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Aunque ninguna de las instituciones públicas y organismos no gubernamentales supieron dar cifras exactas de la explotación sexual comercial en niñas y adolescentes en Granada, los habitantes de este municipio perciben que ha habido un repunte en los últimos meses de este 2009.

La prostitución infantil, como se le conoce comúnmente, ha acaparado espacios en reuniones multisectoriales y en medios de comunicación, en los que se concluye que casi siempre va asociada a la industria turística. Sin embargo, la delegada departamental del Ministerio de la Familia (MiFamilia), Rosario Caldera, expresó que la inserción de la niñez en esta actividad es inspeccionada por su institución, con el fin de evitarla.

Caldera explicó que no tienen datos de niños y niñas que sufren la explotación sexual comercial, pero contabilizan a unas 19 adolescentes de entre 15 y 18 años de escasos recursos económicos que están inmersas en esto. “A decir verdad, estamos preocupados porque la cantidad de adolescentes en explotación sexual comercial ha ido aumentando, ahora hay más muchachas que se están metiendo a este mundo”, agregó.

Dentro de los focos, el Ministerio de la Familia registra también a más de 20 adultas que se dedican a la misma actividad, aunque aclaró que la cantidad real supera considerablemente esa cifra. “En las adultas no podemos incidir mucho, pero sí podemos sensibilizarlas sobre esa situación y hacerlas entender que no somos una institución represora, al contrario, que queremos ayudarlas”, añadió.

Los círculos donde se ubican ya son muy conocidos: la esquina del Karawala, Parque Central, La Calzada, La Libertad y algunas otras calles que últimamente están adquiriendo fama. Sin embargo, esa popularidad no ha logrado que la Policía Nacional controle las alteraciones al orden que de forma tradicional se producen en esas zonas y mucho menos la actividad que cada día va cobrando mayor fuerza.

El “biombo” de la venta callejera

Incluso, se ha podido detectar que muchachas que se dedican a la venta ambulante de caramelos, maní, cajetas y artesanías, disfrazan de esa manera el trabajo al que realmente se dedican. “Hay muchachas de Nandaime y de los Pueblos Blancos que vienen con el disfraz de vender artesanías, y esto no es sólo aquí en Granada, ellas buscan otros sitios turísticos, como Rivas y Chinandega”, manifestó Caldera.

En el caso de Granada, los lugares de procedencia de las adolescentes son del dominio de las autoridades. Por ejemplo, se habla de Campo de Aterrizaje, Pantanal, Adelita, El Rosario, Cuiscoma y Villa Solidaridad, barrios periféricos de la ciudad que sufren la carencia de algunos servicios básicos.

Justo Canales tiene tres años de trabajar como cuidador de uno de los edificios coloniales frente al Parque Central, desde allí mira llegar desde las ocho de la noche a niñas y adolescentes. “Yo cierro la puerta temprano, pero ya como a las diez se escuchan los gritos y las vulgaridades de las muchachas. He visto a una chavalita como de diez años que se pone en las gradas y a veces allí amanece. Nadie hace nada”, lamentó Canales.

Programa Amor
El Programa Amor, del Ministerio de la Familia, incluye en sus planes el Eje-6, un apartado destinado a atender el tema de la explotación sexual comercial y la trata de personas en niñas y adolescentes; en el mismo tienen a 76 personas inscritas. La coordinadora Martha Bravo Montiel adujo que recientemente adquirieron un informe donde se precisa que muchas de estas adolescentes han sido víctimas de abuso sexual, y otras han sido inducidas por sus familiares para llegar a esas condiciones.

La labor del Eje-6 contempla visitas y charlas educativas en las escuelas “Lorenzo Guerrero”, “Carmela Noguera”, “Mercedes Mondragón” y “Rubén Darío”. “A través de grupos de autoayuda estamos trabajando la parte emocional y espiritual, queremos formar grupos de deporte y danza con el apoyo de algunos organismos”, expresó la coordinadora.

Pero pese a ello, las funcionarias del Ministerio de la Familia creen que para ayudar a las víctimas es necesario empezar con un cambio de actitud dentro del entorno familiar, pues según ellas, es ahí donde se ha iniciado la cadena del abuso que conlleva a la explotación sexual.

Al respecto, el obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, opinó que las adolescentes que deambulan por las calles ofreciendo sus “servicios” son un problema de moralidad pública, que no se puede resolver reformando leyes, sino cambiando de mentalidad.

Adelantó que en julio la Iglesia Católica realizará una reunión con las principales autoridades de Granada: Policía Nacional, Ministerio de la Familia y dueños de negocios turísticos para abordar el tema, “porque es necesario que haya unidad en la lucha contra esta plaga”.

El turismo
A juicio de Caldera, el turismo es otra de las principales causas del auge de la actividad sexual comercial, pues aunque ha traído cosas buenas, “ha causado más daños. Ha proliferado el turismo sexual y la indigencia. Sentimos que la apertura turística ha sido bastante dañina”.

Sin embargo, monseñor Hombach consideró que la mayoría de turistas no fomenta este flagelo, pero que hay un sector del turismo que vive de ese negocio, porque ven a Nicaragua como un país sumamente pobre donde con poco dinero se puede conseguir “todo”.

No obstante, la jefa de la Comisaría de la Mujer, subcomisionada Liliam Aguilar, manifestó que en lo que va del año su institución no ha conocido ningún caso que implique a niños y que en lo que respecta a las adolescentes, no tienen mucho que hacer. “Nosotros intervenimos cuando provocan alteraciones al orden o cuando alguna persona nos informa que están invadiendo su propiedad, pero no podemos hacer nada más”, aseguró.

En lo que sí podría intervenir la Policía Nacional --y que ajuicio de los granadinos hay mucha pasividad-- es en el encarcelamiento de extranjeros, que incluso se llevan a las niñas a los lugares donde se encuentran hospedados. “Las meten hasta en los grandes hoteles”, señaló un vendedor de artesanías del Parque Central.