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Siuna, RAAN

De personajes indefensos y rescatables durantes los desastres naturales, los niños han pasado a ser actores activos en labores de rescate y primeros auxilios en la comunidad La Madriguera, de Siuna, municipio de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

El hogar de estos niños y niñas es un pueblo bordeado por un río, juegan y estudian en la base de toda una fila de altos cerros, algunos afectados por la deforestación, entre éstos, un coloso de 748 metros de altura. Los habitantes de la localidad comentan que por estar en ese punto, se nombró al pueblo La Madriguera, donde con el tiempo se han dado cuenta que las fuertes precipitaciones y la saturación de suelos puede ser una menaza mortal.

Ahí, niños y niñas de entre 10 y 14 años fueron capacitados en brigadas para organizar acciones de evacuación en sus colegios y brindar auxilio a cualquiera de sus compañeros que lo necesiten.

Sus acciones las demostraron durante un simulacro general realizado el lunes pasado, cuando dos niñas y un niño representantes de su comunidad, formaron parte del comité de prevención y mitigación contra desastres naturales.

Acción comunitaria

William Castro Chavarría, Mayor del Ejército, responsable de Defensa Civil del municipio de Siuna, indicó que la institución, con la colaboración de la organización Save the Children, ubicaron a las comunidades de Siuna con población en más alto riesgo por efectos de fenómenos naturales y situaciones provocadas por el hombre, ya que el despale acelera la posibilidad de deslizamientos, luego de persistentes lluvias, teniendo en cuenta que en la zona el invierno puede durar hasta 11 meses.

“Tenemos malos antecedentes en las comunidades de El Naranjo, El Guayabo, Rosa Grande y Pimienta, esta última afectada por deslizamientos el 1 de julio del año pasado, además, hay que recordar que la crecida de las aguas se llevó el puente de Rosa Grande”, comentó el oficial, agregando que casualmente en este invierno, aunque la temporada lluvias no ha sido tan fuerte, en esos sectores tienen informe de crecidas del río en el sector de El Naranjo, donde hace una semana las corrientes descabezaron el puente de Aguas Calientes.

Indicó que por la peligrosa topografía del terreno, rodeado por cerros, están trabajando en al menos cuatro comunidades.

El responsable de Defensa Civil dijo que hay un sistema de alerta temprana que se activa por los medios de comunicación locales en Siuna. Éstos determinan el nivel del fenómeno y la peligrosidad, aunque también la población ha sido capacitada en observación, para que ellos mismos puedan declarar sus alertas de acuerdo a lo que se presente.

Niñez preparada

Por otra parte, las comunidades están organizadas en comisiones a las que pertenecen 70 personas capacitadas, incluyendo niños en el comité escolar y en el comité de seguridad escolar; a esto se agrega una brigada escolar y otra local preparada en primeros auxilios básicos, lo que les permite llevar a cabo diferentes actividades y atender a la población que pueda resultar afectada.

“Los niños fueron preparados en primeros auxilios, evacuación y en incendios forestales”, dijo el mayor Castro, quien agregó que en estas zonas es necesario una buena organización por lo alejado del lugar, así como su difícil acceso por tener cerca varios ríos en las vías de comunicación. El riesgo es que el pueblo puede quedar aislado con la crecida de los ríos, o por los deslizamientos.

Durante el ejercicio de alerta, tanto los niños de primaria como de preescolar actuaron en evacuación, mientras un equipo de primeros auxilios demostró su preparación, entablillando en caso de quebraduras, vendando heridas o inmovilizando el cuerpo y el cuello a compañeros en que se determinó posible fractura en la columna.

Aunque faltan elementos necesarios, los niños utilizaron una tabla que hizo los efectos de una camilla donde perfectamente ajustaron con vendas el cuerpo de la víctima, y coordinadamente cargaron al herido hasta el área determinada como segura.

Los adultos que observaban quedaron sorprendidos por el desarrollo de las habilidades infantiles.

El adolescente Erlin Antonio Sáenz Rodríguez, coordinador del Comité de Niñez y Adolescencia contra Desastres, tiene bajo su responsabilidad a más de 50 niños de entre los 6 y los 14 años, para guiarlos a lugares adecuados, y evacuarlos si fuese necesario. Además, asegurarse de que los afectados sean atendidos con los primeros auxilios.

Por su parte, la niña de 14 años que se identificó como María Elena, responsable de censo, consideró muy apropiada la preparación de los niños, debido a los peligros que corre la comunidad, al mismo tiempo que se incentiva al respeto de los derechos de la niñez y la adolescencia, lo cual incluye la atención, educación y participación en las actividades.

Ana María Guido Sánchez, estudiante de la escuela “Jesús Libertador”, a sus 14 años coordina la brigada de su centro escolar, y es quien dispone el llamado de los brigadistas para los primeros auxilios.

La necesidad de estar alertas

Sobre las acciones de prevención y rescate, el mayor Castro dijo que el nivel de atención del Ejército en caso de desastres naturales es limitado, por lo cual preparan a las comunidades para que resistan al menos dos días sin ayuda y se equipan para una respuesta inmediata, como en Cooperan, El Ocote, El Porvenir y el barrio “Pedro Joaquín Chamorro”.

“Un problema es que no hay un estudio técnico científico de la estabilidad del terreno, sin embargo, el saber y la experiencia de los comunitarios han determinado la vulnerabilidad del sector, permitiéndonos hacer un mapa de riesgo con sus amenazas y factores de riesgo”.

Mencionó que este tipo de acciones de preparación contra desastres se deben al apoyo de organizaciones no gubernamentales que disponen de fondos para la capacitación.

Destacando el rol de la niñez

Verónica Hernández, coordinadora de programas para la preparación de desastres y atención de emergencia de Save the Children, comentó que junto el Programa de Cooperación Suiza para el Desarrollo, Cosude, están impulsando el proyecto desarrollado en Siuna y Rosita.

“Estamos incorporando en estos municipios varios elementos que incluyen al Ministerio de Educación, tomando en cuenta que las escuelas sirven como centros de albergue, también trabajamos con la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense y las alcaldías para fortalecer el sistema de prevención y atención a desastres. Sobre todo, el proyecto tiene como propósito fortalecer la articulación de las instancias que lo componen”, dijo Hernández.

Uno de los elementos que destacan es la participación de niños y niñas, elevando el rol, la importancia y urgencia de considerarlos no sólo como sujetos de protección, sino como sujetos activos en la preparación y respuesta a emergencias.

La representante de Save the Children dijo que por otra parte se está impulsando un enfoque de derechos de la niñez y la adolescencia en la planificación.

El proyecto de gestión de riesgos, que dejará la preparación, organización e instalación de brigadas, tiene una duración de dos años y el aporte en fondos para su desarrollo es de alrededor de un millón de dólares.