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Tegucigalpa
Agencias y Diarios

Al menos 15 personas resultaron heridas la tarde de ayer lunes en enfrentamientos entre los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya y las Fuerzas Armadas y policiales, que dispersaron a los manifestantes y lograron el control total de los tres accesos a casa presidencial.

Incluso, medios locales informaron de que un manifestante murió atropellado por un vehículo militar, versión que no se pudo confirmar.

“Hay disturbios, la Policía está reprimiendo... Se escuchan disparos. Hay varios heridos”, relató un reportero gráfico. “Los militares están disparando a discreción” para desalojar a centenares de manifestantes que se congregaron frente a la sede presidencial, dijo el reportero.

Lacrimógenas y agua

La manifestación se controló y se despejó frente a Casa de Gobierno. Las autoridades utilizaron gases lacrimógenos y camiones que disparan chorros de agua, mientras los manifestantes lanzaron piedras y botellas contra los uniformados. “Hay heridos: gente, militares, policía”, relató el fotógrafo, que definió el escenario como una “batalla campal”. Según el periodista, la Policía Militar lanzó gases lacrimógenos contra los manifestantes, que respondieron lanzando piedras y quemando neumáticos.

El acceso sur hacia el recinto presidencial, una zona de restaurantes, bancos y hoteles, quedó con abundantes neumáticos quemados, y al menos una docena de edificios mostraban ventanales rotos.

Los reporteros observaron que los militares y los policías lograron dispersar a unos tres mil manifestantes que protestaban por el golpe de Estado a Zelaya, y tomaron el control total de cada uno de los tres accesos al palacio presidencial, con la custodia de unos 100 soldados en cada uno de ellos.

Habla Micheletti

Varios helicópteros de la Policía sobrevolaban la Casa Presidencial en la zona sur de la ciudad y se podían escuchar las sirenas de las ambulancias en los alrededores de la zona.

El presidente designado en Honduras hizo un llamado ayer lunes para resistir las presiones internacionales que buscan reinstalar al depuesto mandatario por un golpe de Estado.

“Aquí no hubo golpe de Estado, porque los hondureños siguen regidos por la Constitución, la que el anterior gobierno quiso reformar sin ningún fundamento y de manera ilegal”, dijo el presidente designado Roberto Micheletti a la radioemisora HRN.

“Respetamos a todo el mundo y sólo pedimos que nos respeten y nos dejen en paz, porque el país se encamina a elecciones generales libres y transparentes en noviembre”, agregó.

Protestas en varios puntos

Grupos de hombres y mujeres opuestos al gobierno de Roberto Micheletti Baín realizaron varias protestas frente a Casa Presidencial, fuertemente custodiada por policías y militares, y el bulevar Suyapa.

Los manifestantes que reclaman el retorno al país del ex presidente Zelaya intercambiaron piedras palos y botellas con los gases lacrimógenos y chorros de agua de policías y militares que tratan de restaurar el orden en la capital hondureña.

Los grupos apostados en la Casa Presidencial, donde había barricadas con piedras, palos y llantas quemadas, además de carteles contra el nuevo gobierno, fueron dispersados por efectivos del Ejército y de la Policía.

Rostros cubiertos

Asimismo, decenas de jóvenes con sus rostros cubiertos increparon a la Policía que custodia la Casa Presidencial en Tegucigalpa, armados con palos y barras de hierro, mientras demandaban por altavoces que se restituya al depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya. “Estamos esperando al presidente Mel (Zelaya), el único”, dice exaltado José, cuyo rostro lo cubre un pañuelo y empuña una barra de hierro.

“Nos quedaremos aquí hasta que vuelva a la Casa Presidencial y se respete la Constitución”, señaló sobre una la barricada que corta la Avenida Juan Pablo II, sobre la cual se ubica la sede de la presidencia, en cuyo interior se encuentran acantonados decenas de policías antidisturbios y camiones militares.

Roberto “Micheletti, traidor jamás serás mi presidente (firmado) El Pueblo”, reza un grafitti en uno de los comercios situados frente al palacio, en referencia al presidente del Congreso, designado por el Legislativo para sustituir a Zelaya.

“¡Fue un golpe de Estado, Mel Zelaya no renunció!”, dice Amílcar Umanzo, enarbolando un manual de los derechos humanos en la mano. “La clase política y económica se unieron para derrocar al presidente constitucional”, denunció.

La directora del Hospital Psiquiátrico de Tegucigalpa, Alicia Paez, protegida del inclemente sol por una sombrilla, está segura de que “me corro (juego) el puesto, pero vale la pena” reclamar la restitución del mandatario depuesto.

“Pero no es posible que tengamos de presidente a una persona a la que todos votamos en noviembre (en primarias del Partido Liberal) masivamente en contra, y, además, esté alabando a los militares”, señaló en referencia a Micheletti.

Temen se agraven protestas

Oscar Moya, un dirigente local del Partido Liberal (PL, derecha), que integran Zelaya y Micheletti, teme que las manifestaciones hasta ahora sin enfrentamientos puedan degenerar en hechos de violencia.

“Temor hay porque nadie quiere enfrentarse a ellos (los militares) ni ellos a nosotros. No queremos enfrentamientos, sólo queremos que nos devuelvan a nuestro presidente”, afirmó.

Moya se queja de que las nuevas autoridades hayan bloqueado los teléfonos celulares de muchos militantes, como han hecho con las televisiones y radios públicas y hasta con las emisiones de la cadena de televisión estadounidense CNN.

Los manifestantes mantienen cerrados unos 200 metros de la avenida con restos de neumáticos incendiados. Los comercios están cerrados y algunos, como una tienda de alquiler de videos y un cajero de un banco tienen los cristales rotos.

Pero un poco más lejos, las casas de comida rápida están abiertas y haciendo buenos negocios. Desafiando el toque de queda que Micheletti impuso a partir de las 21H00 de la noche del domingo, muchos manifestantes pasaron la noche en este lugar.

A medida que transcurría la mañana, más gente fue llegando para exigir la restitución del poder presidencial a Zelaya.

Juan Barahona, dirigente de la central obrera FUTH, anunció a la AFP que han convocado a partir de este lunes un paro nacional y manifestaciones en todo el país para exigir la restitución de Zelaya.

Otro tanto ha hecho el poderoso sindicato de maestros, y se ha creado el Frente Popular de Resistencia (FPR) para luchar por el regreso de Zelaya.