

as zonas rurales de Nicaragua son las más vulnerables cuando están embarazadas. Archivo/END

“A las hipertensas, algunas pacientes que son diabéticas y son obesas, por ejemplo, si no le das seguimiento, se te va a complicar en cualquier momento del embarazo. Con esas muertes que están sucediendo habría que ver si las pacientes acuden con regularidad al centro de salud”, indicó.

De alto riesgo

También expresó que una embarazada adolescente tiene que estar completamente vigilada por los elementos de riesgo que esto implica, sumado a los nueve controles prenatales que debe tener una embarazada antes del parto para prevenir cualquier inconveniente.

“Hay que evaluar la cantidad de controles prenatales que se ha hecho una paciente para poder valorar cuáles fueron los elementos que contribuyeron a que falleciera. Los controles son mensuales y unos cuatro ultrasonidos”, dijo Bismark Somarriba, quien lleva 19 años en la especialidad médica.

La primera víctima fue una chinandegana de 19 años, de la que el Gobierno no reveló su nombre. Archivo/END

Al consultársele al especialista sobre las escalas de edades en las que las mujeres son más propensas a ser víctimas de la mortalidad materna, especificó que son las menores de 18 años.

“Antes las del grupo de menores de 18 años eran las que tenían alto riesgo. Hoy estamos cubriendo a las menores de 15 años. No sabemos si esas chavalas tienen un embarazo no deseado, las atañe el estrés, hay que ver la calidad de vida, alimentación. Todo eso condiciona a que un embarazo se vuelva de alto riesgo”, precisó.