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El Poder Judicial está experimentando desde hace tres años un proceso de Desconcentración Administrativa, cuyo objetivo esencial es mejorar el servicio administrativo, y, por ende, mejorar la administración de la justicia, informó Róger Espinoza, Secretario General de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

Espinoza detalló que en este momento el proyecto de desconcentración se encuentra en un proceso de análisis, evaluación y validación, y que posiblemente en los próximos días sea conocido y evaluado por la Comisión de Administración y Carrera Judicial, y por la Corte en pleno.

Agregó que la visión que se persigue con este proceso es desconcentrar el nivel central y trasladar la operatividad administrativa y financiera hacia las Delegaciones Departamentales para brindar un servicio de calidad a los usuarios, tanto externos como internos.

“Nuestra propia realidad” --dijo Espinoza-- “nos impuso este proceso de desconcentración. Recordó que desde 2003 iniciaron una reingeniería en la Secretaría General Administrativa, encaminada a mejorar la gestión administrativa, pero que la misma significó mejorar el aparato del nivel central, además implicó desatender el resto del país.

Otro elemento que motivó a llevar a cabo este proceso en el Poder Judicial, fue el desafío planteado en 2005, ya que en cumplimiento de la Ley 550 --Ley de Administración Financiera para todo el Estado--, todas las dependencias judiciales y administrativas tenían que elaborar su plan anual. “Sin embargo” --acotó-- “nos dimos cuenta de que con las estructuras existentes no estábamos en capacidad de responder a ese desafío. “Por tanto”, dijo, “esa situación no podía continuar así”.

El problema, expresó, es que las delegaciones administrativas existentes en ese momento en todo el país estaban constituidas como simples “pasapapeles”, ya que sólo se limitaban a traer y llevar papeles del nivel central al territorio o viceversa, pero no podían resolver los problemas en el territorio.

Esa situación, señaló Espinoza, era debido a que las delegaciones no contaban con recursos --ni materiales, ni financieros ni de recursos humanos.

“Esa realidad motivó que a inicios de 2006 presentáramos la propuesta de la desconcentración administrativa, y en este momento nos encontramos abocados a un proceso de análisis, evaluación y validación”, manifestó.