•  |
  •  |
  • END

TEGUCIGALPA/AFP

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se debate en soledad en el palacio presidencial ante la crisis política que generó su decisión de convocar a una consulta popular con miras a reformar la Constitución, que lo mantiene enfrentado al resto de los poderes del Estado.

Su proyecto de reformar la Constitución para permitir la elección presidencial y la convocatoria para mañana domingo de una consulta popular, pese a que esta figura no existe en la Carta Magna, han terminado de dilapidar su escaso capital político que le ha impedido, entre otras cosas, aprobar los presupuestos de este año.

Zelaya quiere obtener la luz verde en la consulta popular para realizar un referéndum, que coincidiría con las elecciones generales del 29 de noviembre, en el que la población decidiría el establecimiento de una Asamblea Constituyente.

Perdió respaldo de su partido

El giro político a la izquierda de este hijo de la oligarquía local, apasionado de los caballos y los sombreros de ranchero, que llevó a Honduras a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), de su homólogo venezolano Hugo Chávez, lo ha llevado a una ruptura prácticamente total con los miembros de su formación, el Partido Liberal (PL, derecha), que con 62 diputados es la principal fuerza del Congreso.

"Zelaya ya no tiene ningún respaldo. Ha perdido fuerza", sentenció a la AFP Juan Ramón Martínez, ex candidato presidencial y analista político.

Para Martínez, esta "soledad" quedó en evidencia el jueves con la "expresión desesperada" de forzar los portones de la base aérea militar, con el fin de recoger el material electoral para la consulta de mañana domingo, que le llegó en aviones procedentes de Venezuela.

El último golpe lo recibió de las Fuerzas Armadas y de su fiel amigo, el ministro de Defensa, Edmundo Orellana, quien en solidaridad por la destitución por el presidente --el miércoles-- del jefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Vásquez, presentó su dimisión.

Todos en contra de consulta

Tanto las Fuerzas Armadas, que amparándose en la ilegalidad de la consulta popular no quisieron acatar la orden presidencial de repartir el material, como el Tribunal Superior de Justicia, la Fiscalía, el Tribunal Supremo de Elecciones, el Congreso y la Iglesia Católica, están en contra de la consulta.

El Congreso creó una comisión especial para estudiar la conducta del presidente, posponiendo sus planes iniciales de inhabilitarlo.

"Hemos hecho los esfuerzos para no romper el orden constitucional y evitar un golpe de Estado", reconoció después Roberto Micheletti, del mismo partido de Zelaya y uno de sus más acérrimos enemigos políticos.

Sin embargo, el presidente dijo ayer que el proyecto del Congreso no cuajó porque los militares, que están apostados defendiendo las instituciones, no estaban de acuerdo con dicha inhabilitación.

Zelaya anunció que "va a dar las órdenes" para que los militares se retiren a los cuarteles, pues según él, "están intimidando a la población" con sus cascos y sus fusiles.

"Los militares han demostrado más madurez que la clase política, que son bastante irresponsables todos", declaró a la AFP un diplomático acreditado en Tegucigalpa que pidió el anonimato.

A Zelaya sólo le queda el apoyo de organizaciones sociales y de algunos sectores de izquierda, que son los que le han ayudado a distribuir el material electoral por todos los rincones del país para la consulta de mañana domingo.

Mientras, la comunidad internacional hizo un llamado al respeto tanto a la ley como a las instituciones democráticas en Honduras.

Comisión legislativa decidirá su suerte

El Congreso Nacional --con respaldo de las cuatro bancadas-- aprobó la noche del jueves crear una comisión especial para investigar la actuación del presidente, por ignorar los fallos de las instancias jurisdiccionales y violentar el Estado de Derecho.

Varias fuentes confirmaron que en la sesión extraordinaria se barajó la posibilidad de inhabilitar a Zelaya y que el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, asumiera la presidencia. "Hemos hecho los esfuerzos para no romper el orden constitucional y evitar un golpe de Estado", reconoció después Micheletti.

"Las dos bancadas de los partidos Liberal (oficialista) y Nacional (opositor) estaban decididas a declarar inhabilitado al presidente, pero recibieron llamadas no sé de quién y desistieron. Pero ése era el plan", afirmó la diputada del izquierdista partido Unificación Democrática (UD), Doris Gutiérrez, a la AFP.

"El plan era que, al declararse inhabilitado a Zelaya, Micheletti iba a asumir la presidencia y ya estaban repartiendo otros cargos", agregó.

¿Llamó la OEA?

En el hemiciclo legislativo circularon varias versiones respecto a la frustración de los planes, "como llamadas de la OEA, de la misma secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, del presidente del Partido Nacional, Porfirio Lobo. Ya uno no hallaba qué creer", dijo.

El Consejo Permanente de la OEA convocó ayer a una sesión extraordinaria sobre la crisis hondureña.

"No quisiera juzgar, hay un problema... cuando hay un conflicto entre poderes hay que tratar primero de dirimirlo con el diálogo y el consenso", dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

EU urge buscar una salida

El gobierno estadounidense está preocupado ante la crisis política en Honduras y urge a todas las partes buscar una salida consensuada, declaró ayer el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.

"Estamos preocupados por la ruptura del diálogo entre las fuerzas políticas en Honduras sobre la consulta de reforma constitucional", declaró en rueda de prensa el portavoz.

"Pedimos a todas las partes buscar una salida democrática consensuada que cumpla con la Constitución y las leyes hondureñas, (y que) sea consistente con los principios de la Carta Democrática Interamericana", añadió Crowley.

El Consejo Permanente de la OEA trabajaba ayer en una resolución sobre el conflicto en Honduras que podría incluir el envío de una misión diplomática este fin de semana al país centroamericano, según un borrador al que tuvo acceso la AFP.